{"id":833,"date":"2010-08-07T05:58:23","date_gmt":"2010-08-07T11:58:23","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=833"},"modified":"2017-08-07T06:02:36","modified_gmt":"2017-08-07T12:02:36","slug":"democracia-e-independencia-de-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/democracia-e-independencia-de-america-latina\/","title":{"rendered":"Democracia e independencia de Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg\" alt=\"Discurso\" width=\"500\" height=\"335\" class=\"aligncenter size-full wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg 500w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-300x201.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-60x40.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p><em>Discurso pronunciado el <strong>10 de octubre de 1976<\/strong> por el Dr. Oscar Arias S\u00e1nchez, Ministro de Planificaci\u00f3n Nacional y Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, en el Seminario Latinoamericano \u00abLas Organizaciones Juveniles Socialdem\u00f3cratas y el Desarrollo Pol\u00edtico de Am\u00e9rica Latina\u00bb, celebrado en el Centro de Estudios Democr\u00e1ticos de Am\u00e9rica Latina (CEDAL), en \u00abLa Catalina\u00bb, Santa B\u00e1rbara de Heredia, Costa Rica, del 10 al 16 de ese mes.<\/em><\/p>\n<p><strong>Sombr\u00edo panorama<\/strong><\/p>\n<p>La Am\u00e9rica Latina de hoy nos presenta un sombr\u00edo panorama. Con efectos devastadores, se extiende por todos los rincones de nuestro continente la implacable fuerza de un autoritarismo que apaga todo vestigio de libertad y que niega los derechos m\u00e1s esenciales del hombre.<\/p>\n<p>Pareciera que el signo de la opresi\u00f3n, el amargo signo de la dictadura, hubiera cobrado una fuerza incontenible y que, frente a \u00e9l, las voces de la democracia se debilitaran cada vez m\u00e1s y corrieran el peligro de enmudecer del todo; que las autocracias se hubieran convertido en algo natural en nuestro medio y que los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos no son sino antiguallas de un pasado rom\u00e1ntico ya superado. A veces, tenemos la sensaci\u00f3n de que los dem\u00f3cratas han perdido su voluntad pol\u00edtica creadora y su \u00edmpetu de lucha por la libertad y la igualdad.<\/p>\n<p>En muchas ocasiones me he preguntado cu\u00e1les son las causas que nos han hecho arribar a una situaci\u00f3n tan deplorable para Latinoam\u00e9rica, y no puedo menos que recordar, entonces, aquella frase que alguien escribiera en una de las paredes de la Catedral de Quito, cuando entr\u00f3 en esa ciudad el Ej\u00e9rcito Libertador: \u00abHoy es el \u00faltimo d\u00eda de despotismo&#8230; y el primero de lo mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Sin duda, la pregunta m\u00e1s apremiante del momento se refiere, como entonces, a si seremos capaces de encontrar la f\u00f3rmula que nos permita ofrecer a los pueblos latinoamericanos un definitivo y perdurable primer d\u00eda de libertad, esto es, un \u00faltimo d\u00eda de despotismo. \u00bfSeguiremos atrapados en el juego de los imperialismos, ayer los espa\u00f1oles, los ingleses, los portugueses y los franceses; hoy los de Rusia y los Estados Unidos? \u00bfEs que nos conformamos con cambiar un despotismo por otro? \u00bfNo tenemos, acaso, la voluntad de oponernos a la manipulaci\u00f3n de las fuerzas imperialistas, de uno y otro signo? \u00bfDebe nuestro mensaje de libertad concretarse a proponer que all\u00ed donde predomina la influencia norteamericana debe suplant\u00e1rsela por la sovi\u00e9tica, y viceversa?<\/p>\n<p>Nuestra actitud parece, en no pocas oportunidades, circunscribirse a una comparaci\u00f3n entre las distintas dictaduras que pueblan nuestro suelo. En el debate, la cuesti\u00f3n medular se centra en torno al n\u00famero de presos pol\u00edticos de un pa\u00eds, y de ah\u00ed se parte para exaltar las bondades de una dictadura, \u00a1por el simple hecho de que en sus c\u00e1rceles existen menos prisioneros que en la de la otra! A causa de estas est\u00e9riles comparaciones, terminamos por exaltar a Cuba como un ejemplo de libertades. Perdemos la vista que, en realidad, de lo que se trata es de proponer una opci\u00f3n democr\u00e1tica frente a las dictaduras, tanto de derecha como de izquierda, porque ambas son igualmente conculcadoras de libertades y porque ambas atropellan los derechos humanos.<\/p>\n<p>Ante este juego de los imperialismos, sin duda alguna los socialdem\u00f3cratas tenemos mucho que decir y estamos obligados a actuar con firmeza. El problema del totalitarismo no se resuelve con la elaboraci\u00f3n de estad\u00edsticas para clasificar a las dictaduras dentro de una escala cualitativa determinada por la mayor o menor intensidad de las torturas y los sufrimientos que sean capaces de infligir a sus pueblos. Cada ciudadano que vive y sufre uno de esos reg\u00edmenes vive la peor de las dictaduras, porque para \u00e9l no tienen sentido las comparaciones.<\/p>\n<p>Es evidente que el sombr\u00edo panorama latinoamericano solo se despejar\u00e1 cuando salgamos del condicionamiento que supone pensar en t\u00e9rminos de sustituir un totalitarismo por otro totalitarismo, o de cambiar el gobierno de las manos de una minor\u00eda a las manos de otra minor\u00eda, o entronizar la venganza de un grupo que asciende al poder, en lugar de propugnar por el establecimiento de una verdadera y perdurable libertad.<\/p>\n<p>Nuestra fuerza revolucionaria, nuestra sinceridad en favor de un cambio positivo radica, no en la energ\u00eda del lenguaje de una declaraci\u00f3n firmada en Par\u00eds, Londres o San Jos\u00e9, sino en la pujanza de las ideas y de los grupos capaces de interesarse sinceramente por que la libertad de nuestros pueblos se imponga, con autenticidad, a toda clase de imperialismo y de dictadura.<\/p>\n<p><strong>La encrucijada de la humanidad<\/strong><\/p>\n<p>Las cifras econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas no son, desde luego, nada nuevo en la historia. A trav\u00e9s de los a\u00f1os, la humanidad se ha visto enfrentada a situaciones que parec\u00edan no tener salida, pero que finalmente fueron superadas gracias al esp\u00edritu indomable del hombre.<\/p>\n<p>En el mundo actual, sin embargo, las crisis parecen superar la capacidad creadora y la voluntad del hombre: tal el panorama sombr\u00edo que nos presentan recientes an\u00e1lisis de los entendidos.<\/p>\n<p>El desequilibrio entre los pa\u00edses ricos y los pa\u00edses pobres ha adquirido caracteres dram\u00e1ticos, que hacen pensar que estamos frente a una crisis de las estructuras internacionales y no ante un desajuste temporal del proceso de desarrollo.<\/p>\n<p>El sistema econ\u00f3mico internacional y las estructuras institucionales, que fueron creadas hace unos treinta a\u00f1os, discriminan evidentemente en favor de la naciones ricas y se fundan en la perpetuaci\u00f3n de los viejos v\u00ednculos econ\u00f3micos y la dependencia de los pa\u00edses pobres en relaci\u00f3n con los industrializados. As\u00ed sucede con el sistema monetario internacional, por cuyo conducto las grandes potencias controlan la creaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la liquidez de la econom\u00eda en todo el mundo. La infraestructura del comercio tambi\u00e9n est\u00e1 en manos de los pa\u00edses ricos, lo cual provoca que el mundo subdesarrollado reciba tan solo una fracci\u00f3n m\u00ednima del precio final pagado por los consumidores. En los organismos internacionales, la voz de la mayor\u00eda apenas si se toma en cuenta. Los pa\u00edses ricos \u2014una minor\u00eda\u2014 rara vez consultan sus decisiones a los pa\u00edses pobres, aun cuando ambos bloques forman parte de dichos organismos. La inflaci\u00f3n castiga a los pobres con mayor severidad que a los ricos.<\/p>\n<p>Esta serie de obst\u00e1culos hace m\u00e1s dif\u00edcil a los pa\u00edses pobres alcanzar siquiera objetivos m\u00ednimos de desarrollo en los a\u00f1os que faltan para concluir la presente d\u00e9cada. Cientos de millones de seres humanos que ya padec\u00edan grav\u00edsimas privaciones se enfrentan al terrible fantasma del hambre, la enfermedad y la desesperanza.<\/p>\n<p><strong>El curso de los acontecimientos frustr\u00f3 las esperanzas<\/strong><\/p>\n<p>El desarrollo hist\u00f3rico de Am\u00e9rica Latina puede servirnos como marco de referencia para el an\u00e1lisis de lo que hoy acontece en esta parte del mundo, y para explicarnos por qu\u00e9 no hemos alcanzado la situaci\u00f3n de preeminencia que nuestros pueblos merecen.<\/p>\n<p>Ciertamente, los hombres pocas veces toman en consideraci\u00f3n las lecciones que les ofrece la Historia. Pero estoy seguro de que muchos de los problemas de la Humanidad se han resuelto una vez que se realiza un an\u00e1lisis profundo del pasado.<\/p>\n<p>Las condiciones intr\u00ednsecas que poseen nuestras naciones deber\u00edan ser un est\u00edmulo para superar el estado de postraci\u00f3n en que hoy nos hallamos, no solo en el campo econ\u00f3mico y social, sino tambi\u00e9n en el aspecto cultural y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>El subcontinente latinoamericano cuenta con un bagaje impresionante, en el que han quedado inscritas tanto la gloria del \u00e9xito como la tristeza de los fracasos. Mucho antes de que los sajones perseguidos por razones de \u00edndole religiosa arribaran a las costas de Nueva Inglaterra, Crist\u00f3bal Col\u00f3n abr\u00eda al mundo la grandeza virgen de la extensa regi\u00f3n que ser\u00eda luego campo propicio para la propagaci\u00f3n de una nueva fe y de un idioma com\u00fan, y para que se consolidaran no solo un sistema jur\u00eddico, sino tambi\u00e9n una seria de valores culturales, tradiciones y aspiraciones compartidas por una poblaci\u00f3n mayor que la de los m\u00e1s influyentes pa\u00edses europeos y que superaba en unas cinco veces la de las Trece Colonias.<\/p>\n<p>A finales del siglo XVIII, exist\u00edan en el sur de Am\u00e9rica cuatro universidades, cien a\u00f1os antes de que se fundara en el norte la Universidad de Harvard. Antes de que se estableciera la primera imprenta en los Estados Unidos, ya en Am\u00e9rica Latina funcionaban m\u00e1s de cien. Las exportaciones latinoamericanas, la producci\u00f3n agr\u00edcola y la minera superaban considerablemente las obtenidas por los anglosajones radicados en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Para comienzos del siglo XIX, la porci\u00f3n m\u00e1s desarrollada del Nuevo Continente era la Am\u00e9rica Latina, en donde la educaci\u00f3n, la cultura y la econom\u00eda hab\u00edan alcanzado un nivel no igualado por los pueblos americanos de tradici\u00f3n anglosajona.<\/p>\n<p>El proceso de independencia que se gener\u00f3 entonces hac\u00eda vislumbrar, dadas las condiciones privilegiadas de Latinoam\u00e9rica, que las naciones al sur del R\u00edo Bravo cobrar\u00edan su propia entidad y asumir\u00edan un papel preeminente en la conducci\u00f3n de los destinos del mundo.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, el curso de los acontecimientos posteriores frustr\u00f3 las esperanzas que se ten\u00edan cifradas en las posibilidades de Am\u00e9rica Latina. Las minor\u00edas que gobernaron luego de que el subcontinente alcanz\u00f3 su libertad pol\u00edtica fueron incapaces de interpretar el momento hist\u00f3rico y, por el contrario, fracasaron en la b\u00fasqueda de f\u00f3rmulas apropiadas para afrontar el desaf\u00edo de los tiempos. De ah\u00ed se deriva el hecho de que los latinoamericanos hayan cedido terreno en beneficio de otras naciones, no solo de este continente, sino tambi\u00e9n extrahemisf\u00e9ricas.<\/p>\n<p><strong>Es tiempo de democracia<\/strong><\/p>\n<p>Dec\u00eda V\u00edctor Hugo que \u00abnada hay m\u00e1s fuerte que una idea a la cual ha llegado su tiempo\u00bb. Me aterra pensar en que algunos opinan que les ha llegado el tiempo a las dictaduras, y se disputan el dudoso derecho de conducir a nuestros pueblos como esbirros de sus respectivos imperialismos. Por el contrario, creo que hoy es el tiempo de la democracia. Las dictaduras ya han tenido su hora. Ha llegado el tiempo de luchar por la democracia, por el gobierno para las grandes mayor\u00edas latinoamericanas, como \u00fanico camino para alcanzar la liberaci\u00f3n de la miseria y la dependencia.<\/p>\n<p><strong>Aumenta la pobreza y se reducen las libertades<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de la abundancia y la calidad de sus recursos naturales, Latinoam\u00e9rica se empobrece. El ej\u00e9rcito de los hambrientos recibe en sus filas a un n\u00famero cada vez mayor de personas. Los sistemas educativos no han sido capaces de superar el analfabetismo ni de corregir o aliviar significativamente el problema de la vivienda.<\/p>\n<p>Nuestro sistema econ\u00f3mico adolece de tantos defectos, que ellos le han impedido mejorar la productividad y resolver el problema de la desocupaci\u00f3n, aun cuando solo sea en parte. La injusticia constituye la t\u00f3nica en la distribuci\u00f3n de los beneficios del desarrollo de los pa\u00edses latinoamericanos.<\/p>\n<p>En algunos intentos de reforma agraria que se han hecho est\u00e1n ausentes el realismo y la sinceridad necesarios para erradicar el estado de servidumbre medieval a que est\u00e1n sometidos buena parte de nuestros campesinos.<\/p>\n<p>Desde el gobierno, algunos grupos dirigentes poco hacen por cambiar la deplorable situaci\u00f3n de los habitantes de sus respectivos pa\u00edses. El abandono en que se encuentran \u2014sin escuelas, sin facilidades hospitalarias, sin sistemas de aguas y de saneamiento ambiental; en suma, sin un grado m\u00ednimo de dignidad\u2014 parece ser una meta de las minor\u00edas gobernantes en muchos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>As\u00ed, a la pobreza de grandes masas de la poblaci\u00f3n se suma el fen\u00f3meno de la p\u00e9rdida de libertades. La vieja sociedad tradicional, detentadora del poder, viene controlando desde hace muchos a\u00f1os la econom\u00eda, la propiedad, la educaci\u00f3n y la cultura y, desde luego, la vida pol\u00edtica. Salvo contadas excepciones, el gobierno ha sido en Latinoam\u00e9rica un instrumento de la minor\u00eda, ejercido por la minor\u00eda y al servicio de la minor\u00eda. Lo \u00fanico que cambia es la forma como se presentan los reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Lo parad\u00f3jico \u2014y, m\u00e1s que parad\u00f3jico, sangriento\u2014 es que todos estos reg\u00edmenes desp\u00f3ticos se autodenominan democr\u00e1ticos, y en nombre de la libertad conculcan las mismas libertades. En el caso de Centroam\u00e9rica, por ejemplo, las dictaduras hereditarias pretenden ser adalides de la democracia y la libertad, pero en vez de sustentar su legitimidad en el derecho divino \u2014como suced\u00eda durante la Edad Media con el despotismo, que dispon\u00eda de la honra, la hacienda y la vida de los s\u00fabditos\u2014, se contentan con la aprobaci\u00f3n de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>El dramatismo de esta situaci\u00f3n de pobreza se puede resumir en los resultados de la llamada \u00abD\u00e9cada del Desarrollo\u00bb, al final de la cual Latinoam\u00e9rica hab\u00eda obtenido el triste privilegio de ver aumentado en 50.000.000 el n\u00famero de los hambrientos, en 2.000.000 el de los analfabetos, en 5.000.000 las familias sin vivienda, y de contar con un ej\u00e9rcito de 25.000.000 de desocupados.<\/p>\n<p><strong>Somos presa f\u00e1cil del imperialismo<\/strong><\/p>\n<p>A las calamidades que, en lo interno, supone para Am\u00e9rica Latina la existencia de reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos, se suma la acci\u00f3n de los imperialismos de car\u00e1cter for\u00e1neo. Especialmente a partir del siglo XIX, varias potencias europeas y los Estados Unidos intensificaron sus afanes imperialistas. F\u00e1cil presa de esas pretensiones fue la naci\u00f3n latinoamericana, fraccionada como estaba en veinte Estados independientes. La desuni\u00f3n, como es l\u00f3gico, limitaba sensiblemente sus posibilidades de sustraerse al dominio de aquellas potencias. Argentina, Uruguay y Venezuela afrontaron los ataques de potencias imperialistas europeas. En igual forma, M\u00e9xico y Chile hubieron de sufrir la intervenci\u00f3n de esas potencias, cuyo inter\u00e9s era garantizarse la explotaci\u00f3n de recursos naturales importantes en esos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Y no solo las naciones de Europa. Los Estados Unidos de Am\u00e9rica extendieron a la Am\u00e9rica Central, a Cuba y a Santo Domingo sus apetitos imperialistas, e intervinieron, incluso militarmente, en los territorios latinoamericanos.<\/p>\n<p>En la actualidad, esos imperialismos cobran una forma todav\u00eda m\u00e1s peligrosa, que agudiza el estado de dependencia. Son las naciones m\u00e1s ricas las que definen el sistema monetario internacional, en el que, no obstante su superioridad num\u00e9rica, los Estados pobres no tienen ninguna influencia, a pesar de que las decisiones que se toman inciden en forma directa sobre sus econom\u00edas. El comercio internacional de los pa\u00edses latinoamericanos se constri\u00f1e cada vez m\u00e1s a causa de que los pa\u00edses desarrollados establecen cuotas y precios muy por debajo de lo que un trato justo demanda.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo han logrado las potencias imperialistas alcanzar el poder de sometimiento a que he aludido? Una de las respuestas a esta pregunta es la creaci\u00f3n de las empresas supranacionales por parte de los pa\u00edses industrializados, las cuales han aumentado en los \u00faltimos tiempos no solo en n\u00famero, sino tambi\u00e9n en poder e influencia. Su intervenci\u00f3n en las econom\u00edas de los pa\u00edses latinoamericanos se ha intensificado considerablemente por medio de las cuantiosas inversiones que realizan. En muchos casos, sus operaciones alcanzan un volumen varias veces superior al de los propios pa\u00edses en que operan. Por ejemplo, las inversiones directas de las empresas multinacionales de los Estados Unidos, Canad\u00e1 y nueve pa\u00edses europeos, en el extranjero, alcanzan cifras que no pueden ser superadas, en valor, por toda la Am\u00e9rica Latina, toda el Africa y toda el Asia juntas.<\/p>\n<p>Las filiales de estas compa\u00f1\u00edas en Latinoam\u00e9rica han proliferado en forma impresionante. Hay m\u00e1s de 2.000 de ellas, correspondientes a unas 200 compa\u00f1\u00edas norteamericanas.<\/p>\n<p>M\u00e1s grave todav\u00eda es que exista, entre esas empresas y los pa\u00edses en donde tienen su sede, una estrecha coincidencia de intereses, en detrimento de los pa\u00edses latinoamericanos. Esto significa, para nuestras naciones, una seria amenaza, por varias razones. De una parte, es origen de conflictos de soberan\u00eda. De otra, estos conflictos no pueden dirimirse entre el pa\u00eds y la empresa supranacional, pues resulta que su diferencia no es con ella, sino con la naci\u00f3n sede. As\u00ed ha sucedido en Guatemala, Santo Domingo, Chile, Per\u00fa, M\u00e9xico y muchos otros pa\u00edses latinoamericanos.<\/p>\n<p>Otra respuesta se halla en el ensanchamiento de la brecha tecnol\u00f3gica existente entre los pa\u00edses ricos y las naciones subdesarrolladas. La misma condici\u00f3n de pa\u00edses pobres nos inhibe de producir una tecnolog\u00eda propia, que compita con la de los pa\u00edses industrializados, y de ese modo nos es impuesta la de \u00e9stos.<\/p>\n<p>A todo esto se junta, para cerrar el cuadro desolador de nuestra dependencia y de nuestra indefensi\u00f3n, una tercera respuesta. Algunos gobiernos se prestan al juego de los pa\u00edses industrializados, pues con ello garantizan su supervivencia en el poder.<\/p>\n<p>La uni\u00f3n hace la fuerza<\/p>\n<p>El viejo principio de que \u00abla uni\u00f3n hace la fuerza\u00bb sigue teniendo hoy d\u00eda plena vigencia y es particularmente aplicable al destino de Am\u00e9rica Latina. Muchos esfuerzos se han realizado por consolidar una posici\u00f3n \u00fanica de estas naciones frente a los embates de la dominaci\u00f3n cultural y econ\u00f3mica y ante la necesidad de erradicarla de nuestro continente. La historia \u2014sobre todo la de los a\u00f1os recientes\u2014 ha visto nacer, despu\u00e9s de arduas negociaciones y de m\u00faltiples sacrificios, un sinn\u00famero de pactos econ\u00f3micos y sociales que, no obstante, se desvanecieron y olvidaron en corto tiempo, o dejaron de tener vigencia real, a causa del ego\u00edsmo de los signatarios.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n burguesa de Francia, cuyos principios cundieron por todo el orbe con la velocidad de un reguero de p\u00f3lvora y que fueron adoptados con todo entusiasmo por los pa\u00edses latinoamericanos, levant\u00f3 en su momento la triple bandera de la \u00abLibertad-Igualdad-Fraternidad\u00bb y, en nombre de esas tres justas aspiraciones de quienes ans\u00edan una sociedad m\u00e1s feliz, la Revoluci\u00f3n Francesa sent\u00f3 sus reales en casi todas las cartas pol\u00edticas de los Estados del Nuevo Continente. Los excesos de la Revoluci\u00f3n Industrial pusieron de manifiesto, un siglo despu\u00e9s, que los inspiradores del movimiento revolucionario franc\u00e9s entend\u00edan estos principios como el fundamento necesario para garantizarle el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico a una clase, la de los burgueses. La posici\u00f3n marxista de mediados de la centuria pasada asumi\u00f3 la denuncia de este hecho y present\u00f3 al mundo su mensaje de protesta, que se resume en el grito de \u00abProletarios del mundo, un\u00edos\u00bb, consagrado en el Manifiesto Comunista de Carlos Marx y Federico Engels.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos, los principios de libertad, igualdad y fraternidad carecen de significado para grandes masas de poblaci\u00f3n; e, igualmente, ha sido imposible para ellos alcanzar el grado de uni\u00f3n necesario para no ser presa del colonialismo de las grandes potencias extracontinentales, tanto de derecha como de izquierda.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n inmediata<\/p>\n<p>Ciertamente, no existe una f\u00f3rmula m\u00e1gica para resolver por igual los problemas de todos los pueblos de Am\u00e9rica Latina. El hombre es el forjador de su propio destino, y la Historia no es un obsequio de nadie en particular, sino que se forja a base de esfuerzo y de sacrificio.<\/p>\n<p>En la lucha de la hora presente, algo en com\u00fan une a los pueblos latinoamericanos: la necesidad de establecer en todos estos pa\u00edses reg\u00edmenes democr\u00e1ticos que garanticen plenamente la libertad, el respeto a los derechos humanos y una existencia digna para el hombre. No nos enga\u00f1emos: establecer la democracia en toda la geograf\u00eda latinoamericana es requisito indispensable para liberarnos de los imperialismos. Cuanto mayor sea el n\u00famero de dictaduras, m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00e1 para las grandes potencias controlar el destino de nuestros pueblos.<\/p>\n<p>Si hemos de aprovechar la oportunidad que nos brinda el desarrollo, tendremos que ser capaces, primero, de alcanzar la plena independencia pol\u00edtica y cultural.<\/p>\n<p>El caso de Costa Rica<\/p>\n<p>Costa Rica ha obtenido una amplia libertad mediante la consolidaci\u00f3n de una democracia pol\u00edtica estable. La pr\u00e1ctica sincera de la democracia, por parte de gobernantes y gobernados, es en este pa\u00eds un ejemplo para todas las naciones del mundo. En el esfuerzo, propio y aut\u00e9ntico, que hemos hecho por establecer un r\u00e9gimen de libertades y de igualdad, las voces de los revolucionarios delirantes han sido conscientemente marginadas por los costarricenses. Ello nos ha permitido no caer en los dogmatismos est\u00e9riles que pregonan las ideolog\u00edas de uno y otro lado.<\/p>\n<p>Estamos empe\u00f1ados en instaurar la democracia econ\u00f3mica, que afirme a\u00fan m\u00e1s nuestra democracia pol\u00edtica. En este sentido, importantes iniciativas ejemplifican la acci\u00f3n orientada a construir una sociedad m\u00e1s igualitaria.<\/p>\n<p>En lo interno, el proceso de universalizaci\u00f3n de los seguros sociales, los programas de salud rural y de saneamiento ambiental, el vigoroso impulso a la educaci\u00f3n y, m\u00e1s recientemente, el Programa de Asignaciones Familiares, han hecho llegar los beneficios del desarrollo a sectores de la sociedad que hace unos treinta a\u00f1os permanec\u00edan marginados. En igual forma, la pol\u00edtica agraria de la naci\u00f3n se dirige a solucionar de manera integral el problema agrario. Sin caer en la trampa de los planteamientos demag\u00f3gicos que \u00faltimamente han proliferado en Am\u00e9rica Latina, hemos concebido un proyecto de legislaci\u00f3n de ordenamiento agrario y desarrollo rural, fundamentado en el principio de la funci\u00f3n social de la tierra, cuya meta es alcanzar una mayor producci\u00f3n y una m\u00e1s alta productividad y dotar de una parcela a todo aquel que la necesite y est\u00e9 dispuesto a explotarla racionalmente.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de nuestras relaciones internacionales, se inici\u00f3 hace varios a\u00f1os una lucha por rescatar al pa\u00eds de la explotaci\u00f3n de las grandes compa\u00f1\u00edas extranjeras. Hemos obtenido importantes logros. Amplias zonas de tierras de labranza, que permanec\u00edan bajo el dominio de empresas for\u00e1neas, se han recuperado para los agricultores costarricenses y esas mismas empresas han sido sometidas definitivamente al poder soberano de la naci\u00f3n. Los ferrocarriles han pasado a ser patrimonio exclusivo del pa\u00eds, e igual sucede con la distribuci\u00f3n de combustible, que antes estaba en manos de sociedades privadas de las naciones m\u00e1s ricas. Se ha adherido nuestro pa\u00eds, asimismo, al esfuerzo por constituir una empresa multinacional latinoamericana para el servicio de transporte mar\u00edtimo, que viene a sustituir, con ventaja para los pa\u00edses caribe\u00f1os signatarios, a las compa\u00f1\u00edas de otras potencias.<\/p>\n<p>La socialdemocracia en la hora presente<\/p>\n<p>Ha quedado claro que Am\u00e9rica Latina est\u00e1 urgida de reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, de gobiernos de mayor\u00edas y no de minor\u00edas, de amplias libertades para sus pueblos, de absoluto respeto a los derechos humanos, de liberarse de la pobreza y del estado de subdesarrollo, as\u00ed como de la dominaci\u00f3n cultural y econ\u00f3mica de los pa\u00edses industrializados y colonialistas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es claro que los dirigentes pol\u00edticos, en la mayor\u00eda de estas naciones, han sido incapaces de alcanzar las metas de libertad y progreso a que aspira la poblaci\u00f3n latinoamericana, y han sido incapaces, tambi\u00e9n, de sustraer a sus gobiernos de la influencia perniciosa de los imperialismos de derecha y de izquierda, a cuyo juego, m\u00e1s bien, se prestan con tal de mantenerse en el poder.<\/p>\n<p>Las ideolog\u00edas sustentadas por ambos bloques de naciones \u2014los liberales y capitalistas, por un lado, y los marxistas, por otro\u2014 han demostrado, de igual manera, ser f\u00f3rmulas inadecuadas y obsoletas para ofrecer a los pueblos de Am\u00e9rica Latina el progreso, la libertad y la igualdad que por tantos a\u00f1os se les han negado.<\/p>\n<p>En consecuencia, debemos encontrar una alternativa viable para salir del c\u00edrculo vicioso en que nos hallamos atrapados, y encaminarnos con paso firme hacia la creaci\u00f3n de nuestro propio destino.<\/p>\n<p>Solo la socialdemocracia garantiza a estos pa\u00edses una lucha eficaz por satisfacer sus aspiraciones, pues se fundamenta en s\u00f3lidos principios de igualdad dentro de un r\u00e9gimen de libertades irrestrictas, tanto en el campo pol\u00edtico como en el econ\u00f3mico y el social.<\/p>\n<p>Los socialdem\u00f3cratas debemos levantar nuestras voces de protesta contra los reg\u00edmenes desp\u00f3ticos del continente, y estimular de este modo la acci\u00f3n encaminada a instaurar la democracia en todas las naciones latinoamericanas. Estamos obligados a presentar esa alternativa concreta que haga posible, de inmediato, la llegada del \u00faltimo d\u00eda del despotismo y el primero de la verdadera y permanente libertadpara los pueblos de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado el 10 de octubre de 1976 por el Dr. Oscar Arias S\u00e1nchez, Ministro de Planificaci\u00f3n Nacional y Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, en el Seminario Latinoamericano \u00abLas Organizaciones Juveniles Socialdem\u00f3cratas y el Desarrollo Pol\u00edtico de Am\u00e9rica Latina\u00bb, celebrado en el Centro&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":640,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-833","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discursos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/833","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=833"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/833\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}