{"id":654,"date":"2010-08-04T19:20:41","date_gmt":"2010-08-05T01:20:41","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=654"},"modified":"2017-08-05T18:03:33","modified_gmt":"2017-08-06T00:03:33","slug":"la-importancia-del-gasto-publico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/la-importancia-del-gasto-publico\/","title":{"rendered":"La importancia del gasto p\u00fablico"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg\" alt=\"Discurso\" width=\"500\" height=\"335\" class=\"aligncenter size-full wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg 500w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-300x201.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-60x40.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p><em>Discurso pronunciado por el Dr. Oscar Arias S\u00e1nchez, Ministro de Planificaci\u00f3n Nacional y Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, el 2 de abril de 1976, por cadena de radio y televisi\u00f3n, con motivo del debate que se suscit\u00f3 en torno al gasto p\u00fablico con motivo de la presentaci\u00f3n del proyecto de \u00abReforma Tributaria 1976\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Proyecto de \u00abReforma Tributaria 1976&#8243;<\/p>\n<p>Con motivo de la presentaci\u00f3n del proyecto de \u00abReforma Tributaria 1976\u00bb, se discute en estos d\u00edas si se justifica o no se justifica ese proyecto. Tambi\u00e9n se critica el gasto estatal, en cuanto a su monto, destino y financiaci\u00f3n, sin considerar las causas que han propiciado su crecimiento.<\/p>\n<p>Me propongo en esta oportunidad comentar varios aspectos del gasto p\u00fablico, por cuanto algunos participantes en el debate que se ha producido en torno a este tema han expuesto argumentos que, en lugar de orientar a la opini\u00f3n p\u00fablica, se prestan para confundirla. Creo, por ello, necesario explicar la importancia que ese gasto ha tenido en la construcci\u00f3n de la Costa Rica de hoy.<\/p>\n<p>Caracter\u00edsticas del pa\u00eds<\/p>\n<p>Nuestra historia de los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, es la historia de un significativo esfuerzo de todos los costarricenses por rescatar del subdesarrollo al pa\u00eds. Si bien hemos alcanzado apreciables logros, todav\u00eda falta mucho por hacer.<\/p>\n<p>En el pasado cuarto de siglo, la evoluci\u00f3n del pa\u00eds muestra las siguientes caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>Primera: La consolidaci\u00f3n de nuestras instituciones republicanas y el perfecciona-miento de nuestra democracia.<br \/>\nSegunda: El acelerado crecimiento de la producci\u00f3n, que sigue siendo fundamental-mente agr\u00edcola aun cuando hemos hecho un gran esfuerzo por diversificarla.<br \/>\nTercera: Un desarrollo industrial incipiente, cuyos frutos apenas comienzan a percibirse.<br \/>\nCuarta: Una acentuada dependencia del exterior, tanto en los campos financiero y comercial como en lo tecnol\u00f3gico y lo cultural.<br \/>\nQuinta: Un aumento de la poblaci\u00f3n, cuyo ritmo de crecimiento ha sido uno de los m\u00e1s elevados del mundo.<br \/>\nSexta: Hasta hace muy pocos a\u00f1os, una una marcada concentraci\u00f3n del desarrollo en la Meseta Central, desarrollo cuyos beneficios han sido disfrutados fundamentalmente por una nueva clase media que se ha fortalecido en forma considerable.<br \/>\nPor \u00faltimo: Una creciente participaci\u00f3n del Estado en la actividad econ\u00f3mica y social del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El papel del Estado<\/p>\n<p>Deseo ahora referirme a esta \u00faltima caracter\u00edstica: el papel del Estado en el desarrollo econ\u00f3mico y social de Costa Rica.<\/p>\n<p>Con frecuencia se atribuyen al gasto p\u00fablico todos los males de nuestra sociedad. La verdad es que no existe sociedad que pueda prescindir del gasto p\u00fablico. El papel del Estado cambia conforme a los intentos que hacen los pueblos por encontrar las mejores formas y los mecanismos m\u00e1s aptos para la soluci\u00f3n de sus problemas y para obtener un mayor bienestar. Las tareas asignadas al Estado var\u00edan, desde luego, de una sociedad a otra.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, los costarricenses hemos tenido la madurez pol\u00edtica suficiente para encontrar el grado de participaci\u00f3n estatal m\u00e1s acorde con el desarrollo de Costa Rica. As\u00ed, hemos rechazado las posiciones estatistas e individualistas extremas. Ello no significa, sin embargo, que todos estemos de acuerdo en la forma de concebir esa participaci\u00f3n. No obstante, parece haber consenso en las orientaciones b\u00e1sicas que ha tenido el Estado costarricense: por una parte, satisfacer los servicios que demanda la comunidad, tales como justicia, salud, protecci\u00f3n y educaci\u00f3n; y, por otra, promover el desarrollo de la agricultura, la industria y otras actividades productivas.<\/p>\n<p>El gasto p\u00fablico<\/p>\n<p>Si bien es incuestionable la necesidad del gasto p\u00fablico, lo que s\u00ed podemos y debemos discutir, en Costa Rica como en toda democracia, es la cuant\u00eda de ese gasto, su orientaci\u00f3n, la forma como han de recaudarse los fondos para financiarlo, y la eficiencia con que ha de manejarse.<\/p>\n<p>Cuant\u00eda y crecimiento<\/p>\n<p>No es posible discutir seriamente acerca del gasto p\u00fablico, si no tenemos un conocimiento claro de estos cuatro aspectos. A continuaci\u00f3n me referir\u00e9 a cada uno de ellos.<\/p>\n<p>1\u00ba. La magnitud del gasto p\u00fablico:<\/p>\n<p>Comencemos por la cuant\u00eda del gasto p\u00fablico.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, el gasto total del Gobierno Central experiment\u00f3 un aumento significativo, al pasar de 127.000.000 de colones en 1950 a 2.900.000.000 en 1975. En t\u00e9rminos generales, el gasto p\u00fablico por habitante ha aumentado aproximadamente cinco veces.<\/p>\n<p>No es l\u00f3gico pensar que en 1976 el Gobierno preste los mismos servicios que brindaba hace veinticinco a\u00f1os, y que estos servicios cubran la misma \u00e1rea geogr\u00e1fica que en aquel entonces. Es necesario, no obstante, analizar cu\u00e1les han sido las causas del crecimiento del gasto. Veamos esas causas.<\/p>\n<p>El crecimiento de la poblaci\u00f3n constituye la causa m\u00e1s importante de la elevaci\u00f3n del gasto p\u00fablico. En 1950 \u00e9ramos 800.000 habitantes, hoy somos 2.000.000. Esto significa que, de haberse mantenido los mismos servicios p\u00fablicos que se prestaban en 1950, los gastos para atender a esa poblaci\u00f3n se habr\u00edan m\u00e1s que duplicado.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de la Asamblea Constituyente de 1949, de establecer las bases de un Estado moderno, concebido para intervenir en forma m\u00e1s amplia en las actividades econ\u00f3micas, sociales y culturales del pa\u00eds, es otra importante causa del crecimiento del gasto. As\u00ed, por ejemplo, la creaci\u00f3n de nuestro r\u00e9gimen de instituciones aut\u00f3nomas en los \u00faltimos a\u00f1os no es sino la respuesta a la voluntad pol\u00edtica expresada en nuestra Carta Magna.<\/p>\n<p>En el transcurso del tiempo han aparecido nuevas necesidades y otras se han intensificado. Por ejemplo, en 1950 la participaci\u00f3n de la mujer en la vida econ\u00f3mica era muy reducida, por lo que sus demandas de servicios en educaci\u00f3n y salud no eran tan amplias como ahora. La actividad creciente de la poblaci\u00f3n femenina ha significado un incremento en el gasto p\u00fablico, necesario para satisfacer sus justos requerimientos.<\/p>\n<p>Con el paso de los a\u00f1os se han ampliado los servicios que el Gobierno Central y las instituciones aut\u00f3nomas prestan a las comunidades rurales del pa\u00eds. Extender estos servicios a nuestras \u00e1reas rurales tiene costos muy elevados.<\/p>\n<p>Este apoyo a los sectores campesinos es un buen ejemplo para explicar tambi\u00e9n c\u00f3mo la orientaci\u00f3n pol\u00edtica de un gobierno influye en el monto del gasto p\u00fablico. La Administraci\u00f3n del Presidente Oduber ha tomado la decisi\u00f3n de acelerar el desarrollo de las zonas rurales, en el af\u00e1n de equiparar el nivel de vida de nuestros campesinos con el de los habitantes de las ciudades. La b\u00fasqueda de esta igualdad ha impulsado al Gobierno a promover programas como los de Asignaciones Familiares, Salud Rural, Nutrici\u00f3n, Caminos Vecinales, Electrificaci\u00f3n, y Acueductos Rurales, que implican gastos que para otros grupos pol\u00edticos resultan innecesarios.<br \/>\nParalelamente a este esfuerzo por mejorar las condiciones de la poblaci\u00f3n rural, han debido atenderse las demandas originadas por el acelerado crecimiento de las ciudades, y esto implica un aumento en el gasto.<\/p>\n<p>Mantener el progreso alcanzado tambi\u00e9n significa mayores gastos. No es posible desatender la conservaci\u00f3n de carreteras, hospitales, centros de salud, escuelas, parques y, en general, todas las obras p\u00fablicas de que hoy disfrutamos los costarricenses.<\/p>\n<p>Otra causa que ha influido en el aumento del gasto p\u00fablico es la elevaci\u00f3n de los costos. Antes de 1973, a\u00f1o en que se inici\u00f3 la reciente crisis internacional, los precios internos crec\u00edan a una tasa anual cercana al 5%. A partir de 1973, ese aumento se elev\u00f3 al 25%. Esto significa que, para mantener el mismo nivel de los servicios gubernamentales, el gasto p\u00fablico necesariamente tendr\u00eda que aumentarse al mismo ritmo.<\/p>\n<p>A las causas mencionadas hay que agregar el hecho de que la sociedad costarricense es hoy muy diferente a la de 1950. Su grado de cultura conduce a que la poblaci\u00f3n demande nuevos y mejores servicios, los cuales puede obtener con mayor facilidad debido a la m\u00e1s eficiente organizaci\u00f3n de los grupos sociales de nuestros d\u00edas. En efecto, la Costa Rica de 1950 era una naci\u00f3n de ciudadanos aislados. La Costa Rica de hoy es una naci\u00f3n de grupos, de gremios, de organizaciones sociales de fuerte influencia pol\u00edtica. Es esta nueva realidad sociopol\u00edtica la que no permite \u2014ni permitir\u00e1 en adelante\u2014 que los servicios del Estado sean el privilegio de unos pocos.<\/p>\n<p>Canalizaci\u00f3n de los recursos<\/p>\n<p>2\u00ba. Orientaci\u00f3n:<\/p>\n<p>Veamos ahora lo que concierne a la orientaci\u00f3n del gasto p\u00fablico.<\/p>\n<p>Si alguna naci\u00f3n puede sentirse orgullosa de la manera como se canalizan los recursos del Estado, esa naci\u00f3n es Costa Rica. Hace ya m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os que decidimos no tener un ej\u00e9rcito y, por el contrario, dedicar nuestros esfuerzos al impulso de la educaci\u00f3n y la salud, as\u00ed como a satisfacer otras necesidades de nuestra sociedad. Esta decisi\u00f3n ha determinado la orientaci\u00f3n central de nuestro gasto p\u00fablico.<\/p>\n<p>En efecto, Costa Rica es uno de los pa\u00edses que m\u00e1s recursos por habitante destina a la satisfacci\u00f3n de necesidades en los campos de la educaci\u00f3n y la salud. As\u00ed, mientras que en el presupuesto de 1950 solo se consignaban cerca de 10.000.000 de colones para la educaci\u00f3n, en 1976 se destinan aproximadamente 1.200.000.000. No es por casualidad, entonces, que m\u00e1s de la mitad de los empleados del Gobierno Central trabaje en la educaci\u00f3n. De igual manera, mientras hace veinticinco a\u00f1os solo el 8% de nuestra poblaci\u00f3n estaba cubierta por el Seguro Social, hoy el 70% recibe sus beneficios.<\/p>\n<p>Del mismo modo que el consenso ciudadano orient\u00f3 parte importante de nuestro gasto p\u00fablico hacia la educaci\u00f3n y la salud, condiciones recientes que han trastornado la seguridad de las personas y sus bienes en nuestros campos y ciudades, nos obligar\u00e1n a destinar mayores recursos para garantizar la paz social de que hemos gozado tradicionalmente.<\/p>\n<p>No todos los gastos del Gobierno se destinan a la prestaci\u00f3n de servicios como los mencionados. Parte importante de nuestro gasto p\u00fablico se orienta a la construcci\u00f3n de obras que propician mejores condiciones para el desenvolvimiento de la agricultura, la industria y otras actividades productivas. Estas inversiones constituyen un complemento de la inversi\u00f3n de los particulares.<\/p>\n<p>Es cierto que el acelerado desarrollo del pa\u00eds en los \u00faltimos a\u00f1os se debe en gran parte al dinamismo demostrado por nuestra empresa privada. Pero tambi\u00e9n lo es que en ese dinamismo influy\u00f3 en forma decisiva la acci\u00f3n del Estado mediante sus programas de electrificaci\u00f3n, telecomunicaciones, carreteras y caminos, aeropuertos, ca\u00f1er\u00edas, y de preparaci\u00f3n de trabajadores con una mayor educaci\u00f3n y una mejor salud.<\/p>\n<p>Algunas publicaciones nacionales pretenden hacer creer que destinamos una proporci\u00f3n cada vez menor de nuestro presupuesto a invertir en carreteras, puentes, escuelas y otras obras p\u00fablicas. Esa afirmaci\u00f3n no se ajusta a la realidad. Desde 1950 hasta hoy, la la parte del presupuesto destinada a inversiones casi se ha triplicado. M\u00e1s a\u00fan, para 1976 la inversi\u00f3n prevista supera en el 43% a la del a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>Ahora bien, con el prop\u00f3sito de mejorar las posibilidades con que contamos para modificar la orientaci\u00f3n del gasto \u2014as\u00ed como su monto\u2014, debemos tener en cuenta la existencia de ciertas inflexibilidades preestablecidas, tanto por preceptos constitucionales y legales como por situaciones de hecho.<\/p>\n<p>Para preservar la autonom\u00eda y la independencia financiera del Poder Judicial, la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica fija el porcentaje del presupuesto nacional que necesariamente debe conced\u00e9rsele. Si bien se trata de un principio aceptable desde el punto de vista de nuestra estructura institucional, esa norma limita las posibilidades de orientar el gasto. Algo similar ocurre con gran cantidad de leyes que asignan destino espec\u00edfico a determinados ingresos. Este es el caso de las transferencias a las instituciones aut\u00f3nomas y semiaut\u00f3nomas, tales como el INVU, las universidades y el Instituto Tecnol\u00f3gico, el ITCO, el SNAA, las municipalidades, las juntas de protecci\u00f3n social, las asociaciones de desarrollo comunal, los hospitales, los asilos y muchas m\u00e1s. Tambi\u00e9n es el caso del servicio para la atenci\u00f3n de la deuda p\u00fablica; los gastos del Tribunal Supremo de Elecciones, as\u00ed como el pago de los aumentos salariales por concepto de antig\u00fcedad en el servicio de los empleados p\u00fablicos, y el mantenimiento de reg\u00edmenes de pensiones.<\/p>\n<p>Justicia del sistema impositivo<\/p>\n<p>3\u00ba. Financiamiento:<\/p>\n<p>Con respecto al financiamiento del gasto p\u00fablico, \u00fanicamente har\u00e9 un breve comentario, pues el se\u00f1or Ministro de Hacienda ya se refiri\u00f3 a este tema, en su discurso del 29 de marzo.<\/p>\n<p>Ya vimos que el gasto p\u00fablico es indispensable. Es obvio que tambi\u00e9n es indispensable financiarlo. Ahora bien, no es agradable pagar impuestos. Cada quien desea trasladar a otros la carga impositiva. Como el establecimiento de tributos siempre afecta el inter\u00e9s de alguien, provoca debates apasionados. Este apasionamiento suele conducir a que se pierda la justa perspectiva del debate y se olvide el inter\u00e9s nacional.<br \/>\nYo s\u00f3lo deseo destacar, en esta ocasi\u00f3n, que el proyecto de \u00abReforma Tributaria 1976\u00bb procura una mayor justicia en el sistema impositivo, y concuerda con el principio de que los tributos deben recaer en mayor medida sobre quienes poseen una mejor condici\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Eficiencia en la utilizaci\u00f3n del gasto<\/p>\n<p>4\u00ba. Eficiencia:<\/p>\n<p>Me he referido, hasta aqu\u00ed, a la forma como, dentro del marco democr\u00e1tico de nuestra sociedad, se determinan el monto, la orientaci\u00f3n y el financiamiento del gasto p\u00fablico. Las discusiones que sobre estos aspectos se produzcan ser\u00e1n, sin duda, de gran beneficio, pues conceden a los costarricenses la oportunidad de escoger la mejor de las tesis que se planteen, y esto contribuye al fortalecimiento de nuestra democracia.<\/p>\n<p>Alcanzar una mayor eficiencia en la utilizaci\u00f3n de nuestro gasto p\u00fablico, es una tarea permanente en la que, si bien el Gobierno tiene la mayor responsabilidad, todos los costarricenses estamos comprometidos. Es simple demagogia decir que el mejoramiento de la eficiencia del Estado puede generar, con la celeridad requerida, los recursos necesarios para resolver el actual problema del Fisco. Aumentar la eficiencia en el sector p\u00fablico, al igual que en la empresa privada, no es una tarea cuyos resultados se puedan alcanzar de inmediato. Por ello, para discutir el tema de la eficiencia del Estado debemos asumir una posici\u00f3n constructiva.<\/p>\n<p>Avances logrados<\/p>\n<p>Con mucha frecuencia se olvidan los avances logrados por el pa\u00eds en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os. Tanto nos hemos acostumbrado a recibir ciertos servicios, que no recordamos los escasos y rudimentarios que eran hace unos pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ser\u00eda muy extenso enumerar aqu\u00ed todos los logros alcanzados. Sin embargo, debemos reflexionar acerca de c\u00f3mo ha disminuido la mortalidad infantil y c\u00f3mo ha aumentado la esperanza de vida del costarricense, al elevarse de 56 a\u00f1os en 1950 a 70 a\u00f1os en la actualidad; sobre el significado de la erradicaci\u00f3n del paludismo y la tuberculosis; sobre el orgullo que representa el gran n\u00famero de escuelas y maestros con que hoy contamos. En 1950 exist\u00edan solo 33 colegios de segunda ense\u00f1anza, mientras que en la actualidad existen 216. De igual modo, hace veinticinco a\u00f1os el n\u00famero de estudiantes universitarios y normalistas era de 1.500, en tanto que hoy asciende a 40.000. En definitiva, estas cifras nos mueven a reflexionar en que, antes de criticar con cierta ligereza el monto y la orientaci\u00f3n del gasto p\u00fablico, conviene tener presentes los importantes logros alcanzados gracias a la acci\u00f3n estatal.<\/p>\n<p>Sin embargo, la leg\u00edtima satisfacci\u00f3n que sentimos, como costarricenses, por haber alcanzado el progreso de que hoy disfrutamos, no debe impedir preguntarnos si habr\u00eda sido posible hacer lo mismo, o m\u00e1s, con menos recursos.<\/p>\n<p>Medici\u00f3n de la eficiencia<\/p>\n<p>Es preciso tener muy claro que la eficiencia del sector p\u00fablico no se puede medir con los mismos criterios con que se mide la del sector privado. Los resultados de los programas de salud, educaci\u00f3n, y nutrici\u00f3n infantil, no se pueden presentar en balances anuales. No conviene esgrimir s\u00f3lo argumentos negativos en el an\u00e1lisis de la cosa p\u00fablica, pues ello podr\u00eda hacernos perder la perspectiva en la soluci\u00f3n que exigen los problemas del pa\u00eds.<\/p>\n<p>A manera de ejemplo, deseo citar el caso del crecimiento y la financiaci\u00f3n de los centros de ense\u00f1anza superior, tema al cual me refer\u00ed hace pocos d\u00edas. Manifest\u00e9 en esa oportunidad que nuestras universidades deben reflexionar acerca de su acelerada expansi\u00f3n. Debemos preocuparnos de la magnitud y la calidad de nuestras instituciones de ense\u00f1anza superior. No podemos ignorar que son muchas las interrogantes y no hay respuestas preestablecidas. Es importante que en la b\u00fasqueda de las mejores soluciones a estos problemas contribuyamos todos. Quienes tienen a su cargo la direcci\u00f3n de estos centros necesitan tiempo y requieren la comprensi\u00f3n y el apoyo de todos los costarricenses. Es evidente que lo anterior tambi\u00e9n es v\u00e1lido para otras instituciones del Estado.<\/p>\n<p>Comisi\u00f3n de Eficiencia Administrativa<\/p>\n<p>El pa\u00eds ha hecho un gran esfuerzo por satisfacer las demandas de su poblaci\u00f3n. El que se puedan mantener o mejorar, en el futuro, los logros alcanzados, depender\u00e1 en un alto grado de la eficiencia con que administremos nuestros recursos, as\u00ed como de la respuesta que los costarricenses demos a los incentivos que el Estado ofrece para aumentar la producci\u00f3n nacional. En esa forma lo comprende el actual Gobierno y de ah\u00ed que haya decidido integrar la Comisi\u00f3n de Eficiencia Administrativa, con la participaci\u00f3n de la iniciativa privada.<\/p>\n<p>Nadie percibe con mayor claridad que el Presidente Oduber la importancia de conducir nuestro gasto p\u00fablico dentro de niveles de mayor eficiencia. Ni nadie con mayor determinaci\u00f3n para lograrlo.<\/p>\n<p>Con el prop\u00f3sito de reducir el gasto presupuesto para 1976, el Poder Ejecutivo tom\u00f3 severas medidas, que producir\u00e1n una econom\u00eda de aproximadamente 200.000.000 de colones, para cubrir faltantes presupuestarios y compensar en parte la merma del crecimiento de los ingresos.<\/p>\n<p>Paternalismo estatal<\/p>\n<p>El aumento y la orientaci\u00f3n del gasto p\u00fablico durante los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, tal como lo hemos analizado, responden a las justas aspiraciones de nuestra sociedad por obtener m\u00e1s y mejores servicios. No obstante, la satisfacci\u00f3n de estas aspiraciones, en la alta medida en que lo ha hecho nuestro sector p\u00fablico, ha acentuado en la mentalidad de los costarricenses el paternalismo estatal.<\/p>\n<p>Producci\u00f3n y democracia econ\u00f3mica<\/p>\n<p>El resto para las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas es, sin duda, muy grande: si deseamos aumentar el ingreso por habitante, al igual que lo hicimos de 1950 a 1975, ser\u00e1 necesario fortalecer a los sectores productivos. Lo anterior implica que, de la misma manera como hemos creado una democracia pol\u00edtica en la cual se garantiza la voluntad de todo ciudadano expresada por medio del sufragio, as\u00ed como una democracia social, que se inici\u00f3 en los a\u00f1os cuarenta y que ha sido fortalecida con el tiempo, es necesario ahora dedicarnos a la urgente tarea de construir una democracia econ\u00f3mica que permita el acceso de una mayor cantidad de ciudadanos a la propiedad de los medios de producci\u00f3n. Muchas de las causas analizadas esta noche, que originaron el acelerado crecimiento del sector p\u00fablico, tienden a disminuir. Ello debe movernos a meditar acerca del papel que le corresponder\u00e1 al Estado costarricense en los pr\u00f3ximos a\u00f1os: antes de continuar extendiendo las funciones del Estado, debemos hacerlo m\u00e1s eficiente en las que hoy desempe\u00f1a. Antes de continuar extendiendo el paternalismo estatal, debemos fortalecer al individuo. Para esto ser\u00e1 necesario que los distintos sectores sociales se organicen en cooperativas, empresas comunitarias, asociaciones empresariales, sindicatos, y otras entidades similares. Debe estimularse la creaci\u00f3n de organizaciones no solo en lo econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n en los campos social, cultural y pol\u00edtico. Credo que de una m\u00e1s equitativa distribuci\u00f3n del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico depende, no solo nuestra estabilidad social, sino tambi\u00e9n la supervivencia de nuestra democracia.<\/p>\n<p>Revisi\u00f3n cualitativa del Estado<\/p>\n<p>Contra el avance del totalitarismo hemos de ser capaces, en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, de oponer un sistema democr\u00e1tico justo y eficiente, que salve la dignidad del hombre.<\/p>\n<p>Esta tarea exige una revisi\u00f3n de nuestro aparato administrativo e institucional. En el futuro ser\u00e1 preciso ahondar en el contenido del Estado, en sus objetivos, en sus m\u00e9todos de trabajo, en el tipo de funcionario y de pol\u00edtico que el pa\u00eds necesita, en la eficiencia y realizaci\u00f3n del designio humano que el r\u00e9gimen democr\u00e1tico exige. El Estado costarricense est\u00e1 urgido, en suma, de una profunda revisi\u00f3n cualitativa, si quiere afrontar el desaf\u00edo de las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. No se trata solamente de reducir gastos, de formular planes de austeridad, de implantar la disciplina hacendaria \u2014que es decisi\u00f3n del Gobierno de la Rep\u00fablica\u2014, sino de una tarea de mayor alcance y proyecci\u00f3n, si queremos sobrevivir como pa\u00eds democr\u00e1tico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado por el Dr. Oscar Arias S\u00e1nchez, Ministro de Planificaci\u00f3n Nacional y Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, el 2 de abril de 1976, por cadena de radio y televisi\u00f3n, con motivo del debate que se suscit\u00f3 en torno al gasto p\u00fablico con&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":640,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-654","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discursos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/654","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=654"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/654\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=654"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=654"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=654"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}