{"id":773,"date":"2012-10-05T17:07:04","date_gmt":"2012-10-05T23:07:04","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=773"},"modified":"2017-08-06T17:09:04","modified_gmt":"2017-08-06T23:09:04","slug":"es-posible-envejecer-sin-renunciar-al-entusiasmo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/es-posible-envejecer-sin-renunciar-al-entusiasmo\/","title":{"rendered":"Es posible envejecer sin renunciar al entusiasmo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso02.jpg\" alt=\"Es posible envejecer sin renunciar al entusiasmo\" width=\"580\" height=\"250\" class=\"aligncenter size-full wp-image-774\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso02.jpg 580w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso02-300x129.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso02-60x26.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/p>\n<p><em>Oscar Arias S\u00e1nchez<br \/>\nEx Presidente de la Rep\u00fablica<br \/>\nConmemoraci\u00f3n XXV Aniversario del Plan de Paz<br \/>\nUniversidad T\u00e9cnica Nacional.<\/p>\n<p>Alajuela, 2 de octubre de 2012<\/em><\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>Me conmueve profundamente conmemorar el aniversario del Plan de Paz en una universidad. En muchos sentidos, un campus universitario es lo opuesto a un campo de guerra. En la universidad se promueve el disenso y el pensamiento cr\u00edtico. En la guerra se promueve la uniformidad y la sumisi\u00f3n irreflexiva. En la universidad se defiende el derecho de cada quien a construir la vida que sue\u00f1a. En la guerra se le impone el deber de entregar su vida por orden ajena. En la universidad se admira el pensamiento. En la guerra se admira la fuerza. Aqu\u00ed son h\u00e9roes quienes obtienen buenas calificaciones y ayudan a sus compa\u00f1eros. All\u00e1 son h\u00e9roes quienes acumulan muertos y persiguen a sus enemigos. La b\u00fasqueda de la paz quiere decir el anhelo por un mundo que se parezca cada vez m\u00e1s a un campus universitario, y cada vez menos al infierno de un conflicto armado.<\/p>\n<p>No es casualidad que los principales aliados de la paz en Centroam\u00e9rica fueran, precisamente, los estudiantes universitarios. A\u00fan cuando nos enfrent\u00e1bamos a la oposici\u00f3n de las dos superpotencias de aquellos a\u00f1os, los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica; a\u00fan cuando aqu\u00ed mismo, en Costa Rica, muchas personas esperaban el fracaso del Plan de Paz que present\u00e9 a los presidentes centroamericanos, los estudiantes nunca perdieron la esperanza. Los estudiantes nunca bajaron los brazos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos apoyaban los j\u00f3venes m\u00e1s que sus padres? \u00bfPor qu\u00e9 nos defend\u00edan los estudiantes m\u00e1s que los jefes de peri\u00f3dicos o los analistas pol\u00edticos? La respuesta se resume en un sentimiento que espero que ustedes a\u00fan no conozcan: el cinismo. Es c\u00ednico quien cree que el mundo est\u00e1 compuesto \u00fanicamente por seres ego\u00edstas, y que cada quien debe cuidarse su propia espalda. Es c\u00ednico quien desconf\u00eda siempre de las intenciones ajenas, y sospecha que los dem\u00e1s ocultan una agenda perversa. Es c\u00ednico quien se burla del optimismo y de la esperanza. Es c\u00ednico quien cree que la paz es una inocentada.<\/p>\n<p>Tristemente, el cinismo es algo que adquiere la gente con los a\u00f1os. Requiere una cuota de cansancio. Exige un nivel de desencanto. Muchos se olvidan de los anhelos que abrazaban cuando recorr\u00edan los pasillos de una universidad. Muchos se olvidan de la pureza con que so\u00f1aban construir un mundo m\u00e1s justo y m\u00e1s humano. En medio del traj\u00edn de la vida cotidiana, renuncian a perseguir cometas y se conforman con la oscuridad que los rodea.<\/p>\n<p>Hoy he venido aqu\u00ed a decirles que el cinismo nunca es necesario. Es posible envejecer sin renunciar al entusiasmo. Hace mucho tiempo, much\u00edsimo tiempo, me gradu\u00e9 de la universidad y me llen\u00e9 de compromisos y responsabilidades adultas. Pero nunca abandon\u00e9 mis sue\u00f1os. Nunca me hice c\u00ednico. Nunca dej\u00e9 que el pesimismo empa\u00f1ara mis esfuerzos. Y s\u00f3lo un so\u00f1ador pod\u00eda imaginar un futuro mejor para Centroam\u00e9rica, cuando la regi\u00f3n se desangraba en medio de un brutal conflicto armado.<\/p>\n<p>Ustedes, quienes \u00fanicamente conocen la Centroam\u00e9rica de nuestros d\u00edas, encontrar\u00edan dif\u00edcil creer las historias que narraban los millones de refugiados que cruzaban las fronteras a mediados de los ochentas. Pueblos aniquilados por manos hermanas, con armas estadounidenses o sovi\u00e9ticas. Bases de entrenamiento secretas, en donde muchachos que apenas comprend\u00edan las razones de la guerra, se graduaban en el odio y la violencia. Un conflicto convertido en una contienda por la preeminencia militar de dos superpotencias, para quienes los pa\u00edses centroamericanos se usaban como fichas en el tablero.<\/p>\n<p>Este fue el contexto en que fracasaron los procesos de mediaci\u00f3n de algunos gobiernos latinoamericanos, que durante meses intentaron encontrar una soluci\u00f3n al conflicto armado. Centroam\u00e9rica qued\u00f3, entonces, de vuelta en la m\u00e1s devastadora orfandad, mientras que las presiones externas para que Costa Rica se sumara a la guerra, y la ayuda internacional en armamentos, dinero y entrenamiento militar para los contendientes, continuaba aumentando. No pod\u00edamos seguir esperando que las potencias extranjeras decidieran si quer\u00edan que nuestros conflictos se resolvieran por la v\u00eda militar o por la diplomacia, porque los conflictos, que eran nuestros, estaban cobrando ya demasiadas vidas con balas ajenas. Por eso tom\u00e9 la decisi\u00f3n, en enero de 1987, de redactar un Plan de Paz, una soluci\u00f3n centroamericana para los centroamericanos.<\/p>\n<p>El Plan de Paz conten\u00eda 10 acciones prioritarias, una de las cuales gener\u00f3 muchas cr\u00edticas y dudas, pues dec\u00eda: \u00absimult\u00e1neamente con el inicio del di\u00e1logo, las partes beligerantes de cada pa\u00eds suspender\u00e1n las acciones militares\u00bb. La tendencia mundial en soluci\u00f3n de conflictos, en ese entonces y a\u00fan ahora, indica que las negociaciones se llevan a cabo precisamente para lograr el cese al fuego. El Plan de Paz, por el contrario, propon\u00eda el cese al fuego como una de las condiciones necesarias para poder dialogar sin presiones. Al final del d\u00eda, \u00e9sa cl\u00e1usula determin\u00f3 nuestro \u00e9xito.<\/p>\n<p>Muchas personas se opusieron al Plan de Paz. Algunos, porque cre\u00edan que el gobierno de Nicaragua nunca entregar\u00eda voluntariamente el poder. Otros, porque pensaban que Costa Rica no pod\u00eda darse el lujo de oponerse abiertamente a los Estados Unidos, que quer\u00eda combatir por las armas al gobierno sandinista. Pero creo que, en el fondo, la gran mayor\u00eda de personas simplemente no cre\u00eda que la paz fuera posible. Pensaban que est\u00e1bamos siendo ingenuos. Pensaban que no era tiempo de confiar en las buenas intenciones. Pensaban, en suma, que la guerra era un mal necesario.<\/p>\n<p>Quiero repetir esto porque lo van a escuchar muchas veces en su vida: una y otra vez, encontrar\u00e1n personas que les dir\u00e1n que la violencia est\u00e1 mal, pero que no tenemos alternativa. Que la guerra es dolorosa, pero es inevitable. Esas eran las voces que se alzaban por todos los rincones durante la d\u00e9cada de los ochenta. Quer\u00edan convencernos de que las armas eran la \u00fanica salida para una regi\u00f3n sumida en problemas.<\/p>\n<p>Al reunirnos en ciudad de Guatemala, en agosto de 1987, de alguna manera los presidentes centroamericanos entendimos que aquella ser\u00eda nuestra \u00fanica oportunidad. Sab\u00edamos que las potencias mundiales no tendr\u00edan paciencia y que si no encontr\u00e1bamos una soluci\u00f3n nuestra, la soluci\u00f3n nos ser\u00eda impuesta desde afuera. Saber eso, sentir que la vida de millones de centroamericanos estaba atada al designio de unas cuantas horas, nos infundi\u00f3 la fuerza que necesit\u00e1bamos. Encerrados en un cuarto de hotel, del que prometimos no salir hasta no alcanzar un acuerdo, logramos firmar la paz en las horas de la madrugada.<\/p>\n<p>Ese fue el principio del final de la guerra. A\u00fan despu\u00e9s de la firma del acuerdo, hubo quienes buscaban cualquier excusa para declarar el fracaso. Enfrentamos presiones inmensas de parte del gobierno del presidente Ronald Reagan y de los reg\u00edmenes de Mija\u00edl Gorbachov y Fidel Castro. Pero defendimos nuestra voluntad. No s\u00f3lo porque era nuestra, sino porque ninguna guerra ideol\u00f3gica justifica la muerte de seres inocentes. Ning\u00fan pulso por asegurar la hegemon\u00eda internacional de un pueblo, puede labrarse con el sacrificio de otros pueblos.<\/p>\n<p>Gracias al apoyo de la comunidad internacional y a la estoica perseverancia de los gobiernos centroamericanos, las presiones extranjeras disminuyeron y la construcci\u00f3n cotidiana de la paz pudo empezar. Esa construcci\u00f3n, sin embargo, no ha concluido todav\u00eda. A pesar de que ya no se matan los j\u00f3venes guerrilleros, s\u00ed se matan los j\u00f3venes pandilleros; a pesar de que ya no lloran las madres porque sus hijos est\u00e1n en la guerra, s\u00ed lloran porque no est\u00e1n en el colegio; a pesar de que ya no emigran los pueblos por causa de la violencia, s\u00ed emigran por hambre y por falta de oportunidades. Seguimos construyendo la paz, queridos estudiantes, y \u00e9se es un proceso en que ustedes est\u00e1n llamados a participar.<\/p>\n<p>Algunos pensar\u00e1n que est\u00e1n muy j\u00f3venes todav\u00eda para pensar en cambiar el mundo. Tal vez. Pero John F. Kennedy ten\u00eda 29 a\u00f1os cuando fue electo congresista. La Madre Teresa de Calcuta ten\u00eda 18 cuando ingres\u00f3 a la Orden de las Hermanas de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto. Martin Luther King ten\u00eda apenas 35 a\u00f1os cuando gan\u00f3 el Premio Nobel de la Paz. Mahatma Gandhi ten\u00eda 24 cuando inici\u00f3 la defensa de los derechos civiles de los indios que trabajaban en Sud\u00e1frica. Verdaderamente les digo: no hay una edad para los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Les corresponde a ustedes descubrir cu\u00e1l es la injusticia que los indigna. Cu\u00e1l es el dolor que los conmueve. Cu\u00e1l es la causa que los apasiona. Les corresponde determinar cu\u00e1l es el equivalente, en su tiempo, de lo que para m\u00ed fue la guerra civil en Centroam\u00e9rica. Hoy he venido a pedirles que busquen su cruzada. Que encuentren su quimera. Les pido que se atrevan a escuchar sus propias emociones y que descubran, en la lumbre del coraz\u00f3n, la llama que aviva sus sue\u00f1os. \u00a1Hay en el mundo tantos molinos esperando quijotes, y hay tambi\u00e9n tantos quijotes buscando escuderos!<\/p>\n<p>En el centro de Rang\u00fan, en la Rep\u00fablica de Myanmar, vive una mujer que durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os ha luchado por la democracia y los derechos humanos de su pueblo. Su nombre es Aung San Suu Kyi, y necesita escuderos.<\/p>\n<p>Un monje de casi ochenta a\u00f1os recorre el mundo predicando la paz y el perd\u00f3n, y defendiendo a una peque\u00f1a naci\u00f3n en las faldas del Himalaya. Sus seguidores lo conocen como el Dalai Lama, y necesita escuderos.<\/p>\n<p>Un obispo anglicano predica desde Sud\u00e1frica la reconciliaci\u00f3n y la tolerancia, en un pa\u00eds que durante d\u00e9cadas fue v\u00edctima del odio y la segregaci\u00f3n racial. Su nombre es Desmond Tutu, y necesita escuderos.<\/p>\n<p>Mientras pronuncio estas palabras, miles de j\u00f3venes ocupan las calles de Egipto y de Siria, confundidos entre el fanatismo religioso y el af\u00e1n de libertad. Miles de familias buscan rehacer sus vidas en Sud\u00e1n, despu\u00e9s de un genocidio que gener\u00f3 una ola arrolladora de refugiados. Miles de madres intentan conciliar el sue\u00f1o en el temor de la guerra en Irak y Afganist\u00e1n. Millones de ni\u00f1os padecen de hambre. Millones de j\u00f3venes abandonan el colegio. Las injusticias son inmensas pero tambi\u00e9n son inmensas las oportunidades.<\/p>\n<p>Hoy les pido que no miren al mundo con apat\u00eda. Que no lean el peri\u00f3dico con indiferencia. Les pido que entiendan que el Plan de Paz es tan s\u00f3lo un cap\u00edtulo de una larga novela, cuyo final no ha sido escrito todav\u00eda. Es la historia del poder de la raz\u00f3n sobre el poder de la fuerza. Es la historia del perd\u00f3n que acalla el ca\u00f1\u00f3n. Es, en \u00faltima instancia, una historia de amor. De amor al pr\u00f3jimo. De amor a la vida. De amor a la libertad y al derecho a perseguir la felicidad.<\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>A veces quisiera viajar en el tiempo y encontrarme con el Oscar Arias de 1987. Me encantar\u00eda sentarme una tarde de lluvia a conversar con \u00e9l las cosas que aprend\u00ed con el tiempo. Me gustar\u00eda contarle del \u00e9xito del Plan de Paz. Me gustar\u00eda hablarle del desarrollo que poco a poco va alcanzando la regi\u00f3n centroamericana. Me gustar\u00eda darle noticias de mi familia y de mis amigos de toda la vida. De hecho, si hoy mismo me lo topara esperando en la terraza de mi casa, quiz\u00e1s le dir\u00eda: \u00abno me vas a creer, pero vengo llegando de ver una pel\u00edcula sobre el Plan de Paz, en una universidad estatal que inauguramos en Alajuela. Y f\u00edjate que el rector es Marcelo Prieto\u00bb.<\/p>\n<p>Porque Marcelo es uno de esos amigos de toda la vida. Fuimos compa\u00f1eros en la Asamblea Legislativa, entre 1978 y 1982, y nos toc\u00f3 luego luchar juntos por la creaci\u00f3n de esta universidad. A \u00e9l, y a Janina del Vecchio, quien fue diputada por esta provincia durante mi segunda administraci\u00f3n, quiero darles una vez m\u00e1s las gracias por hacer realidad este proyecto.<\/p>\n<p>En esta vida no s\u00f3lo hay que luchar por la paz. Adem\u00e1s hay que saber qu\u00e9 hacer con ella. Los pueblos necesitan librarse de la violencia, pero tambi\u00e9n de la ignorancia y de la pobreza. Esta universidad es el s\u00edmbolo de lo que viene despu\u00e9s de la guerra. Es el s\u00edmbolo del progreso que le entrega a los j\u00f3venes un libro en lugar de un fusil, un aula en lugar de una trinchera. Quiz\u00e1s nunca sabremos c\u00f3mo ser\u00edan nuestras vidas de no haberse firmado el Plan de Paz. Quiz\u00e1s nunca sabremos qu\u00e9 habr\u00eda sido de Costa Rica si la hubieran arrastrado al conflicto. Pero es casi seguro que no estar\u00edamos hoy aqu\u00ed. Es casi seguro que habr\u00edamos pagado, con subdesarrollo, el costo de la guerra.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no recorrer con emoci\u00f3n estos pasillos! \u00a1C\u00f3mo no mirar con asombro a esta generaci\u00f3n de estudiantes, que se libr\u00f3 de ser una generaci\u00f3n de soldados! Y \u00a1c\u00f3mo no pedirles, j\u00f3venes, amigos, que abracen la causa de la paz como una bandera! Que renuncien al cinismo que carcome los huesos. Que se lancen a construir su propia quijotada. Que persigan su ideal como a un cometa y que sean, para siempre, compa\u00f1eros de viaje en la lucha de los sue\u00f1os. En palabras de Jorge Debravo: \u00aben el lomo del \u00faltimo horizonte \/ dejaremos la paz y la esperanza \/ como lunas inmensas, suspendidas \/ sobre odios, crep\u00fasculos y almas\u00bb.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Arias S\u00e1nchez Ex Presidente de la Rep\u00fablica Conmemoraci\u00f3n XXV Aniversario del Plan de Paz Universidad T\u00e9cnica Nacional. 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