{"id":1224,"date":"2022-12-08T19:57:20","date_gmt":"2022-12-09T01:57:20","guid":{"rendered":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=1224"},"modified":"2022-12-19T21:22:58","modified_gmt":"2022-12-20T03:22:58","slug":"recordamos-para-seguir-haciendo-posible-una-vida-mejor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/recordamos-para-seguir-haciendo-posible-una-vida-mejor\/","title":{"rendered":"Recordamos para seguir haciendo posible una vida mejor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Oscar Arias S\u00e1nchez<br \/>\nXXXV Aniversario<br \/>\nPremio Nobel de la Paz<br \/>\nAsamblea Legislativa,<br \/>\nSan Jos\u00e9, Costa Rica<br \/>\n8 diciembre 2022<\/strong><\/p>\n<div class=\"epyt-video-wrapper\"><iframe loading=\"lazy\"  id=\"_ytid_86193\"  width=\"700\" height=\"394\"  data-origwidth=\"700\" data-origheight=\"394\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/1g99q4Ai6V4?enablejsapi=1&#038;origin=https:\/\/oscararias.cr&#038;autoplay=0&#038;cc_load_policy=0&#038;cc_lang_pref=&#038;iv_load_policy=1&#038;loop=0&#038;rel=0&#038;fs=1&#038;playsinline=0&#038;autohide=2&#038;theme=dark&#038;color=red&#038;controls=1&#038;disablekb=0&#038;\" class=\"__youtube_prefs__  epyt-is-override  no-lazyload\" title=\"YouTube player\"  allow=\"fullscreen; accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen data-no-lazy=\"1\" data-skipgform_ajax_framebjll=\"\"><\/iframe><\/div>\n<p>&nbsp;<br \/>\nAmigas y amigos: <\/p>\n<p>Una gran parte de mi vida dedicada a la b\u00fasqueda de la paz me ha ense\u00f1ado que, en realidad, no hay en ella nada de ilusorio, ni de ingenuamente idealista. La paz no es un sue\u00f1o, sino una ardua tarea que no se asume por ser f\u00e1cil, sino por ser necesaria. La paz no es el producto espont\u00e1neo de ciertas almas iluminadas, sino el laborioso trabajo de seres imperfectos que luchan cada d\u00eda por aprender el arte del di\u00e1logo, de la persuasi\u00f3n y del respeto. La paz no nace, se hace. Al igual que la libertad, es una conquista. No se recibe como una medalla, sino que se aprende como una disciplina.<\/p>\n<p>Las lecciones de nuestra historia, con las experiencias que nos han ense\u00f1ado, nos muestran que no se llega a la paz ni por las armas ni por la guerra, ni por la muerte ni por el odio, ni por el olvido ni por la indiferencia. Se llega a la paz poniendo al ser humano en el centro de nuestras preocupaciones. Se llega a la paz defendiendo la vida. Se llega a la paz invirtiendo en nuestros pueblos y no en nuestros ej\u00e9rcitos; intercambiando ideas y no armas; conservando bosques y no prejuicios. Se llega a ella cambiando la cultura de la guerra por una cultura de paz en nuestras sociedades. Aunque podr\u00eda parecer una quimera, espero que llegue el d\u00eda en que podamos coincidir con Gandhi, quien nos dijo: \u201cNo hay camino hacia la paz; la paz es el camino\u201d. Pero no estamos ah\u00ed.<\/p>\n<p>El arte de vivir en sociedad es sencillo, pero eso no quiere decir que sea f\u00e1cil. Por el contrario, requiere de un tipo de valent\u00eda diferente a la de los soldados en el campo de batalla. No hablo del valor para tomar las armas, sino para abandonarlas, del valor para escoger el duro camino de la tolerancia y no el vertiginoso descenso a la violencia, del valor para cambiar la ret\u00f3rica combativa, la ret\u00f3rica de los enemigos y de las victorias por la mesurada ret\u00f3rica del di\u00e1logo y de los acuerdos. Hablo de cambiar una cultura de guerra por una de paz.<\/p>\n<p>Un t\u00edtulo universitario no garantiza per se una escala de valores \u00e9ticos. Hay en los anales de la humanidad demasiados actos de barbarie ejecutados por personas cultas y con sobrados atestados acad\u00e9micos. Hay demasiados ejemplos de l\u00edderes que no usaron su educaci\u00f3n m\u00e1s que para sembrar odio y divisi\u00f3n. \u00bfDe qu\u00e9 le sirve al mundo forjar letrados, si esos letrados no comprenden el valor de una vida? \u00bfDe qu\u00e9 le sirve al mundo formar catedr\u00e1ticos, si esos catedr\u00e1ticos consideran que no hay nada censurable en una invasi\u00f3n militar ilegal? \u00bfDe qu\u00e9 le sirve al mundo educar j\u00f3venes, si a esos j\u00f3venes les da lo mismo que mueran decenas de personas cada d\u00eda en la m\u00e1s cruenta, la m\u00e1s absurda, la m\u00e1s aberrante de las violaciones a los derechos humanos: el enfrentamiento armado? \u00bfDe qu\u00e9 le sirve al mundo graduar estudiantes si a estos estudiantes no les importa que por primera vez en la historia de la humanidad, en 2021, el gasto militar mundial haya excedido los 2.1 billones de d\u00f3lares (trillones en ingl\u00e9s), un 0.7% m\u00e1s que en 2020 y un 12% m\u00e1s que hace 10 a\u00f1os? Estados Unidos y China dan cuenta de m\u00e1s de la mitad del gasto registrado, pero en promedio los pa\u00edses destinaron casi un 6% de su gasto gubernamental a las armas. Para ponerlo en perspectiva, esto representa casi 12 veces m\u00e1s que todo el monto destinado a la ayuda al desarrollo, a pesar de los r\u00e9cords alcanzados en este rubro durante la pandemia. Estas cifras no contabilizan a\u00fan la invasi\u00f3n rusa a Ucrania, que ha servido como escenario para un tremendo despliegue del complejo militar industrial. Bajo ninguna circunstancia condono las atrocidades cometidas por el ej\u00e9rcito ruso, ni abogo por una ilusa pol\u00edtica de <em>appeasement<\/em> hacia el desp\u00f3tico r\u00e9gimen de Vladimir Putin. Pero s\u00ed objeto la idea de que la \u00fanica v\u00eda sea continuar enviando artiller\u00eda y municiones, hasta que solo quede el \u00faltimo ucraniano capaz de dispararlas.<\/p>\n<p>Dos punto uno billones de d\u00f3lares es el costo de la guerra. Pero \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si gast\u00e1ramos esos recursos de otra manera? \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si convirti\u00e9ramos los costos de la guerra en dividendos de la paz? Si redujeran su gasto militar en un 5%, ser\u00eda suficiente para otorgar becas estudiantiles a 3 millones de j\u00f3venes durante un a\u00f1o. Si dejaran de comprar un solo helic\u00f3ptero artillado dar\u00edan alimento escolar a miles de ni\u00f1os durante toda la primaria. Si dejaran de comprar un solo avi\u00f3n de combate podr\u00edan proteger decenas de kil\u00f3metros cuadrados de bosque. Y si dejaran de pagar el salario de uno solo de sus soldados podr\u00edan pagar el salario de al menos un profesor de ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Si alg\u00fan d\u00eda queremos que el dinero de nuestros impuestos lo destinen los gobiernos a satisfacer las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas de nuestros pueblos, entonces necesitamos una educaci\u00f3n con un norte \u00e9tico, una educaci\u00f3n orientada a preservar la vida como el valor principal de la especie humana. No podemos seguir educando a nuestros j\u00f3venes como nosotros fuimos educados. No podemos permitir que la educaci\u00f3n sea un sencillo compendio de datos sin valores morales, una transmisi\u00f3n de ideas sin emociones. No podemos permitir que eduquemos eruditos y no sabios. Que formemos eminencias acad\u00e9micas y no seres humanos. Necesitamos introducir en el curr\u00edculo acad\u00e9mico una asignaci\u00f3n para cambiar la cultura de guerra por la de paz. <\/p>\n<p>Transformar una cultura de guerra en una de paz requiere de un esfuerzo colectivo, de una educaci\u00f3n masiva en la que todos somos profesores, desde los gobernantes hasta los padres de familia. No podemos formar las generaciones que sostendr\u00e1n la paz duradera si no formamos hombres y mujeres amantes de la paz. En el mundo que los j\u00f3venes de hoy heredar\u00e1n, la cooperaci\u00f3n entre las naciones y entre los individuos ser\u00e1 un requisito para la supervivencia. Por eso debemos formar seres humanos que entiendan la paz como la m\u00e1xima expresi\u00f3n de convivencia: no como la concesi\u00f3n de los d\u00e9biles, sino como el logro \u00faltimo de los valientes. En lugar de admirar el dise\u00f1o de un avi\u00f3n de caza, deber\u00edamos ense\u00f1arles a admirar las condiciones de un acuerdo para silenciar las armas. En lugar de celebrar las estrategias militares, deber\u00edamos ense\u00f1arles t\u00e9cnicas de negociaci\u00f3n. Creo que a estas alturas es obvio que no necesitamos m\u00e1s soldados, sino m\u00e1s emprendedores. No necesitamos m\u00e1s guerreros, sino mejores ciudadanos. Si fallamos en transmitirle a los j\u00f3venes la elemental preocupaci\u00f3n por la paz, nuestra educaci\u00f3n habr\u00e1 fracasado como instrumento de cambio. Si hacemos de la paz una asignaci\u00f3n extracurricular, acabar\u00e1 por ser una actitud extracurricular, una rareza de los bohemios y los so\u00f1adores.<\/p>\n<p>Este es un aniversario para recordar, porque el recuerdo es el mejor alimento de los pueblos orgullosos de su herencia.  Recordemos siempre y nunca olvidemos. Recordemos que no podemos repetir los errores del pasado y que debemos aprender de ellos. Como todo gran acontecimiento en nuestras vidas o en nuestra historia compartida, a veces parece como si todo lo sucedido hubiera acontecido ayer, y a veces parece como si hubiera sucedido hace una eternidad. En cualquiera de los dos casos, que el ser humano albergue la prodigiosa virtud de la memoria es mucho m\u00e1s que un capricho po\u00e9tico de la historia. Es un signo evolutivo y quiz\u00e1s una de las m\u00e1s cruciales habilidades de la especie que abandon\u00f3 el cobijo de las cavernas, para emprender el portento de la civilizaci\u00f3n. No recordamos para llenar los cajones de los archivos, ni para poblar los cuentos de los abuelos. Recordamos para seguir haciendo posible una vida mejor. Es decir, que la memoria tiene incidencia sobre la actualidad: nos da una ventaja sobre el tiempo anterior. El recuerdo no es escribano del pasado, sino edec\u00e1n del porvenir. Bien dec\u00eda Marco Aurelio en sus Meditaciones que \u201cel tiempo es un r\u00edo\u201d. Y aunque en ocasiones pretendemos ver el r\u00edo desde la ribera, lo cierto es que nosotros vamos tambi\u00e9n navegando y no somos testigos, sino protagonistas de los eventos de nuestra \u00e9poca. El \u201cr\u00edo\u201d de Marco Aurelio no es otra cosa que nuestra propia conciencia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Debemos recordar que hace 35 a\u00f1os viv\u00edamos una \u00e9poca de enfrentamientos descarnados, en donde las grandes potencias jugaban a los dados con el destino de nuestros pueblos. Centroam\u00e9rica era un inmenso campo de batalla. Cientos de miles de hermanos hab\u00edan muerto al filo de insurrecciones y absurdas guerras civiles. La locura belicista es una venda en los ojos que impide ver cualquier otra soluci\u00f3n o salida. Centroam\u00e9rica tuvo que enfrentar esa misma locura hace 35 a\u00f1os, en circunstancias que evocan algunos de los mismos dilemas. Entonces, como ahora, varios pa\u00edses serv\u00edan de peones en el ajedrez global. Entonces, como ahora, las grandes potencias peleaban guerras a trav\u00e9s de intermediarios m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. Ellos pon\u00edan las armas, nosotros pon\u00edamos los muertos. Es cierto que las guerras centroamericanas fueron guerras civiles, pero hay que ser muy ignorante o ingenuo para calificarlas como conflictos meramente internos: si una cosa estaba clara en los inmensos flujos militares y financieros que los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica enviaban mes a mes a la regi\u00f3n, era que aquello ten\u00eda muy poco que ver con Nicaragua, con Honduras, con El Salvador o con Guatemala.<br \/>\nLa demencia belicista fue una de las peores enemigas del Plan de Paz que negociamos las rep\u00fablicas centroamericanas. Incluso aqu\u00ed, en Costa Rica, las \u00e9lites econ\u00f3micas y los medios de comunicaci\u00f3n se alineaban con los Estados Unidos y abogaban por una escalada militar. En la negociaci\u00f3n de la paz me impuls\u00f3 siempre la convicci\u00f3n de que, si no logr\u00e1bamos una salida pol\u00edtica, tarde o temprano Costa Rica ser\u00eda arrastrada en la vor\u00e1gine. <\/p>\n<p>Cuando firmamos el Plan de Paz no celebramos la victoria de un pa\u00eds sobre otro, o de un grupo armado sobre otro.  No celebramos el aniquilamiento del enemigo, ni la destrucci\u00f3n del contrincante.  No celebramos el triunfo sobre el campo de batalla, porque en Centroam\u00e9rica nadie gan\u00f3 la guerra.  Le ganamos a la guerra, que es distinto.  A ese \u201cmonstruo grande que pisa fuerte\u201d, en palabras de Le\u00f3n Gieco.  Centroam\u00e9rica le gan\u00f3 a la muerte, y eso es algo que no podemos dejar de recordar y de celebrar. <\/p>\n<p>Los presidentes centroamericanos nos atrevimos a firmar un documento que aspiraba a encontrar una salida diplom\u00e1tica: una soluci\u00f3n centroamericana para resolver los problemas de los centroamericanos. En 1987 nosotros fuimos los protagonistas de los eventos de nuestra \u00e9poca, y la firma del Plan de Paz en Ciudad de Guatemala cambi\u00f3 la historia de Centroam\u00e9rica, y tambi\u00e9n cambi\u00f3 mi vida para siempre. Ese mismo a\u00f1o, en medio de la alegr\u00eda del milagro que nac\u00eda en la regi\u00f3n, recib\u00ed la noticia de que se me hab\u00eda honrado con el Premio Nobel de la Paz.<\/p>\n<p>A\u00fan despu\u00e9s de la firma del acuerdo, hubo quienes buscaron cualquier excusa para declarar su derrota. Voces insidiosas se alzaron vaticinando el inminente fracaso del Plan de Paz. Pero fue el Comit\u00e9 Nobel el que le dio un apoyo decisivo a la causa de la paz en Centroam\u00e9rica.  Se neg\u00f3 a perder la esperanza y sali\u00f3 a defender nuestros esfuerzos y a respaldar nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n<p>El Premio Nobel de la Paz ha sido otorgado a hombres y mujeres de muy distintas ideolog\u00edas, pero unidos sin claudicaciones por el ideal com\u00fan de la paz.  Andr\u00e9i S\u00e1jarov y Albert Schweitzer, Lech Walesa y Willy Brandt, Alva Myrdal y Betty Williams, Le Duc Tho y Ralph Bunche, Rigoberta Mench\u00fa y la Madre Teresa de Calcuta, si bien poseen distintas ideolog\u00edas pol\u00edticas, fueron todos laureados por sus contribuciones a la paz.<\/p>\n<p>Cuando recib\u00ed la noticia de haber sido seleccionado para el Premio Nobel de la Paz de 1987 no pod\u00eda creerlo.  Lo que yo no sab\u00eda era que en Gotemburgo el Profesor Lars Hanson, el se\u00f1or Bjorn Mollin y la se\u00f1ora Segerstedt Wiberg me hab\u00edan nominado para el Premio Nobel de la Paz.  Guardo mi imperecedero sentimiento de gratitud hacia ellos.<\/p>\n<p>Recibir un Premio Nobel de la Paz es una extra\u00f1a encomienda: un galard\u00f3n que, con mucha frecuencia, implica la responsabilidad de nadar contra corriente. Los dem\u00e1s Premios Nobel \u2014el de F\u00edsica, el de Qu\u00edmica, el de Medicina, el de Econom\u00eda y hasta el de Literatura\u2014 se otorgan por la contribuci\u00f3n de una persona a una causa que registra un progreso m\u00e1s o menos lineal. Pero la construcci\u00f3n de la paz nunca ha sido lineal. La construcci\u00f3n de la paz es quiz\u00e1s la tarea m\u00e1s obstruida, m\u00e1s subvertida, m\u00e1s amenazada de todas las que ha emprendido el ser humano desde sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Como especie, hemos abrazado la importancia de entender las leyes que rigen el universo y las part\u00edculas subat\u00f3micas; de prevenir las enfermedades y elevar la calidad de vida de nuestros pueblos; de explicar nuestras interacciones econ\u00f3micas y el comportamiento de los mercados; de reconocer el lirismo de un soneto o la cadencia de una estrofa; pero seguimos siendo incapaces de mantener un compromiso incondicional e irreversible con la paz. Seguimos siendo inciertos y tibios cuando se trata de encontrar salidas distintas a la violencia para zanjar nuestros conflictos. A pesar de los incre\u00edbles logros que ha alcanzado la humanidad, continuamos sin abandonar el m\u00e1s primitivo y salvaje de nuestros instintos: el de agredir y matar. Son muchos lo que agreden o matan, ayer con la espada, hoy con un arma; otros agreden o matan difamando primero y extorsionando despu\u00e9s, da\u00f1ando el honor de la v\u00edctima de su perversa animadversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Me conmueve celebrar el 35 aniversario de haber recibido el Premio Nobel de la Paz. Me conmueve recordar aquellos a\u00f1os de lucha por acallar el estruendo de la guerra en Centroam\u00e9rica, aquel concierto fantasmal que mezclaba el sonido del llanto con las balas. Me conmueve saber que han transcurrido 35 a\u00f1os desde aquel momento en el que firmamos nuestro Plan de Paz.<\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>Si nosotros no tomamos la pluma, si no empu\u00f1amos el grafito, perderemos a\u00fan m\u00e1s p\u00e1ginas en garabatos violentos, en el galimat\u00edas inescrutable de la guerra, del odio y del enfrentamiento que ha llenado ya demasiados tomos en la historia de nuestros pueblos. Pero si cambiamos una cultura de guerra por una de paz podremos empezar un nuevo cap\u00edtulo en la epopeya de la humanidad: uno que, como las epopeyas antiguas, no lo escribir\u00e1 un \u00fanico autor, sino muchos. Cada canci\u00f3n de paz determina el final de esta historia. Si todos ponemos de nuestra parte; si cada gobierno asume con seriedad las verdaderas necesidades de la humanidad; si cambiamos los paradigmas de la violencia que han gobernado la historia universal, entonces concluiremos con una gloriosa victoria. La victoria de la tolerancia sobre el dogma, la victoria de la convivencia sobre la violencia, la victoria de la paz en nuestros tiempos.<\/p>\n<p>Quiero expresar mi profundo agradecimiento al Movimiento Cooperativo por hacer posible este acto y a todos ustedes por acompa\u00f1arnos esta noche. Reconocimientos como el de hoy son los que fortalecen los v\u00ednculos que nos unen como sociedad, al tiempo que nos permiten celebrar las virtudes y los dones m\u00e1s hermosos que cada uno de nosotros atesoramos. Este Quijote, que tuvo un d\u00eda la osad\u00eda de pelear sin yelmos ni armaduras por la paz de Centroam\u00e9rica, quiere decirle a los nuevos quijotes que el camino de la paz puede ser largo, tortuoso, incierto, pero es el \u00fanico camino posible lejos del borde del precipicio. Somos todav\u00eda como Ad\u00e1n y Eva en un Para\u00edso sideral, minutos antes de ser expulsados por nuestra propia soberbia. Depende de nuestra responsabilidad, de nuestra humildad y de nuestra valent\u00eda, que no perdamos la oportunidad sobre la Tierra, que no dilapidemos el prodigio de esta vida que nos ha tra\u00eddo angustias y dolores, pero que tambi\u00e9n nos ha permitido vivir la felicidad. El m\u00e1s grande poeta costarricense, Jorge Debravo, dijo <em>que la esperanza es de hueso, m\u00e1s poderosa que la imaginaci\u00f3n y que el recuerdo<\/em>. Que esa esperanza, que existe todav\u00eda, nos infunda aliento para tomar el relevo de las generaciones pasadas y lanzar a la humanidad hacia las vastas comarcas del porvenir.<\/p>\n<p>Yo, que nunca me he dado por vencido y que no pienso abandonar la lucha por la paz, pido a Dios fe, para continuar creyendo en el insondable pozo del alma humana; persuasi\u00f3n, para convencer a quienes creen err\u00f3neamente que todo conflicto debe solucionarse mediante las armas; y fortaleza, para no bajar los brazos, para no perder el aliento, para nunca arriar las velas en la larga traves\u00eda que nos permitir\u00e1 construir un mundo a la altura de nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Arias S\u00e1nchez XXXV Aniversario Premio Nobel de la Paz Asamblea Legislativa, San Jos\u00e9, Costa Rica 8 diciembre 2022 &nbsp; Amigas y amigos: Una gran parte de mi vida dedicada a la b\u00fasqueda de la paz me ha ense\u00f1ado que,&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1226,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-1224","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discursos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1224"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1224\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1232,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1224\/revisions\/1232"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1224"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1224"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}