{"id":1,"date":"2012-10-25T12:43:20","date_gmt":"2012-10-25T18:43:20","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=1"},"modified":"2017-08-05T17:58:02","modified_gmt":"2017-08-05T23:58:02","slug":"nopales-en-el-paramo-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/nopales-en-el-paramo-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Nopales en el p\u00e1ramo de la vida"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/25octubre2012.jpg.jpg\" alt=\"Nopales en el p\u00e1ramo de la vida\" width=\"580\" height=\"250\" class=\"aligncenter size-full wp-image-634\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/25octubre2012.jpg.jpg 580w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/25octubre2012.jpg-300x129.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/25octubre2012.jpg-60x26.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/p>\n<p><em>Oscar Arias S\u00e1nchez<br \/>\nEx Presidente de la Rep\u00fablica<br \/>\nXIII Encuentro de las Organizaciones de la Sociedad Civil<br \/>\nFundaci\u00f3n del Empresariado Chihuahuense, Asociaci\u00f3n Civil (FECHAC)<\/em><\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>El gran Octavio Paz, ap\u00f3stol de la literatura mexicana, y tambi\u00e9n de la literatura universal, calific\u00f3 c\u00e9lebremente al pueblo mexicano como una estirpe atrapada en El laberinto de la soledad. Una descendencia abrumada por el recelo y la desconfianza, cuya capacidad de amar sucumbe en la emboscada de un hermetismo primitivo. El Premio Nobel de la Literatura inicia el segundo ensayo de aquel libro con estas sombr\u00edas palabras: \u00abViejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: m\u00e1scara el rostro y m\u00e1scara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cort\u00e9s a un tiempo, todo le sirve para defenderse\u00bb.<\/p>\n<p>Esta umbr\u00eda descripci\u00f3n evoca los nopales que crecen en las tierras de Chihuahua. Nos invita a imaginar a los mexicanos, y por extensi\u00f3n a todos los latinoamericanos, como seres \u00e1speros y punzantes, que en medio de la arena y de las rocas se levantan defensivos, envueltos en su inmensa soledad. Los hombres-cactus de Octavio Paz, y de tantos otros retratos del ser latinoamericano, quiz\u00e1s existieron en alg\u00fan momento de nuestra genealog\u00eda. Y quiz\u00e1s existen todav\u00eda en muchos pueblos de nuestra Am\u00e9rica, curtidos por el dolor y la pobreza, por la enfermedad y el temor.<\/p>\n<p>Pero no existen nopales en medio de esta audiencia. No hay soledad, no hay aridez, no hay espinas. No hemos venido aqu\u00ed para defendernos los unos contra los otros, sino para apoyarnos los unos a los otros. No hemos venido aqu\u00ed envueltos en la bruma de la desconfianza, sino encendidos por la luz de la solidaridad. No hemos venido aqu\u00ed a prolongar el alero de nuestro desamparo, sino a combatir la soledad con lucidez y con entendimiento. Hemos venido aqu\u00ed porque creemos que es posible construir la hermandad; que es posible trocar el aislamiento por la comuni\u00f3n, la indiferencia por la responsabilidad.<\/p>\n<p>En suma, hemos venido aqu\u00ed porque no queremos ser nopales en el p\u00e1ramo de la vida. Queremos ser enredaderas, como la hiedra o como la madreselva. Queremos ser capaces de amarrar los destinos individuales al gran destino de la comunidad. Transmitir savia y fuerza de un extremo a otro de los pueblos. Participar en la suerte del vecino, compartir las penas y las glorias, fundir nuestra esencia en la forja colectiva. Es decir, que no nos basta con ser humanos. Hemos venido aqu\u00ed porque queremos ser ciudadanos.<\/p>\n<p>Ser ciudadano quiere decir mucho m\u00e1s que emitir el voto cada cuatro o seis a\u00f1os. Mucho m\u00e1s que portar una identificaci\u00f3n, presentar un reclamo o pagar un impuesto. Ser ciudadano es una forma de vida. No est\u00e1 circunscrito a lo c\u00edvico o a lo pol\u00edtico. Permea, y debe permear, en todos los \u00e1mbitos de nuestra cotidianeidad.<\/p>\n<p>Como dice el lema de este evento, la ciudadan\u00eda es una oportunidad y una tarea. Es una potestad. Un derecho que incluye un deber. Una capacidad que incluye un compromiso. La democracia funciona solamente sobre la base de la ciudadan\u00eda activa. Sobre la base de empresarios ciudadanos, de trabajadores ciudadanos, de estudiantes ciudadanos. Para que un sistema pol\u00edtico sea efectivo, y en particular para que un sistema democr\u00e1tico sea efectivo, es fundamental que los individuos comprendan que el desarrollo econ\u00f3mico, la equidad social, el progreso cient\u00edfico, el refinamiento art\u00edstico, no son \u00fanicamente tareas del Estado, ni responsabilidades exclusivas de los funcionarios p\u00fablicos. Todos los que tenemos un inter\u00e9s en el bienestar social, compartimos tambi\u00e9n una obligaci\u00f3n de promover ese bienestar social. Esto quiere decir que nuestros ideales, nuestros sue\u00f1os y nuestras esperanzas, son mandatos colectivos.<\/p>\n<p>Muchos me dir\u00e1n que para eso existen oficiales electos en cargos p\u00fablicos. Me dir\u00e1n, por ejemplo, que reducir la pobreza es responsabilidad del Ministro del ramo, y no de un operario en una f\u00e1brica de autom\u00f3viles. Hoy estoy aqu\u00ed para decirles que aunque exista un Ministro encargado de reducir la pobreza, jam\u00e1s lograr\u00e1 hacerlo si ese operario, y todos los operarios, no tienen consciencia ciudadana. Un Presidente puede hacer mucho por su pueblo, pero no puede sustituir a su pueblo. Un l\u00edder puede se\u00f1alar el camino, pero no puede caminar en lugar de los dem\u00e1s. Ninguna victoria pol\u00edtica ha existido que no sea, en el fondo, una victoria ciudadana.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 implicaciones pr\u00e1cticas tiene todo esto? En un pa\u00eds de humanos pero no de ciudadanos, los empresarios evaden impuestos, aunque despu\u00e9s protesten por el estado de la infraestructura o por el nivel educativo del recurso humano.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds de humanos pero no de ciudadanos, los turistas vulneran el equilibrio ambiental y trastornan las econom\u00edas locales, aunque despu\u00e9s protesten porque no encuentran un espacio tranquilo para descansar.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds de humanos pero no de ciudadanos, los profesores se conforman con ense\u00f1ar a medias las materias, aunque despu\u00e9s protesten por el nivel de los salarios en la econom\u00eda o por la delincuencia en las calles.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds de humanos pero no de ciudadanos, los padres descuidan a sus hijos, los trabajadores postergan sus tareas, los conductores irrespetan las se\u00f1ales de tr\u00e1nsito, los j\u00f3venes hacen trampa en las pruebas. Nadie cede su campo en el autob\u00fas. Nadie recoge la basura en la calle. Nadie ayuda al anciano a cruzar a la otra acera.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que el primer paso de la ciudadan\u00eda no es una acci\u00f3n particular. No es un gesto espec\u00edfico, sino un cambio de mentalidad. La ciudadan\u00eda comienza en la forma en que entendemos la interacci\u00f3n entre los miembros de una sociedad. Comienza cuando verdaderamente entendemos que todo est\u00e1 conectado. Que las acciones individuales tienen consecuencias colectivas. Que los intereses del presente deben ser armonizados con los intereses que vendr\u00e1n. Que una actitud ego\u00edsta es, al final, una actitud autodestructiva.<\/p>\n<p>Si algo nos ha ense\u00f1ado la ciencia durante los \u00faltimos cien o doscientos a\u00f1os, es precisamente que somos parte de un sistema. Los beneficios inmediatos pueden tener consecuencias negativas en el largo plazo. Las acciones que se adoptan con un fin espec\u00edfico, tienen implicaciones imprevistas para personas que ni siquiera conocemos. No se trata de infundir pesimismo en la poblaci\u00f3n. No se trata de hacerles sentir que la vida es un calvario grupal. Pero s\u00ed es necesario que cada miembro de nuestra sociedad sea capaz de decirse a s\u00ed mismo: \u00abyo afecto la vida del otro\u00bb. \u00abYo afecto la vida del ni\u00f1o que llora de hambre\u00bb. \u00abYo afecto la vida del anciano sin pensi\u00f3n\u00bb. \u00abYo afecto la vida de la madre sin atenci\u00f3n m\u00e9dica\u00bb. \u00abYo afecto la tierra que me sostiene. El aire que respiro. Los \u00e1rboles que me cobijan y el agua que me refresca. Afecto todo lo que es y me rodea. No soy el centro del universo, pero soy parte integral del universo\u00bb.<\/p>\n<p>Ser ciudadano es sentirse personalmente aludido. Aunque nadie nos mencione en los diarios. Aunque no nos reconozcan en la calle. Aunque no exista un documento que estipule, expresamente, nuestros deberes y responsabilidades. Porque en una democracia, uno no firma un contrato con obligaciones. Uno nace a ese contrato. Un contrato social, cargado de exigencias y demandas, pero tambi\u00e9n de ilusiones y de esperanzas. S\u00f3lo en sociedad podemos realizar lo que Ortega y Gasset llamaba una \u00abraz\u00f3n vital\u00bb, un proyecto de vida que le d\u00e9 sentido a esta existencia transitoria, una trama que nos ayude a interpretar la realidad que es, a la vez, ca\u00f3tica y milagrosa.<\/p>\n<p>Salvo que escojamos la vida del asceta; salvo que decidamos subir a una columna en el desierto, como San Sim\u00f3n, no nos queda m\u00e1s que desarrollar nuestro proyecto de vida al lado de los dem\u00e1s, y junto con los dem\u00e1s. Por eso ser ciudadano es m\u00e1s que una carga o un sacrificio. Es tambi\u00e9n una promesa. Es la oportunidad de transformar la realidad, de hacer visibles nuestros sue\u00f1os, de labrar un destino mejor, de amar y de perseguir la felicidad.<\/p>\n<p>Todo esto requiere un tipo de \u00e9tica especial. No es \u00fanicamente la \u00e9tica del funcionario p\u00fablico. No es \u00fanicamente la \u00e9tica del alcalde del pueblo, del l\u00edder del sindicato o del director de la organizaci\u00f3n sin fines de lucro. Es la \u00e9tica del ciudadano. La \u00e9tica que han de compartir el abogado y el panadero, la doctora y la empresaria, el ingeniero y el conserje. Es la \u00e9tica de quien comparte el sentimiento de unidad que hemos descrito. La \u00e9tica de quien se siente aludido por los problemas de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos construir esa \u00e9tica? \u00bfC\u00f3mo lograr ese cambio de mentalidad? \u00bfQu\u00e9 puede hacer el Gobierno, que pueden hacer las organizaciones civiles, qu\u00e9 pueden hacer los empresarios, las amas de casa, los estudiantes, los l\u00edderes comunales? Hay un universo de posibilidades. Esta tarde quiero citar, al menos, tres acciones: informar, solicitar y reconocer.<\/p>\n<p>La ignorancia est\u00e1 en la base de la injusticia. Todos los d\u00edas, hay inequidades que pasan inadvertidas. En parte esto se debe a nuestro af\u00e1n de supervivencia. Si fu\u00e9ramos capaces de sentir, simult\u00e1neamente, todos los dolores que aquejan al mundo, todas las angustias, todas las penas, probablemente no podr\u00edamos ni respirar. Pero eso no significa que tengamos licencia para vivir en una burbuja. No significa que podamos volver la mirada para no ver lo que no queremos ver. La informaci\u00f3n es un deber sagrado de todo ciudadano. Saber lo que acontece en su pa\u00eds y en su comunidad. Saber las necesidades que se tienen. Saber los recursos de los que se dispone. Estudiar las posibilidades. Aprender sobre las soluciones.<\/p>\n<p>Y para esto verdaderamente vivimos en una era privilegiada. Nunca antes hab\u00eda sido posible recaudar, en cuesti\u00f3n de d\u00edas, millones de d\u00f3lares para ayudar a las v\u00edctimas de un terremoto; miles de firmas para protestar en contra de un r\u00e9gimen autoritario; cientos de voluntarios para construir casas, para plantar \u00e1rboles, para dar tutor\u00edas en escuelas marginales. El poder de las redes sociales, el poder de la comunicaci\u00f3n tal y como la conocemos hoy en d\u00eda, nos significa tambi\u00e9n una responsabilidad. Otras veces he dicho, parafraseando a Khalil Gibran: no usemos la tecnolog\u00eda para matar las horas. Us\u00e9mosla para vivir las horas. Para hacer m\u00e1s apacible la existencia, para hacer m\u00e1s dichoso nuestro ac\u00e1pite en la historia.<\/p>\n<p>Usemos la tecnolog\u00eda para informar sobre lo que sucede en nuestra comunidad. Que ese joven que busca trabajo sea capaz de contactar r\u00e1pidamente a esa empresa que busca personal. Que esa familia que necesita un diario sea capaz de comunicarse con la organizaci\u00f3n que distribuye alimentos. Que ese ni\u00f1o que necesita estudiar se entere de la beca que ofrece el ayuntamiento.<\/p>\n<p>Ustedes que han venido aqu\u00ed buscando estrategias efectivas para construir ciudadan\u00eda, buscando mecanismos para catalizar las transformaciones que quieren ver en la sociedad, empiecen por contar el cuento. Empiecen por informar. Desde las aulas y las iglesias, desde las plazas y las oficinas. No permitan que la gente se encierre en su concha. No permitan que la indiferencia abone las ra\u00edces del nopal.<\/p>\n<p>Y no se conformen s\u00f3lo con informar. Tambi\u00e9n pidan, expl\u00edcitamente, apoyo. Yo tuve el honor de servir a m\u00ed pa\u00eds dos veces desde la Presidencia de la Rep\u00fablica. Y en las dos ocasiones me sorprendi\u00f3 la voluntad de colaboraci\u00f3n que encontr\u00e9 en el sector privado, en la academia y en la sociedad civil, en respuesta a mi llamado de apoyo. No presuman que alguien va a darles la espalda. En la gran mayor\u00eda de los casos, la gente hace un esfuerzo genuino por contribuir en la forma en la que pueda. Un ciudadano informado, un empresario responsable, un l\u00edder pol\u00edtico sagaz, sabe qu\u00e9 puede pedir y hasta d\u00f3nde.<\/p>\n<p>En esto de cambiar el mundo hay que saber dejar las verg\u00fcenzas bien guardadas. Cuando se trata de construir la paz y la libertad, cuando se trata de luchar por la justicia y la inclusi\u00f3n, hay que subirse las mangas. Si su causa es noble, si han fijado el tim\u00f3n detr\u00e1s de una buena estrella, no duden en salir a tocar puertas. No duden en extender las ramas, como la madreselva.<\/p>\n<p>Finalmente, no olviden reconocer el esfuerzo ajeno. A menudo me preocupa que estemos forjando ciudadanos demasiado conscientes de sus derechos, pero inconscientes de los derechos de los dem\u00e1s. Que estemos construyendo un debate p\u00fablico que deja poco espacio para la magnanimidad. Ser ciudadano es algo mucho m\u00e1s complejo que escribir cartas enfadadas. Es algo mucho m\u00e1s complejo que insultar a nuestros adversarios. Es algo mucho m\u00e1s complejo que rechazar sugerencias tan s\u00f3lo porque vienen del bando contrario. Y ciertamente es algo mucho m\u00e1s complejo que indignarse contra el Gobierno porque no soluciona todo lo que urge solucionar. Por el contrario, ser ciudadano implica trabajar con lo que hay sobre la mesa. Participar con el voto y con la voz. Incluir en lugar de excluir. Ofrecer en lugar de rechazar.<\/p>\n<p>Un mundo mejor no vendr\u00e1 del enfrentamiento ni de las rivalidades. Si queremos pregonar la elevaci\u00f3n de nuestra sociedad, empecemos por procurar la elevaci\u00f3n de nuestro esp\u00edritu. Practiquemos el perd\u00f3n y la gratitud. Practiquemos la grandeza de miras. Reconozcamos el esfuerzo de todos los que nos rodean e intentemos convencer, en lugar de vencer. \u00c9sa es la \u00e9tica del ciudadano, la \u00e9tica de la raz\u00f3n y de la civilidad.<\/p>\n<p>Informar, solicitar y reconocer son tan s\u00f3lo tres variables de un fen\u00f3meno profundamente intrincado. Ciudadan\u00eda tambi\u00e9n quiere decir complejidad. La interacci\u00f3n de fuerzas y resistencias. La ausencia de una \u00fanica respuesta o una \u00fanica soluci\u00f3n. Por eso quiero volver a lo que dije al principio: m\u00e1s que acciones espec\u00edficas, m\u00e1s que pol\u00edticas o estrategias, lo que necesitamos es un cambio de mentalidad. Entender que nuestras vidas son como los hilos de una red enmara\u00f1ada, que un pescador distra\u00eddo olvid\u00f3 desatar.<\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>Quiero agradecer a la Fundaci\u00f3n del Empresariado Chihuahuense por la oportunidad de hablarles esta tarde. Pero sobre todo, quiero agradecerles por la raz\u00f3n que los impuls\u00f3 a realizar este evento. Quiero agradecerles por su preocupaci\u00f3n social. Por su amor a la justicia. Por su sentido de responsabilidad. Quiero agradecerles por considerarse personalmente aludidos cuando se habla de necesidades ajenas, como si su nombre apareciera impreso en el pie de p\u00e1gina de las noticias. Quiero agradecerles por echar a andar este proyecto que es, en mi opini\u00f3n, una raz\u00f3n vital digna y perentoria.<\/p>\n<p>Nuestros brazos no son tunas coronadas de espinas. Ni el pueblo mexicano, ni ning\u00fan pueblo sobre la Tierra, est\u00e1 condenado a ser nopal en el desierto. Nadie est\u00e1 obligado a vagar abandonado en los laberintos de la soledad. Porque somos ciudadanos tenemos el don y el mandato de construir, juntos, la felicidad.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Arias S\u00e1nchez Ex Presidente de la Rep\u00fablica XIII Encuentro de las Organizaciones de la Sociedad Civil Fundaci\u00f3n del Empresariado Chihuahuense, Asociaci\u00f3n Civil (FECHAC) Amigas y amigos: El gran Octavio Paz, ap\u00f3stol de la literatura mexicana, y tambi\u00e9n de la&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":634,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-1","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discursos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/634"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}