{"id":851,"date":"2010-08-07T06:28:30","date_gmt":"2010-08-07T12:28:30","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=851"},"modified":"2017-08-07T06:29:47","modified_gmt":"2017-08-07T12:29:47","slug":"la-mujer-en-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/la-mujer-en-la-politica\/","title":{"rendered":"La mujer en la politica"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg\" alt=\"Discurso\" width=\"500\" height=\"335\" class=\"aligncenter size-full wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg 500w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-300x201.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-60x40.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p><em>Secretario General del Partido Liberaci\u00f3n Nacional, el <strong>6 de noviembre de 1982<\/strong>, en el Primer Congreso Nacional del Movimiento Femenino del partido.<\/em><\/p>\n<p>Deseo felicitar al Movimiento Femenino por la celebraci\u00f3n de este Primer Congreso Nacional; a do\u00f1a Matilde Mar\u00edn de Soto por el entusiasmo que siempre le ha inculcado al Movimiento, como su Coordinadora Nacional; a la Junta Directiva del Movimiento y a la Comisi\u00f3n Organizadora de este Congreso por todo su esfuerzo, trabajo y dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quisiera felicitar tambi\u00e9n al Movimiento Femenino por haberle dado a este Primer Congreso de la Mujer Liberacionista el nombre de Marita Camacho de Orlich. Su trabajo abnegado y desinteresado, su preocupaci\u00f3n permanente por el ni\u00f1o, la madre y la familia costarricense, caracterizaron sus cuatro a\u00f1os como Primera Dama de la Rep\u00fablica. Fueron cuatro a\u00f1os durante los cuales priv\u00f3 su sentido del futuro, su determinaci\u00f3n ante la adversidad, su vitalidad f\u00edsica y su acervo moral.<\/p>\n<p>Mujeres de mi partido: Que la vida de do\u00f1a Marita nos sirva de ejemplo; que su manera de ser, aut\u00e9nticamente costarricense, conocedora de sus tradiciones y enraizada profundamente en las realidades de su pueblo, nos ilumine siempre; y que su humildad y gran coraz\u00f3n nos inspiren en estos d\u00edas que habremos de pasar debatiendo sobre el futuro de la mujer en la realidad pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica de Costa Rica.<\/p>\n<p>Este congreso tendr\u00e1 que analizar con profundidad el papel de la mujer en la vida del partido y en la vida nacional, a fin de que nuestra patria, en lo que resta de este siglo, siga siendo el refugio de libertades, el paradigma de democracia y el ejemplo de prosperidad por los cuales hemos luchado durante tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p>No es por casualidad que Costa Rica es el pa\u00eds m\u00e1s democr\u00e1tico, pac\u00edfico y libre de Am\u00e9rica Latina. Es el resultado de muchos factores. Algunos de estos son muy obvios para todos nosotros: el esp\u00edritu republicano de nuestros primeros gobernantes; el \u00e9nfasis que se le otorg\u00f3 a la educaci\u00f3n desde el siglo pasado; la conciencia libertaria y democr\u00e1tica de los liberales de principio de siglo; los ideales de justicia social que ha venido incorporando nuestra sociedad desde la \u00e9poca de Gonz\u00e1lez Flores. Nada, sin embargo, ha robustecido m\u00e1s nuestro sistema democr\u00e1tico que la abolici\u00f3n del ej\u00e9rcito. Idea extraordinaria y grandiosa de un hombre tambi\u00e9n extraordinario y grandioso: Jos\u00e9 Figueres. La historia tendr\u00e1 que reconocer alg\u00fan d\u00eda el profundo significado y la trascendencia de este ins\u00f3lito acto realizado por Jos\u00e9 Figueres, \u00abel \u00fanico general victorioso en el mundo que disolvi\u00f3 su ej\u00e9rcito\u00bb, como con acierto lo defini\u00f3 la juventud de mi partido.<\/p>\n<p>Existen, por otro lado, factores menos visibles pero no por eso menos importantes. Tenemos un car\u00e1cter nacional cincelado a trav\u00e9s de los siglos, que ha sido y es un factor sobresaliente en el desarrollo de la democracia pol\u00edtica y social de Costa Rica. Los costarricenses hemos comprendido, desde los albores de nuestra historia republicana, que la capacidad de negociaci\u00f3n, la tolerancia, el di\u00e1logo y el respeto a las ideas ajenas son la esencia de la democracia. Nuestro pueblo tradicionalmente ha preferido la negociaci\u00f3n a la confrontaci\u00f3n, el di\u00e1logo al insulto. Hemos aprendido que es mejor convencer que vencer.<\/p>\n<p>No son las constituciones ni las leyes las que crean las democracias. Para que la democracia sea una experiencia real y aut\u00e9ntica, los principios que la sustentan deben, en primer lugar, haber calado en las mentes y en los esp\u00edritus de los individuos que la forman.<\/p>\n<p>No importa cu\u00e1les hayan sido los errores o los aciertos de Liberaci\u00f3n Nacional en el ejercicio del poder, nuestro partido siempre ocupar\u00e1 la m\u00e1s gloriosa p\u00e1gina en la historia patria, porque su identificaci\u00f3n con el disfrute de estas libertades y esperanzas es algo que ni el m\u00e1s mezquino de los hombres podr\u00e1 negar.<\/p>\n<p>El Partido Liberaci\u00f3n Nacional naci\u00f3 a la vida pol\u00edtica con el M\u00e1user del Glostora a\u00fan humeante en sus manos, y esa g\u00e9nesis es el escudo que ha impedido, e impedir\u00e1, que la voluntad popular pueda ser violada. Naci\u00f3 para que nunca m\u00e1s un gobierno intente perpetuarse en el poder. Naci\u00f3 para que nunca m\u00e1s se trate de imponer en nuestra patria verdades absolutas. Naci\u00f3 para que el derecho a la discrepancia sea parte del alma de nuestro pueblo. Naci\u00f3 para afirmar el valor y la fuerza de las ideas frente a la adversidad. Naci\u00f3 para rechazar las soluciones \u00fanicas, dogm\u00e1ticas, deshumanizantes, provengan \u00e9stas de donde provengan. Naci\u00f3 para que nunca nadie est\u00e9 por encima de la ley. Naci\u00f3 para que sea imposible justificar la represi\u00f3n, la disciplina de las armas, el imperio del odio. Liberaci\u00f3n Nacional naci\u00f3 para que la justicia social aumente la libertad, jam\u00e1s para disminuirla en su nombre.<\/p>\n<p>En el transcurso de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, los cambios ocurridos en los campos econ\u00f3mico, social y cultural deben hacer que nos sintamos orgullosos, pues muy pocos pa\u00edses de nuestra Am\u00e9rica lograron un desarrollo tan acelerado dentro de un sistema pol\u00edtico eminentemente democr\u00e1tico, en donde se respetan los derechos humanos y las garant\u00edas individuales, y donde el disidente no tiene por destino el exilio, ni la c\u00e1rcel, ni el cementerio, ni el silencio.<\/p>\n<p>Con orgullo nos referimos a menudo a la estabilidad de nuestra democracia, pero pocas veces nos detenemos a pensar cu\u00e1l ha sido el aporte de la mujer costarricense a esa democracia.<\/p>\n<p>Si alguna caracter\u00edstica distintiva posee la mujer en su contribuci\u00f3n al desarrollo de la democracia patria, consiste en que la mujer entiende con grandeza que antes de pedir hay que dar. No es por coincidencia que la historia nos muestra a la mujer participando activamente en \u00e9pocas cr\u00edticas: es en guerras, cat\u00e1strofes y grandes crisis nacionales cuando la mujer ofrece y da. En \u00e9pocas de bonanza, la historia desconoce sus demandas. Este ha sido el caso en Costa Rica.<\/p>\n<p>En \u00e9pocas de crisis suele florecer el ego\u00edsmo del hombre. Cuando hay que compartir sacrificios todos intentan que recaigan en otros grupos; y es all\u00ed, precisamente, donde resalta con mayor vigor el aporte de la mujer, que est\u00e1 orientado a la cooperaci\u00f3n, a compartir los sacrificios, a preservar la paz, a reafirmar la seguridad.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de una enfermera, de una maestra, de una trabajadora social, de una nutricionista; detr\u00e1s de toda lucha por eliminar la pobreza, por mejorar la salud y las condiciones de vivienda del pueblo; detr\u00e1s de una iniciativa para construir un asilo de ancianos o un hospicio de hu\u00e9rfanos, siempre hay una gran mujer.<\/p>\n<p>Hoy la patria vive una crisis muy profunda, que afecta y sacude a todos los hogares costarricenses, no solo en su estabilidad econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n en sus valores morales y pol\u00edticos. Hay incertidumbre y angustia que la mujer percibe en forma inequ\u00edvoca.<\/p>\n<p>La mujer sabe se que vive una nueva crisis en la que habr\u00e1 de salir a participar y a exigir una cuota m\u00e1s alta de liderazgo para preservar, cualquiera sea el precio, los valores que le son esenciales para el desarrollo de su familia: la seguridad para sus hijos, la libertad para su desarrollo y la perspectiva de un futuro mejor y m\u00e1s justo para la Patria Joven.<\/p>\n<p>Si ayer la mujer dio estabilidad a nuestro sistema con el sufragio en las campa\u00f1as electorales, hoy el momento hist\u00f3rico exige que su participaci\u00f3n se refleje tambi\u00e9n en los sindicatos, en las asociaciones de desarrollo, en los centros comunales y dem\u00e1s instituciones de gobierno. La participaci\u00f3n de la mujer en ellos es hoy crucial, si no queremos caer en extremismos. Es una participaci\u00f3n indisolublemente ligada a la Patria Joven, porque los ideales que la mujer aporta a la pol\u00edtica est\u00e1n comprometidos con el ni\u00f1o, con el adolescente, con el futuro.<\/p>\n<p>Este llamado a la mujer costarricense, a la mujer liberacionista, es un llamado que emana de nuestras m\u00e1s profundas tradiciones democr\u00e1ticas. La mujer debe participar porque hay que decirle al joven que no debe desesperar, que habr\u00e1 para \u00e9l un futuro y que no permitiremos que los problemas y obst\u00e1culos del presente comprometan ese futuro. La mujer debe participar para exigir soluciones porque estamos cansados de odios y rencores que a nada conducen. La mujer debe participar porque tenemos que construir una sociedad m\u00e1s solidaria y m\u00e1s justa.<\/p>\n<p>Es urgente redefinir el \u00e1mbito de la democracia costarricense, el grado de sus libertades, el papel del empresario y del trabajador en el campo de la producci\u00f3n, as\u00ed como el papel del Estado en nuestro futuro desarrollo. Debemos definir la calidad de la vida a que todos aspiramos y, sobre todo, delinear la m\u00e1s clara estrategia para que, sin ceder en el campo de la libertad, nos preparemos a dar la m\u00e1s intensa batalla contra la injusticia social.<\/p>\n<p>Nunca nos cansaremos de repetir que nuestra democracia solo podr\u00e1 sobrevivir si logramos terminar con el tugurio, con el est\u00f3mago vac\u00edo en el ni\u00f1o, con la inseguridad, con la prostituci\u00f3n de la joven y la delincuencia del adolescente, con la drogadicci\u00f3n, con el latifundio improductivo y la marginalidad del campesino que emigra a la ciudad.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 necesario hacer un mayor esfuerzo para disminuir el paternalismo imperante, por atenuar la excesiva burocratizaci\u00f3n de nuestras instituciones p\u00fablicas, por hacer una realidad la regionalizaci\u00f3n de los principales servicios que presta el Estado. Debemos retornarle a nuestras municipalidades el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico que anta\u00f1o tuvieron. Si queremos que el costarricense mantenga la fe en la eficiencia de sus instituciones, hay pr\u00e1cticas pol\u00edticas, f\u00f3rmulas econ\u00f3micas y ordenamientos sociales que deben cambiarse. De no realizar estos cambios, la paz y la libertad de que hoy disfrutamos pasar\u00e1n a ser tan solo un recuerdo del pasado. Esta es nuestra responsabilidad.<\/p>\n<p>En un mundo cada vez m\u00e1s interdependiente, la verdad es que la soluci\u00f3n definitiva a estos problemas solo se obtendr\u00e1 cuando se modifique la actual estructura de poder entre las naciones desarrolladas y los pa\u00edses que constituyen el llamado Tercer Mundo. La paz mundial estar\u00e1 en peligro mientras condenemos a millares y millares de seres humanos a vivir en la miseria m\u00e1s abyecta.<\/p>\n<p>A menos que haya un cambio de actitud de las naciones ricas, tanto del Oeste como del Este, y se pongan en pr\u00e1ctica los principios de solidaridad que con tanta frecuencia se pregonan, el futuro de nuestro pueblo es apocal\u00edptico.<\/p>\n<p>Mientras no se abandone el excesivo proteccionismo de hoy impera en todas las naciones industrializadas; mientras no se acabe con ese enfermizo monetarismo, deflacionario y recesivo, que en a\u00f1os recientes nos ha invadido; mientras no hagamos un esfuerzo por canalizar nuestros escasos recursos a la satisfacci\u00f3n de las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas del hombre, en lugar de consumir lo fr\u00edvolo e innecesario; y, finalmente, mientras no se tenga la convicci\u00f3n, por parte del mundo rico, de que es necesario hacer un mayor esfuerzo por aumentar la ayuda concesionaria para el desarrollo del Tercer Mundo, la convivencia entre los distintos pueblos que integran este planeta no podr\u00e1 mantenerse. \u00bfAcaso no es irracional, mujeres liberacionistas, que mientras condenamos a millones de ni\u00f1os a morir de desnutrici\u00f3n, se gasten anualmente m\u00e1s de 600.000.000.000 de d\u00f3lares en armas, lo que equivale a m\u00e1s o menos 1.200.000 d\u00f3lares por minuto?<\/p>\n<p>La semana pasada regres\u00e9 de Jap\u00f3n, a donde fui invitado a participar en una conferencia sobre el futuro del desarrollo mundial en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, hasta la finalizaci\u00f3n de este milenio. La conclusi\u00f3n de la conferencia no fue nada original, pues, una y mil veces, en muy distintos foros, se ha concluido lo mismo: la carrera armamentista es incompatible con el deseo de acabar con el hambre imperante en tanto lugar de este planeta. Quiero que sepan que la suma destinada a la asistencia t\u00e9cnica de los pa\u00edses en desarrollo para los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os, es menor que la suma que se gastar\u00e1 en la fabricaci\u00f3n de armas en los pr\u00f3ximos cinco d\u00edas.<\/p>\n<p>Finalizada la conferencia en Tokio, viaj\u00e9 a Hiroshima. En esa ciudad, hace treinta y siete a\u00f1os, el 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la ma\u00f1ana, un avi\u00f3n B-29 dej\u00f3 caer la primera bomba at\u00f3mica sobre la faz de la tierra. Era una bomba de tres metros de longitud y cuatro toneladas de peso, con un poder destructor equivalente a 20.000 toneladas de dinamita. Era una bomba demasiado peque\u00f1a, en comparaci\u00f3n con el arsenal nuclear que amenaza a la humanidad en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>De una poblaci\u00f3n de alrededor de 400.000 habitantes, la mitad muri\u00f3. Quien no pereci\u00f3 a consecuencia de la explosi\u00f3n, pereci\u00f3 bajo las llamas del incendio que sigui\u00f3 al estallido de la bomba, o bien fue v\u00edctima de la radiaci\u00f3n generada por el holocausto. De los escombros y las cenizas naci\u00f3 una nueva Hiroshima. En el parque que se erigi\u00f3 para mostrarle a las nuevas generaciones la barbarie de las armas nucleares, se encuentra un cenotafio con la siguiente leyenda: \u00abDejad que todas las almas descansen en paz, porque nosotros no repetiremos el mal.\u00bb<\/p>\n<p>He querido evocar este brutal acontecimiento de la historia de la humanidad por dos razones. Primero, para que sepamos valorar el significado de la abolici\u00f3n de nuestro ej\u00e9rcito por parte de Jos\u00e9 Figueres. Gracias a su visi\u00f3n hoy nos vanagloriamos de que nuestro ej\u00e9rcito la constituyan 40.000 maestros y de que, en lugar de cuarteles, tengamos escuelas, y en lugar de rifles, libros. Segundo, para que la mujer liberacionista y, en general, la mujer costarricense, adquiera conciencia de la amenaza que significa para el futuro de nuestros hijos la carrera armamentista, tanto de armas nucleares como convencionales, por parte, no solo de las naciones ricas, sino tambi\u00e9n de las naciones pobres.<\/p>\n<p>Hace seis meses, al retornar Liberaci\u00f3n Nacional al poder, asumimos una responsabilidad hist\u00f3rica: superar los valladares que afrontamos y devolverle al costarricense la esperanza de nuevos horizontes de progreso. No es una tarea f\u00e1cil. Algunos grupos no est\u00e1n dispuestos a ceder siquiera parte de sus privilegios, mientras que otros muestran una intransigencia que pone en peligro la paz social. Con frecuencia, los esfuerzos por alcanzar una m\u00e1s justa distribuci\u00f3n de los beneficios del desarrollo se estrellan contra la intolerancia de los poderosos o se desvanecen ante la indiferencia de quienes prefieren mantenerse en la comodidad del statu quo. No hay alternativa: si hacemos a tiempo el cambio para economizar sangre, como convencidos socialdem\u00f3cratas que somos, no faltar\u00e1 quien quiera hacerlo con sangre para economizar tiempo.<\/p>\n<p>Justicia en la crisis, cualquiera sea su costo, debe ser el camino de Liberaci\u00f3n Nacional. No es posible ignorar que una enorme mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n sufre hoy, en silencio, la angustia de un deterioro econ\u00f3mico que afecta sus necesidades m\u00e1s elementales. Para algunos \u2014los menos\u2014, la cr\u00edtica situaci\u00f3n que hoy vivimos significa privarse de lo accidental, lo fr\u00edvolo, lo innecesario. Para otros \u2014los m\u00e1s\u2014, la crisis significa privarse de lo esencial, lo indispensable: comer o no comer. El reto del alma liberacionista es renacer en la crisis. Nunca como hoy, el verde de nuestra bandera simboliz\u00f3 m\u00e1s claramente la esperanza para todo el pueblo. Nunca como hoy, el que la esperanza de ese verde se transforme en realidad depende de las mujeres.<\/p>\n<p>El Movimiento Femenino debe ser, en adelante, el adalid en la lucha por una mayor representaci\u00f3n para la mujer en los organismos de partido y de gobierno. No podemos estar satisfechos con los logros alcanzados hasta ahora. En un pa\u00eds en donde la mujer representa la mitad de los votos, no es motivo de orgullo su baja participaci\u00f3n en la toma de decisiones del quehacer pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Esta baja representaci\u00f3n del sexo femenino en los \u00f3rganos del partido y en la vida p\u00fablica tiene ra\u00edces muy profundas: la anacr\u00f3nica desigualdad existente entre hombres y mujeres. La lucha por la igualdad de los sexos es una lucha permanente, en la que, si no se avanza, se retrocede. Quiero decirles que desde hace mucho tiempo me he preocupado por hacer conciencia sobre la injusta desigualdad de la mujer ante el hombre. Hace m\u00e1s de diez a\u00f1os, en un par de art\u00edculos que dediqu\u00e9 a Miguel de Unamuno y que titul\u00e9 \u00abNuestras mujeres\u00bb y \u00abNosotros los hombres\u00bb, abogu\u00e9 por la igualdad de la mujer ante el hombre.<\/p>\n<p>Dije entonces:<\/p>\n<p>\u00abPara muchos la superioridad del sexo masculino es un hecho incontrovertible. Nuestra civilizaci\u00f3n ha sido incre\u00edblemente perjudicada por la exaltaci\u00f3n de un mal comprendido \u2018machismo\u2019. Este machismo parece tener car\u00e1cter de ley absoluta. En muchos casos son los hombres los culpables de que sus compa\u00f1eras se mantengan fuera de las esferas del saber y totalmente marginadas de la vida intelectual y espiritual. Creen estos se\u00f1ores que el \u00fanico lugar de una mujer es su hogar y por ello reprimen cualquier intento de superaci\u00f3n o emancipaci\u00f3n de \u00e9sta.<\/p>\n<p>Resisten toda pretensi\u00f3n que conduzca a un mayor desarrollo de la individualidad de la mujer, y m\u00e1s bien exaltan su superficialidad y frivolidad. No les importa que la mujer lea puerilidades, aprenda puerilidades y repita puerilidades, sino que, por el contrario, as\u00ed la prefieren. Despu\u00e9s de todo, a la mujer la necesitan para que les sirva de empleada dom\u00e9stica y de esposa. Es por esto que una educaci\u00f3n superior se considera a veces inconveniente y riesgosa: en la universidad se adquieren conocimientos y otras cosas m\u00e1s.<\/p>\n<p>Los valores de la sociedad latina son los valores masculinos. Al hombre se le valora con base en el tradicional \u2018donjuanismo\u2019. Como forma de escape a las muchas tensiones de vida moderna, busca aventuras ligeras que luego explota para envidia y admiraci\u00f3n de sus camaradas. Dec\u00eda Unamuno que nuestros Don Juanes se dedican a cazar doncellas para matar el tiempo y llenar un vac\u00edo de esp\u00edritu por cuanto no encuentran otra manera como llenarlo: \u2018No son, como Werther, v\u00edctimas de los anhelos de su coraz\u00f3n, sino que lo son de la vaciedad de su inteligencia\u2019.<\/p>\n<p>La igualdad, superioridad o inferioridad de los seres humanos es muy relativa cuando se refiere a individuos y cae en el absurdo cuando se relaciona a sexo o razas.Las diferencias existentes entre hombres y mujeres deben conducir a su complemento y no a la imposici\u00f3n del uno sobre el otro. Hay, sin embargo, un hecho real: la mujer ha permanecido marginada en un mundo en el cual todas las leyes, los valores y los prejuicios le han sido dados. Se les ha hecho creer que la inacci\u00f3n es sin\u00f3nimo de felicidad y la sumisi\u00f3n sin\u00f3nimo de felicidad. Los resultados no han podido ser peores.<\/p>\n<p>Si el poder masculino fue ilimitado en el pasado, el presente nos muestra cambios radicales y profundos. Sin embargo, no es suficiente abrir a nuestras mujeres los diversos campos de cultura que hasta ahora les han permanecido herm\u00e9ticos. Es necesario, fundamentalmente, ofrecerles el respeto y las oportunidades que les permitan hacer efectivos conocimientos adquiridos. La culpa es nuestra, del hombre. Ya nos lo dijo sor Juan In\u00e9s de la Cruz: \u2018Queredlas cual las hac\u00e9is o hacedlas cual las busc\u00e1is\u2019.\u00bb<\/p>\n<p>En el complemento del hombre y la mujer, en su respeto mutuo y en su libertad, descansa el mundo del futuro, un mundo que todos anhelamos mejor.<\/p>\n<p>Me he permitido hacer esta larga cita de algunas ideas expresadas hace muchos a\u00f1os, cuando a\u00fan era estudiante universitario, porque creo que todav\u00eda hoy tienen vigencia. Pero las cosas habr\u00e1n de cambiar, y ustedes habr\u00e1n de ser las protagonistas de ese cambio. Confiado espero que de este Primer Congreso del Movimiento Femenino salga un nuevo Partido Liberaci\u00f3n Nacional. Un Liberaci\u00f3n Nacional m\u00e1s democr\u00e1tico, m\u00e1s tolerante, m\u00e1s audaz, m\u00e1s solidario, m\u00e1s revolucionario. Un Liberaci\u00f3n Nacional con un nuevo sentimiento. Un Liberaci\u00f3n Nacional con alma de mujer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Secretario General del Partido Liberaci\u00f3n Nacional, el 6 de noviembre de 1982, en el Primer Congreso Nacional del Movimiento Femenino del partido. 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