{"id":847,"date":"2010-08-07T06:24:34","date_gmt":"2010-08-07T12:24:34","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=847"},"modified":"2017-08-07T06:25:46","modified_gmt":"2017-08-07T12:25:46","slug":"he-ejercido-el-mandato-con-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/he-ejercido-el-mandato-con-humildad\/","title":{"rendered":"He ejercido el mandato con humildad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg\" alt=\"Discurso\" width=\"500\" height=\"335\" class=\"aligncenter size-full wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg 500w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-300x201.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-60x40.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p><strong>Discurso pronunciado el <strong>01 de mayo de 1981<\/strong> por el Dr. Oscar Arias S\u00e1nchez, en la Asamblea Legislativa de Costa Rica con motivo de su renuncia al cargo de diputado.<\/strong><\/p>\n<p>Me levanto hoy en esta Asamblea para hablar, por \u00faltima vez, con el imperio del mandato que me fuera entregado por el pueblo herediano en las elecciones de 1978.<\/p>\n<p>He ejercido este mandato con orgullo y con humildad. Con el orgullo de ser emisario de una noble comunidad que me confi\u00f3 su representaci\u00f3n; con la humildad que siento ante el conocimiento de mis limitaciones y mi lucha por superarlas. Con el orgullo de ser hermeneuta de una provincia de maestros, amante del saber y amiga de la verdad y de la justicia; con la humildad que surge ante la necesidad de estudiar para poder interpretar con acierto los deseos y los anhelos del votante herediano que me dio su apoyo y su confianza.<\/p>\n<p>Mil veces he tenido, durante estos a\u00f1os, la tentaci\u00f3n de caer en la impaciencia: el incontenible deseo de acelerar los acontecimientos y de alcanzar resultados con prontitud. Aqu\u00ed, sin embargo, aprend\u00ed a esperar, aprend\u00ed la profunda sabidur\u00eda que esconde la paciencia como virtud.<\/p>\n<p>Aprend\u00ed que el Parlamento es di\u00e1logo, transacci\u00f3n, b\u00fasqueda permanente del consenso, y que para ello es indispensable saber ceder y nunca sentirse poseedor exclusivo de la verdad. En la lucha constante por el consenso se abri\u00f3 para m\u00ed un mundo sin horizontes que obliga a escuchar. Escuchar al elector, al compa\u00f1ero de partido, al adversario, al pueblo por doquier. Aqu\u00ed aprend\u00ed tambi\u00e9n que cuando se lucha por causas que cuentan con el respaldo mayoritario del pueblo, porque son esenciales para el fortalecimiento de nuestra democracia y para la convivencia humana, la espera no implica ni renuncia ni claudicaci\u00f3n de nuestros principios, y la derrota no existe.<\/p>\n<p>S\u00ed, se\u00f1ores Diputados, como sucede en las luchas por la libertad, cuando un hombre entrega la vida, su muerte es siempre una victoria y nunca una derrota. Cuando se es diputado de una fracci\u00f3n minoritaria, y no es posible aprobar la legislaci\u00f3n que hemos puesto en conocimiento de esta Asamblea Legislativa, el derrotado no es Liberaci\u00f3n Nacional, sino aquel que ha vuelto la espalda al clamor del pueblo.<\/p>\n<p>El Partido Liberaci\u00f3n Nacional no ha sufrido derrota porque no se haya aprobado la legislaci\u00f3n econ\u00f3mica de emergencia que presentamos el a\u00f1o pasado a conocimiento de este Plenario, ni las innumerables reformas constitucionales que consideramos indispensables para el fortalecimiento de nuestra democracia. Durante muchos meses, a la par de mis compa\u00f1eros, he luchado por modificar nuestra Constituci\u00f3n Pol\u00edtica a fin de acortar a dos meses el per\u00edodo de nuestras contiendas electorales y de reducir significativamente el monto de la deuda pol\u00edtica, as\u00ed como de dedicar parte de estos recursos a la capacitaci\u00f3n y educaci\u00f3n pol\u00edtica que requieren nuestros dirigentes. De igual manera, he dado una batalla por otorgarles a las municipalidades el financiamiento econ\u00f3mico indispensable para que su autonom\u00eda pol\u00edtica sea una realidad, y no tengan que depender de las partidas espec\u00edficas y de la generosidad de los gobernantes de turno.<\/p>\n<p>Como minor\u00eda parlamentaria, hemos representado a una mayor\u00eda ciudadana cada vez m\u00e1s grande y nos hemos enfrentado a un gobierno cada vez m\u00e1s aislado del pueblo. Falta muy poco, pues est\u00e1 muy cercano el d\u00eda para que los costarricenses retornen a estas curules la m\u00e1s firme representaci\u00f3n parlamentaria liberacionista de nuestra historia patria.<\/p>\n<p>Tengo la certeza de que muchas de estas ideas son compartidas por muchos de ustedes. Por ello, afirmo con toda autoridad que mi fe en el sistema parlamentario, y la consideraci\u00f3n y el cari\u00f1o que le profeso a la Asamblea Legislativa, me impedir\u00e1n siempre contarme entre quienes se solazan en atribuirle todos los males que padece el pa\u00eds. No abandonar\u00e9 nunca mi lucha permanente por su perfeccionamiento, por fortalecerla y protegerla de sus enemigos, porque s\u00e9 que de ese modo contribuyo a preservar y robustecer la democracia.<\/p>\n<p>Creo que ustedes, se\u00f1ores Diputados, habr\u00e1n de coincidir conmigo en que la historia parlamentaria costarricense nos ense\u00f1a, c\u00f3mo muchas veces, tantos hombres que entregaron tanto de s\u00ed mismos y que lucharon con tanta tenacidad por sus ideales, llegaron solo pocas veces a coronar con \u00e9xito la tarea legislativa que el pa\u00eds demandaba de ellos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 si esto sucede mantiene el Parlamento inc\u00f3lume su majestad? \u00bfSucede acaso lo mismo con el Poder Ejecutivo? Ciertamente no. Cuando el pueblo elige al Presidente de la Rep\u00fablica le encarga orientar y administrar cuatro a\u00f1os de quehacer nacional. Cada administraci\u00f3n construye su propia grandeza o se consume en sus propias debilidades y contradicciones. La acci\u00f3n del Poder Ejecutivo puede traer prosperidad o miseria. Despertar\u00e1 confianza y florecer\u00e1 la justicia, o propiciar\u00e1 el enga\u00f1o y surgir\u00e1 el encono. La Asamblea Legislativa podr\u00e1 compartir las alabanzas del progreso o soportar las cr\u00edticas de rumbos equivocados. Sin embargo, por sobre los altibajos de una administraci\u00f3n, por sobre las peque\u00f1eces que se puedan acumular en su propio seno en un momento determinado, el Parlamento mantiene su majestad. Ello se explica porque al Parlamento no se le conf\u00edan cuatro a\u00f1os, sino que se le entrega la historia y la preservaci\u00f3n de nuestra democracia. Se le encarga mantener inconmutables nuestras creencias. Se le transforma en la ciudadela de la libertad que deseamos por siempre disfrutar.<\/p>\n<p>Nuestra Asamblea Legislativa nunca conoci\u00f3 la prepotencia, ni la soberbia, ni la imposici\u00f3n, ni el enga\u00f1o. M\u00e1s all\u00e1 de los hombres que la integren o de los tiempos que la limiten, la Asamblea Legislativa piensa y act\u00faa como el pueblo piensa y act\u00faa. Es el primer poder de la Rep\u00fablica porque es el reflejo del pueblo mismo. Se equivocan, y siempre se equivocar\u00e1n, quienes puedan creer que esta Asamblea, torturada y vacilante, no habr\u00e1 de levantarse con toda su fuerza y majestad si los valores patrios que se confiaren llegaron a ser amenazados.<\/p>\n<p>Dejo esta Asamblea Legislativa en un d\u00eda triste para el pa\u00eds: con el tiempo, la verdad de los hechos ha terminado por imponerse en toda su magnitud. Ya no es posible hablar de la fortaleza del col\u00f3n, ni de contener el gasto p\u00fablico, ni de incrementar nuestra producci\u00f3n, ni ignorar el temor al desempleo generalizado, ni ocultar la despiadada inflaci\u00f3n o negar que se nos han cerrado por completo los cr\u00e9ditos en el exterior. Todo esto hemos debido soportarlo en un triste clima en que la moralidad p\u00fablica ha sido cuestionada con sucesivas denuncias y dudas que han sobrepasado hasta los l\u00edmites de nuestras fronteras.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay una lecci\u00f3n democr\u00e1tica que los costarricenses jam\u00e1s debemos olvidar. El pa\u00eds no elige a sus gobernantes para que \u00e9stos distorsionen la realidad. Idos hace ya muchos lustros est\u00e1n los tiempos en que la sociedad costarricense pod\u00eda ser manipulada con esa frivolidad. Es absurdo pensar que nuestro pueblo no puede enfrentarse a la adversidad, y es desconfiar en la democracia creer que el enga\u00f1o puede orientar el quehacer nacional. Costa Rica, sin duda, tiene los hombre, y la capacidad moral y el valor necesarios para enfrentarse a momentos adversos, por duros que \u00e9stos sean, y para intentar las rectificaciones que la hora demande, por muchas privaciones que ello pueda exigir.<\/p>\n<p>Los problemas de nuestra econom\u00eda, unos ajenos a nuestro control y otros totalmente sujetos a la capacidad de liderazgo pol\u00edtico, se han profundizado seriamente por un denominador com\u00fan: el mal manejo que ha hecho el gobierno de ambas situaciones. No es cierto que ante circunstancias adversas las acciones u omisiones de un gobernante sean indiferentes para sus resultados. Un gobierno consciente y con una visi\u00f3n clara de los problemas que afronta debe minimizar los efectos negativos de circunstancias comprometidas. A los costarricenses nos ha sucedido con la actual administraci\u00f3n todo lo contrario: el Poder Ejecutivo se ha transformado en el principal agente acelerador del deterioro de nuestra econom\u00eda.<\/p>\n<p>Los dos elementos activos m\u00e1s importantes del Estado son el gobierno y la poblaci\u00f3n. Es injusto pensar que solo los habitantes pueden amenazar al gobierno y, por ende, hablar de que la defensa del orden jur\u00eddico radica \u00fanicamente en la protecci\u00f3n del gobierno. La historia demuestra que un mal gobierno puede constituir tambi\u00e9n una amenaza para los habitantes, para su sistema de convivencia y para sus afanes de progreso. Es \u00e9sta la honda crisis que padece hoy Costa Rica; la de un gobierno que se ha constituido en seria amenaza para las m\u00e1s leg\u00edtimas aspiraciones de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, cuando debi\u00f3 decirse la verdad, el gobierno la ocult\u00f3. Cuando exist\u00eda para el gobernante la obligaci\u00f3n de adelantarse a los tiempos \u00e9ste improvis\u00f3. Cuando la coherencia y la confianza en el Presidente eran imperativas, se actu\u00f3 con impulsos y amenazas, sin que jam\u00e1s se previeran las consecuencias de estas acciones.<\/p>\n<p>Cuando se debi\u00f3 rectificar y enmendar rumbos, se prefiri\u00f3 buscar culpables. Cuando el pa\u00eds quiso el di\u00e1logo, el pueblo encontr\u00f3 solo el hermetismo de la soberbia. En el campo social, la crisis se traslada con rapidez a los aspectos m\u00e1s esenciales: al hombre y a su convivencia democr\u00e1tica. Nace en Costa Rica una angustia que nos era desconocida desde la gran depresi\u00f3n de los a\u00f1os 30: el que exista un lugar de trabajo estable y bien remunerado para todos. Para grandes sectores que disfrutan de un trabajo seguro, surge, por una parte, la incertidumbre de poder conservarlo, y por otra, el temor, confirmado diariamente, de que sus ingresos no alcancen ya para satisfacer sus m\u00e1s urgentes necesidades ante una devaluaci\u00f3n y un proceso inflacionario sin precedentes en la historia de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Frente a este panorama desolador, se\u00f1al\u00e9 ya en setiembre de 1979 que para retomar la conducci\u00f3n de nuestra sociedad, el Partido Liberaci\u00f3n Nacional no requer\u00eda el fracaso de un gobierno y menos a\u00fan de un pa\u00eds en ruinas en lo moral y en lo econ\u00f3mico. Dije entonces que no era a\u00fan demasiado tarde para intentar las rectificaciones que pudiesen evitar ese destino.<\/p>\n<p>Hoy afirmo, con pesar, que s\u00ed es demasiado tarde. El pa\u00eds est\u00e1 en ruinas en lo moral y en lo econ\u00f3mico. Solo podemos esperar ya d\u00edas cada vez m\u00e1s dif\u00edciles. Sin embargo, afirmo con igual fuerza y determinaci\u00f3n que siempre es posible evitarle a Costa Rica males mayores. El Partido Liberaci\u00f3n Nacional tiene plena conciencia de este reto y lo ha aceptado.<\/p>\n<p>La pr\u00f3xima victoria de nuestro partido surgir\u00e1 de su capacidad para renovar ideas, para concebir y ejecutar programas y para legar a Costa Rica hombres competentes de todas las edades. Ser\u00e1 una victoria fundada en la seguridad y en la confianza de poder se\u00f1alar un nuevo y cierto camino de progreso compartido por todos los costarricenses.<\/p>\n<p>El pa\u00eds sabe que hemos elegido a nuestro candidato a la Presidencia de la Rep\u00fablica. Ha sido tradici\u00f3n en nuestras campa\u00f1as electorales hacer un gran \u00e9nfasis en la personalidad del candidato. Si bien a nuestro candidato, don Luis Alberto Monge, le sobran cualidades personales para hacer, en torno a su persona, una campa\u00f1a pol\u00edtica de viejo cu\u00f1o, \u00e9l mismo viene predicando desde hace varios lustros dentro de nuestro partido que el perfeccionamiento de la democracia costarricense y la complejidad creciente de los tiempos demandan gobiernos respaldados no solo por l\u00edderes intachables, sino tambi\u00e9n por partidos pol\u00edticos con pensamiento claro y disciplina en la acci\u00f3n. Esta larga lucha de don Luis Alberto culmina en una hora de feliz coincidencia para la patria. Cuando Costa Rica vive uno de sus momentos de mayores desaf\u00edos, el pueblo tendr\u00e1 la oportunidad de llevar al gobierno a un Partido Liberaci\u00f3n Nacional m\u00e1s fuerte y m\u00e1s unido, m\u00e1s firme y m\u00e1s reflexivo.<\/p>\n<p>Si el reto de la historia es un nuevo 1948 sin derramamiento de sangre, podemos afirmar con orgullo que tenemos en Luis Alberto Monge el l\u00edder capaz de asumir ese reto; y que ese l\u00edder cuenta con el apoyo del partido que las circunstancias exigen. La patria tiene, as\u00ed, una opci\u00f3n clara para elegir el camino de retorno al progreso, sin necesidad de alimentarse de rencores.<\/p>\n<p>Me retiro de esta Asamblea con la satisfacci\u00f3n de que me sustituye el compa\u00f1ero Enrique Arroyo, un hombre cuya vocaci\u00f3n de servicio y de entrega a la comunidad habr\u00e1 de enaltecer a este Parlamento. Me alejo con la satisfacci\u00f3n de haber hecho aqu\u00ed muchos amigos con cuya amistad me siento honrado y a quienes les reitero mi aprecio y cari\u00f1o. De mis compa\u00f1eros de fracci\u00f3n, en especial, me despido con la seguridad de que el transcurrir del tiempo servir\u00e1 solo para fortalecer los lazos de fraternidad y solidaridad que nos han unido estos tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>A partir de este momento, habr\u00e9 de dedicarme, con toda mi voluntad y sin escatimar un solo instante de mi tiempo, a llevar a todos los pueblos de Costa Rica un mensaje de esperanza y de victoria.<\/p>\n<p>El nuevo amanecer que representa para los costarricenses la confianza en ese triunfo del Partido Liberaci\u00f3n Nacional, es mucho m\u00e1s que un s\u00edmbolo de nuestra labor partidista; es el sello que cada hijo de esta tierra lleva en el coraz\u00f3n y que se convertir\u00e1 en el m\u00e1s grande de los gobiernos de Costa Rica y en la m\u00e1s exitosa empresa jam\u00e1s emprendida en la historia patria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Discurso pronunciado el 01 de mayo de 1981 por el Dr. Oscar Arias S\u00e1nchez, en la Asamblea Legislativa de Costa Rica con motivo de su renuncia al cargo de diputado. 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