{"id":1297,"date":"2026-02-08T16:42:53","date_gmt":"2026-02-08T22:42:53","guid":{"rendered":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=1297"},"modified":"2026-02-08T16:42:53","modified_gmt":"2026-02-08T22:42:53","slug":"semblanza-de-oscar-arias-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/semblanza-de-oscar-arias-sanchez\/","title":{"rendered":"Semblanza de Oscar Arias S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01-300x133.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"133\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-606\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01-300x133.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01-768x340.jpg 768w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01-1024x454.jpg 1024w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01-60x27.jpg 60w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01-670x300.jpg 670w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/portada01.jpg 1038w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Francisco Antonio Pacheco <\/strong><\/p>\n<p><em>P\u00e1ginas de mi memoria pp. IX-XIII<\/em><\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en The Washington Post, Oscar Arias levant\u00f3 su voz en defensa de los ni\u00f1os inmigrantes que parten del norte de Centroam\u00e9rica en pos del famoso \u00absue\u00f1o americano.\u00bb Van solos y con autorizaci\u00f3n de sus familias aun cuando corren el riesgo de sufrir los m\u00e1s terribles vej\u00e1menes y hasta de perder la vida. \u00ab\u00bfQu\u00e9 les pueden hacer los Estados Unidos a esos ni\u00f1os -se pregunta ah\u00ed- peor de lo que est\u00e1n sufriendo ya? Porque, en efecto, esos j\u00f3venes, esos ni\u00f1os, seg\u00fan explica, no pueden acumular ya m\u00e1s sufrimientos. Por eso los dejan irse, por eso se van. Sus padres y abuelos fueron, de ni\u00f1os y adolescentes, v\u00edctimas de la guerra en la d\u00e9cada de 1980, cuando las grandes superpotencias ensayaban sus enfrentamientos en Centroam\u00e9rica. Estaban dispuestas -nos dice literalmente Oscar Arias- a poner las armas, mientras nosotros pon\u00edamos los muertos11\u2022 <\/p>\n<p>Si he iniciado estas l\u00edneas evocando ese art\u00edculo, ha sido para destacar el compromiso de Oscar Arias con la gran \u00e9tica. Este compromiso, indisoluble de su defensa constante de la paz, revela su profundo sentido humano, su respeto por las personas y su integridad f\u00edsica y moral. Si algo pierde a la pol\u00edtica y al mundo es la confusi\u00f3n constante entre lo \u00ednfimo y lo esencial; s\u00ed, la incapacidad de distinguir lo inmediato de lo importante. Pues bien, estos errores no pueden imput\u00e1rsele a Oscar Arias como pol\u00edtico, pues \u00e9l, como sugiere el t\u00edtulo de uno de sus libros, avanza Con velas, tim\u00f3n y br\u00fajula.<\/p>\n<p>Oscar Arias es un pol\u00edtico en el sentido pleno del t\u00e9rmino, pues busca incansablemente ese acercamiento, no siempre f\u00e1cil, entre ideales y acci\u00f3n. Esta inclinaci\u00f3n, en su caso, se convierte en una necesidad acuciante por proponer y actuar, a veces, con impaciencia, cuando el mundo parece detenerse en medio de la apat\u00eda o del falso inter\u00e9s, ante los requerimientos del desarrollo humano integral. Para el pol\u00edtico de verdad, como \u00e9l, la preocupaci\u00f3n por el futuro colectivo tiene primac\u00eda a\u00fan sobre los intereses propios. <\/p>\n<p>La gente se pregunta -a m\u00ed me lo preguntan- cu\u00e1l es la raz\u00f3n de que tantas personas se dediquen a la pol\u00edtica. Y lo hacen con aire de sospecha. Tiempo atr\u00e1s, mucho tiempo atr\u00e1s, Don Miguel de Unamuno se quejaba de que a menudo la gente anduviera, por ah\u00ed, pregunt\u00e1ndose, \u00ab\u00bfy este detr\u00e1s de qu\u00e9 anda2\u00bb <\/p>\n<p>\u00abQuien vive &#8216;para&#8217; la pol\u00edtica hace de ello su vida en un sentido \u00edntimo nos dice Max Weber en <em>Politik als Beruf<\/em>, alimenta su equilibrio y su tranquilidad con la conciencia de haberle dado un sentido a su vida, poni\u00e9ndola al servicio de &#8216;algo&#8217;. En este sentido profundo, todo hombre serio que vive para algo vive tambi\u00e9n de ese algo\u00bb. Y tiene raz\u00f3n de decirlo as\u00ed. Los pol\u00edticos en serio, como Oscar Arias, viven para lograr el desenvolvimiento de la gente y por eso viven. Es un asunto de vocaci\u00f3n, casi siempre incomprensible para quien carece de ella. <\/p>\n<p>Por cierto, es el m\u00e1s prestigioso pol\u00edtico de Costa Rica. Despu\u00e9s de ocupar la Presidencia de la Rep\u00fablica dos veces, en un mundo en el que a\u00fan a los mejores pol\u00edticos se les desacredita, ha logrado el milagro de recibir un enorme y sostenido reconocimiento general. Esto se lo debe a sus condiciones de l\u00edder, de pol\u00edtico en el m\u00e1s alto sentido del t\u00e9rmino. Sin embargo, sus victorias han tenido un alto precio. Y ello es explicable. <\/p>\n<p><strong>La pol\u00edtica -nos dice Max Weber- estriba en una prolongada y ardua lucha contra tenaces resistencias para vencer, lo que requiere, simult\u00e1neamente, de pasi\u00f3n y de mesura [ &#8230; ] en este mundo no se arriba jam\u00e1s a lo posible si no se intenta repetidamente lo imposible [ &#8230; ] \u00danicamente quien est\u00e1 seguro de no doblegarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado necio o demasiado abyecto para aquello que est\u00e1 ofreci\u00e9ndole; \u00fanicamente quien, ante todas estas adversidades, es capaz de oponer un &#8216;sin embargo&#8217;; \u00fanicamente un hombre constituido de esta manera, podr\u00e1 demostrar su vocaci\u00f3n para la pol\u00edtica.<\/strong> <\/p>\n<p>No puedo evitar el ver retratado en estas frases a Oscar Arias. No podr\u00edamos comprender su trayectoria, sin tomar en cuenta su tenacidad, cuando descubre oportunidades de construir o a\u00fan de cara a las circunstancias m\u00e1s adversas. Es este uno de sus rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos. Por cierto, quien desee comprender sus logros presentes y futuros no debe subestimar nunca la magnitud de su determinaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La hoguera ard\u00eda en nuestra frontera norte y la conflagraci\u00f3n, insensiblemente, se empezaba a colar en nuestro territorio. A pesar de nuestra tradici\u00f3n pacifista, sectores influyentes de la poblaci\u00f3n se inclinaban, m\u00e1s bien, por una participaci\u00f3n en el conflicto. La posici\u00f3n de Oscar Arias a favor de la paz, antes y despu\u00e9s de llegar al poder, supon\u00eda un enfrentamiento con las tesis del gobierno de los Estados Unidos. La ayuda de los norteamericanos a Costa Rica era enorme e indispensable, pues ven\u00edamos saliendo de una de las m\u00e1s graves crisis econ\u00f3micas y sociales de nuestra Historia. A pesar de eso, Costa Rica, el \u00fanico pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina en que la poblaci\u00f3n, mayoritariamente, era pronorteamericana, fue aceptando el mensaje de paz de Oscar Arias y le dio el triunfo electoral. <\/p>\n<p>Dio un paso m\u00e1s, calificado por muchos de temerario. No solo asumi\u00f3 una posici\u00f3n de aut\u00e9ntica neutralidad, sino que se empe\u00f1\u00f3 en lograr la paz en la regi\u00f3n. Ah\u00ed comenz\u00f3 su tit\u00e1nica batalla por convencer a los l\u00edderes del mundo de estar a favor de la paz. <\/p>\n<p>En el campo social nada ocurre en el vac\u00edo y las obras se levantan o se destruyen bajo la presi\u00f3n de \u00abla ley de la gravedad\u00bb pol\u00edtica. Los grandes pol\u00edticos como los mejores arquitectos se defienden de las fuerzas que tiran en distintas direcciones y a la vez se apoyan en ellas. Osear Arias visita senadores y congresistas en los Estados Unidos -habla ante el Congreso de ese pa\u00eds-, recurre a l\u00edderes religiosos, a dirigentes de izquierdas y de derechas, a los medios internacionales de comunicaci\u00f3n, a organismos multilaterales, en fin, a cualquiera que pueda ayudarle. Los obst\u00e1culos eran tantos y tan grandes que nadie apostaba por el triunfo de sus tesis; \u00e9l, sin embargo, continuaba hablando y convenciendo. <\/p>\n<p>Para lograr su prop\u00f3sito, hab\u00eda enfrentado a la naci\u00f3n m\u00e1s poderosa del planeta. Ahora, emprender\u00eda algo quiz\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil: convencer a los gobernantes centroamericanos situados en posiciones radical mente antag\u00f3nicas, en medio de la Guerra Fr\u00eda. Finalmente, se firm\u00f3 la paz y se salvaron miles y miles de vidas. Las heridas se fueron cerrando y un esp\u00edritu de conciliaci\u00f3n se apoder\u00f3, poco a poco, de los centroamericanos. Hab\u00eda logrado lo que parec\u00eda imposible. <\/p>\n<p>Osear Arias se doctor\u00f3 en la Universidad de Essex donde complet\u00f3 la formaci\u00f3n iniciada en Costa Rica en los campos del derecho y la econom\u00eda. A su regreso decidi\u00f3 incorporarse a la vida pol\u00edtica con la intenci\u00f3n Je convertirse en presidente de la Rep\u00fablica. <\/p>\n<p>Como ministro de Planificaci\u00f3n Nacional -cargo que ocup\u00f3 siendo a\u00fan muy joven- se acerc\u00f3 a los medios universitarios y a los intelectuales en general. Se incorpor\u00f3 activamente al proyecto de crear la segunda universidad del Estado, publica libros, organiza actividades como La Costa Rica del A\u00f1o 2000 a finales de 1976, uno de los esfuerzos m\u00e1s importantes y exitosos en la historia del pa\u00eds, por impulsar la reflexi\u00f3n nacional, dentro de un esp\u00edritu pluralista, en torno a los problemas que enfrent\u00e1bamos y a su soluci\u00f3n. Quienes lo adversaban no supieron interpretar adecuadamente su deseo de incorporar el sector pensante de la sociedad a la pol\u00edtica y de contar con su apoyo, no solo para ganar elecciones, sino para construir. <\/p>\n<p>Su estilo, cuando escribe literariamente, es sobresaliente. Ha publicado una docena de libros y cientos de art\u00edculos, sus conferencias se caracterizan por una gran solidez. Buena parte de su vida transcurre en medio de libros. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, con el Premio Pr\u00edncipe de Asturias y ha recibido toda clase de distinciones y honores, muchos de ellos de parte de instituciones acad\u00e9micas. <\/p>\n<p>Contar con una ampl\u00edsima cultura no es un adorno intrascendente en el pol\u00edtico. Es lo que le permite percibir el horizonte hist\u00f3rico, otear el rumbo de los tiempos, saber hacia d\u00f3nde vamos y, algo m\u00e1s importante a\u00fan, ad\u00f3nde deber\u00edamos ir. Quien solo sabe de pol\u00edtica, ni siquiera de pol\u00edtica sabe. Y el expresidente Arias por su vocaci\u00f3n, por la magnitud de sus intereses, por sus conocimientos, constituye un ejemplo del pol\u00edtico de alto nivel, si se me permite, del pol\u00edtico culto. No en vano alguien lo defini\u00f3, acertadamente, como el m\u00e1s pol\u00edtico de los intelectuales y el m\u00e1s intelectual de los pol\u00edticos costarricenses. <\/p>\n<p>Osear Arias, quien ha logrado aunar la cultura de su tiempo con la actividad pol\u00edtica y ha sido ejemplo por su admiraci\u00f3n y su respeto por las culturas, ser\u00e1 siempre una fuente de inspiraci\u00f3n, tanto para intelectuales como para pol\u00edticos.<\/p>\n<div class=\"scbb-content-box scbb-content-box-gray\">El libro se puede adquirir en la Librer\u00eda Internacional en <a href=\"https:\/\/www.libreriainternacional.com\/paginas-de-mi-memoria-9789968041614.html\"><strong>este enlace<\/strong><\/a>.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Antonio Pacheco P\u00e1ginas de mi memoria pp. IX-XIII En un art\u00edculo publicado en The Washington Post, Oscar Arias levant\u00f3 su voz en defensa de los ni\u00f1os inmigrantes que parten del norte de Centroam\u00e9rica en pos del famoso \u00absue\u00f1o americano.\u00bb&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":606,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1297","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1297","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1297"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1297\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1300,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1297\/revisions\/1300"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/606"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}