{"id":786,"date":"2012-10-21T17:25:36","date_gmt":"2012-10-21T23:25:36","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=786"},"modified":"2017-08-06T17:31:24","modified_gmt":"2017-08-06T23:31:24","slug":"consejo-a-los-jovenes-de-mi-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/consejo-a-los-jovenes-de-mi-pais\/","title":{"rendered":"Consejo a los j\u00f3venes de mi pa\u00eds"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/arias01.jpg\" alt=\"Oscar Arias S\u00e1nchez\" width=\"135\" height=\"150\" class=\"alignnone size-full wp-image-659\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/arias01.jpg 135w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/arias01-60x67.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 135px) 100vw, 135px\" \/><\/p>\n<p><strong>Oscar Arias S\u00e1nchez<\/strong><\/p>\n<span class=\"wpsdc-drop-cap\">E<\/span>n muchos sentidos, un campus universitario es lo opuesto a un campo de guerra. En la universidad se promueve el disenso y el pensamiento cr\u00edtico. En la guerra se promueve la uniformidad y la sumisi\u00f3n irreflexiva. En la universidad se defiende el derecho de cada quien a construir la vida que sue\u00f1a. En la guerra se le impone el deber de entregar su vida por orden ajena. En la universidad se admira el pensamiento. En la guerra se admira la fuerza. En la universidad son h\u00e9roes quienes obtienen buenas calificaciones y ayudan a sus compa\u00f1eros. En la guerra son h\u00e9roes quienes acumulan muertos y persiguen enemigos. La b\u00fasqueda de la paz quiere decir el anhelo por un mundo que se parezca cada vez m\u00e1s a un campus universitario, y cada vez menos al infierno de un conflicto armado.<\/p>\n<p>No es casualidad que los principales aliados de la paz en Centroam\u00e9rica fueran, precisamente, los estudiantes universitarios. \u00bfPor qu\u00e9 nos apoyaban los j\u00f3venes m\u00e1s que sus padres? \u00bfPor qu\u00e9 nos defend\u00edan los estudiantes m\u00e1s que los jefes de peri\u00f3dicos o los analistas pol\u00edticos? La respuesta se resume en un sentimiento, el cinismo. Es c\u00ednico quien cree que el mundo est\u00e1 compuesto \u00fanicamente por seres ego\u00edstas, y que cada quien debe cuidarse su propia espalda. Es c\u00ednico quien desconf\u00eda siempre de las intenciones ajenas, y sospecha que los dem\u00e1s ocultan una agenda perversa. Es c\u00ednico quien se burla del optimismo y de la esperanza. Es c\u00ednico quien cree que la paz es inalcanzable.<\/p>\n<p>Tristemente, el cinismo es algo que adquiere la gente con los a\u00f1os. Requiere una cuota de cansancio. Exige un nivel de desencanto. Muchos se olvidan de los anhelos que abrazaban cuando recorr\u00edan los pasillos de una universidad. Muchos se olvidan de la pureza con que so\u00f1aban construir un mundo m\u00e1s justo y m\u00e1s humano. En el traj\u00edn de la vida cotidiana, renuncian a perseguir cometas y se conforman con la oscuridad que los rodea.<\/p>\n<p>El cinismo nunca es necesario. Es posible envejecer sin renunciar al entusiasmo. Cuando me gradu\u00e9 de la universidad me llen\u00e9 de compromisos y responsabilidades adultas. Pero nunca abandon\u00e9 mis sue\u00f1os. Nunca me hice c\u00ednico. Nunca dej\u00e9 que el pesimismo empa\u00f1ara mis esfuerzos. Nunca permit\u00ed que me convencieran que en Centroam\u00e9rica era imposible cambiar una historia de guerra por una de paz. Solo un so\u00f1ador pod\u00eda imaginar un futuro mejor para Centroam\u00e9rica, cuando la regi\u00f3n se desangraba en medio de un brutal conflicto armado.<\/p>\n<p>Algunos pensar\u00e1n que los j\u00f3venes no tienen suficiente madurez para pensar en cambiar el mundo. Tal vez. Pero John F. Kennedy ten\u00eda 29 a\u00f1os cuando fue elegido congresista. La Madre Teresa de Calcuta ten\u00eda 18 cuando ingres\u00f3 a la Orden de las Hermanas de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto. Martin Luther King ten\u00eda apenas 35 a\u00f1os cuando gan\u00f3 el Premio Nobel de la Paz. Mahatma Gandhi ten\u00eda 24 cuando inici\u00f3 la defensa de los derechos civiles de los ciudadanos indios que trabajaban en Sud\u00e1frica. Ciertamente, no hay una edad para los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Les corresponde a los j\u00f3venes descubrir cu\u00e1l es la injusticia que los indigna. Cu\u00e1l es el dolor que los conmueve. Cu\u00e1l es la causa que los apasiona. Les corresponde determinar cu\u00e1l es el equivalente, en su tiempo, de lo que para m\u00ed fue la guerra civil en Centroam\u00e9rica. Les corresponde buscar su cruzada. Encontrar su quimera. Deben atreverse a escuchar sus propias emociones y descubrir, en la lumbre del coraz\u00f3n, la llama que aviva sus sue\u00f1os. \u00a1Hay en el mundo tantos molinos esperando quijotes, y hay tambi\u00e9n tantos quijotes buscando escuderos!<\/p>\n<p>Aung San Suu Kyi. En el centro de Rang\u00fan, en la Rep\u00fablica de Myanmar, vive una mujer que durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os ha luchado por la democracia y los derechos humanos de su pueblo. Su nombre es Aung San Suu Kyi, y necesita escuderos. Un monje de casi 80 a\u00f1os recorre el mundo predicando la paz y el perd\u00f3n, y defendiendo a una peque\u00f1a naci\u00f3n en las faldas del Himalaya. Sus seguidores lo conocen como el Dal\u00e1i Lama, y necesita escuderos.<\/p>\n<p>Un obispo anglicano predica desde Sud\u00e1frica la reconciliaci\u00f3n y la tolerancia, en un pa\u00eds que durante d\u00e9cadas fue v\u00edctima del odio y la segregaci\u00f3n racial. Su nombre es Desmond Tutu, y necesita escuderos.<\/p>\n<p>Miles de j\u00f3venes ocupan las calles de Egipto y de Siria, confundidos entre el fanatismo religioso y el af\u00e1n de libertad. Miles de familias buscan rehacer sus vidas en Sud\u00e1n, despu\u00e9s de un genocidio que gener\u00f3 una ola arrolladora de refugiados. Miles de madres intentan conciliar el sue\u00f1o en el temor de la guerra en Irak y Afganist\u00e1n. Millones de ni\u00f1os padecen de hambre. Millones de j\u00f3venes abandonan el colegio. Las injusticias son inmensas, pero tambi\u00e9n son inmensas las oportunidades.<\/p>\n<p>Debemos pedirles a los j\u00f3venes que abracen la causa de la paz como una bandera. Que renuncien al cinismo que carcome los huesos. Que se lancen a construir su propia quijotada. Que persigan su ideal como a un cometa y que sean, para siempre, compa\u00f1eros de viaje en la lucha de los sue\u00f1os. En palabras de Jorge Debravo, \u00aben el lomo del \u00faltimo horizonte \/ dejaremos la paz y la esperanza \/ como lunas inmensas, suspendidas \/ sobre odios, crep\u00fasculos y almas\u00bb.<\/p>\n<p><em>San Jos\u00e9, Costa Rica<\/em><\/p>\n<p>21 de octubre de 2012<\/p>\n<p>Publicado en el peri\u00f3dico La Naci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Arias S\u00e1nchez En muchos sentidos, un campus universitario es lo opuesto a un campo de guerra. En la universidad se promueve el disenso y el pensamiento cr\u00edtico. En la guerra se promueve la uniformidad y la sumisi\u00f3n irreflexiva. 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