{"id":888,"date":"2011-03-10T07:15:15","date_gmt":"2011-03-10T13:15:15","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=888"},"modified":"2017-08-07T07:22:51","modified_gmt":"2017-08-07T13:22:51","slug":"una-nueva-generacion-de-democratas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/una-nueva-generacion-de-democratas\/","title":{"rendered":"Una nueva generaci\u00f3n de dem\u00f3cratas"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg\" alt=\"Discurso\" width=\"500\" height=\"335\" class=\"aligncenter size-full wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg 500w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-300x201.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-60x40.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p><em>Oscar Arias S\u00e1nchez<br \/>\nEx Presidente de la Rep\u00fablica<br \/>\nForo Internacional Alianza Latinoamericana por la Paz en el Medio Oriente<br \/>\n\u201cEl papel de las sociedades civiles de Am\u00e9rica Latina\u201d<br \/>\nSan Jos\u00e9, Costa Rica<\/p>\n<p>10 de marzo de 2011<\/em><\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>Qu\u00e9 gran placer compartir con ustedes en esta noche. La construcci\u00f3n de la paz y la democracia, y la b\u00fasqueda incesante de la libertad, son tareas permanentes que, casi siempre, encuentran alguna esquina de la Tierra que demanda su inmediata ejecuci\u00f3n. La felicidad en el Medio Oriente sigue siendo una deuda pendiente que el mundo tiene con esa regi\u00f3n, y que muy a menudo olvidamos. Por fortuna, en los \u00faltimos d\u00edas nos han vuelto a recordar esa deuda inmensa. Y no nos la ha recordado un hombre, una mujer o un ni\u00f1o en solitario, sino miles de millones de personas que hoy recorren valientemente las calles de T\u00fanez, Egipto y Libia pidiendo que la democracia llegue a una tierra que, hasta entonces, cre\u00edamos naturalmente inf\u00e9rtil para su nacimiento. Ese es el llamado que hoy nos convoca. Proclamas de democracia y libertad en idiomas que no conocemos, pero que no podemos negarnos a interpretar cuando las vemos y escuchamos a trav\u00e9s de la pantalla de un televisor, de la portada de un peri\u00f3dico o de una p\u00e1gina de Internet.<\/p>\n<p>Como ustedes saben, lo que est\u00e1 aconteciendo en esa regi\u00f3n que, en t\u00e9rminos generales llamamos el \u201cMedio Oriente\u201d, es una serie de complejos conflictos con profundas ra\u00edces hist\u00f3ricas que no pretendemos dilucidar en una noche. Y, a decir verdad, es mucho lo que se ha escrito y discutido al respecto. Como bien lo dijo alguna vez Henry Kissinger, en relaci\u00f3n con el conflicto entre Israel y Palestina: se trata del \u00fanico conflicto que todo el mundo sabe c\u00f3mo solucionar\u2026 es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de estar dispuestos a pagar el precio que implica la soluci\u00f3n. Pero al lado de ese conflicto conocido, ahora somos testigos de nuevos conflictos: protestas y revoluciones democr\u00e1ticas en naciones en donde hab\u00edamos aceptado como natural las dictaduras, nuevas formas de derrocar tiran\u00edas mediante el uso de las telecomunicaciones, y el despertar de nuevos protagonistas sociales en el mundo isl\u00e1mico, como los j\u00f3venes y las mujeres.<\/p>\n<p>El hecho de que la \u201cprimavera democr\u00e1tica\u201d en pa\u00edses como T\u00fanez y Egipto se haya topado con la \u201chelada democr\u00e1tica\u201d entre Israel y Palestina, nos obliga en esta ocasi\u00f3n a hacer una doble reflexi\u00f3n: qu\u00e9 significado tiene para el proceso de democratizaci\u00f3n las revoluciones civiles de las \u00faltimas semanas, y qu\u00e9 impacto pueden tener en el viejo conflicto entre Palestina e Israel. Perm\u00edtanme empezar por los hechos m\u00e1s recientes. Por la ca\u00edda de la dictadura de Ben Ali en T\u00fanez y de Mub\u00e1rak en Egipto, por las demandas masivas de reformas pol\u00edticas en Bar\u00e9in, Yemen y Jordania, y por la condenable violencia que el sempiterno Coronel Gadaffi ha desatado contra sus propios hermanos en Libia, entre otras muestras multitudinarias de apoyo a la democracia en Asia y en \u00c1frica.<\/p>\n<p>Lo primero que hay que decir, es que si bien en todas estas tramas hay un alto componente de sorpresa, dado el letargo autocr\u00e1tico en que la mayor\u00eda de las naciones \u00e1rabes hab\u00eda ca\u00eddo, debemos reconocer que lo que hoy vemos en esas naciones ya lo hab\u00edamos vivido en este lado del mundo. Lo vimos en Am\u00e9rica Latina y en Europa. Quiz\u00e1s sea una enorme simplificaci\u00f3n afirmar que, en materia de democracia, las naciones isl\u00e1micas, \u00e1rabes o africanas, tan s\u00f3lo se est\u00e1n sumando tarde a una ola democr\u00e1tica que, desde hace m\u00e1s de medio siglo, recorre el mundo. Sin duda alguna, existen razones f\u00e1cticas que pueden explicar en alguna medida la disfuncionalidad de la democracia en sociedades sumamente divididas por fanatismos religiosos. Sin embargo, lo que los pa\u00edses del Mediano Oriente nos est\u00e1n diciendo hoy es otra cosa. El mensaje que nos est\u00e1n enviando es muy distinto al que se lee en numerosos tratados acad\u00e9micos: es falso que los pueblos \u00e1rabes y las sociedades isl\u00e1micas est\u00e9n culturalmente predispuestas contra la democracia.<\/p>\n<p>Los casos de Indonesia, Turqu\u00eda y Palestina, todas naciones isl\u00e1micas que adoptaron la democracia como sistema pol\u00edtico, son una muestra muy peque\u00f1a para apoyar esa tesis. Ahora vemos, sin embargo, que esa muestra empieza a crecer. Que a diferencia de otros tiempos, los pueblos del Medio Oriente no s\u00f3lo piden derechos y libertades sino tambi\u00e9n democracia. Ahora podemos afirmar con mayor seguridad que no es cierto, como muchos dec\u00edan, que la religi\u00f3n isl\u00e1mica y la democracia son antag\u00f3nicas. No es cierto que quien profese una fe milenaria es incapaz de comprender el funcionamiento de instituciones democr\u00e1ticas modernas. No es cierto que el colectivismo religioso debe estar siempre marcado por un desprecio hacia las libertades individuales. Las particularidades de todo sistema pol\u00edtico, sean \u00e9stas religiosas o seculares, nunca pueden servir de justificaci\u00f3n para negar lo derechos humanos m\u00e1s fundamentales. Si los seguidores de todas las religiones no pueden disfrutar de las mismas oportunidades y los mismos derechos, sus profetas, sacerdotes y patriarcas habr\u00e1n luchado in\u00fatilmente por su fe.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, el surgimiento espont\u00e1neo de la democracia en el mundo isl\u00e1mico es un avance significativo para el proceso mundial de democratizaci\u00f3n, pero es sobre todo uno necesario: ninguna democracia puede crecer all\u00ed donde no sea apoyada popularmente. La convicci\u00f3n de cada ciudadano de que tiene el poder de decidir su propio destino, y el de su pa\u00eds, es un voto invisible con el que se comienza a construir la base de cualquier democracia. Que los propios tunecinos y egipcios hayan sido los primeros dem\u00f3cratas convencidos de su revoluci\u00f3n, es una enorme garant\u00eda para su \u00e9xito y sostenibilidad. Esto nos lleva a reconocer, adem\u00e1s, que no es cierto que la aspiraci\u00f3n democr\u00e1tica, entendiendo por ella la existencia de un sistema pol\u00edtico abierto y pluralista, con elecciones libres y un r\u00e9gimen de derechos civiles y pol\u00edticos adecuadamente tutelados, sea siempre una imposici\u00f3n de Occidente. La aspiraci\u00f3n democr\u00e1tica en el Medio Oriente emergi\u00f3 del seno de la sociedad civil, y eso la hace ser no s\u00f3lo m\u00e1s leg\u00edtima, sino tambi\u00e9n m\u00e1s poderosa.<\/p>\n<p>Tal vez la paciencia rindi\u00f3 sus frutos, y fue mejor esperar a que los pueblos \u00e1rabes despertaran. La historia, incluso la m\u00e1s reciente, da cuenta de lo desastroso que pueden resultar algunos intentos por imponer la democracia a la fuerza. De lo tr\u00e1gicas que pueden resultar las pretensiones de algunos de importar la democracia como si fuera un trofeo de guerra. Afortunadamente, lo que estamos presenciado actualmente, con luces y sombras, son revoluciones hechas con las herramientas mismas de la democracia y de la paz: con libertad de expresi\u00f3n, con libertad de prensa, con libertad de asociaci\u00f3n y con educaci\u00f3n. La existencia de un medio de comunicaci\u00f3n masivo y libre como Al-Jazeera ha hecho mucho m\u00e1s por la democracia y por la libertad en el Medio Oriente, que el apote\u00f3sico despliegue militar de los Estados Unidos en Irak. Pudieron m\u00e1s los tel\u00e9fonos celulares en las manos de los j\u00f3venes que las armas en los brazos de los soldados. Fue m\u00e1s efectiva la presi\u00f3n de millones de ciudadanos alrededor del mundo conectados a las redes sociales, durante las \u00faltimas horas de Mub\u00e1rak en el poder, que los servicios de inteligencia militar. La v\u00eda violenta no es la \u00fanica v\u00eda posible para acabar con los reg\u00edmenes autoritarios que a\u00fan subsisten.<\/p>\n<p>Una nueva generaci\u00f3n de dem\u00f3cratas ha despertado. Una generaci\u00f3n compuesta por j\u00f3venes con suficiente informaci\u00f3n y medios tecnol\u00f3gicos para organizarse y exigir cuentas a los aut\u00f3cratas que no ponen sus aspiraciones en el centro de sus preocupaciones. J\u00f3venes que, gracias a una pantalla de unos cuantos cent\u00edmetros, descubrieron que en los Estados Unidos como en Suecia estudiar y trabajar no son caprichos sino derechos. Una generaci\u00f3n compuesta por mujeres educadas, conscientes como nunca antes de sus derechos y con el coraje suficiente para pedir la renuncia de un dictador que les ha arrebatado a ellas, y a sus hijos, el privilegio sagrado de crecer en libertad. Una generaci\u00f3n compuesta por ciudadanos moderados, educados y modernos; por acad\u00e9micos respetados, maestras de escuela y militares desertores, y no por fundamentalistas. Ser\u00e1 mediante la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y civil de esa nueva generaci\u00f3n de dem\u00f3cratas, y no mediante el mantenimiento de reg\u00edmenes autoritarios, que la regi\u00f3n alcanzar\u00e1 la seguridad y la estabilidad pol\u00edtica que tanto ha anhelado.<\/p>\n<p>El poder de las dictaduras emana de la fuerza, no de la raz\u00f3n, y cuando las dictaduras logran imponerse no prueban otra cosa que la m\u00e1s vergonzosa de las capacidades: la capacidad para destruir. Es por eso que las ideas son tan importantes en esta cruzada mundial por la democracia y por la paz: porque en ellas radica la capacidad de construir. Ahora bien, construir una democracia no ser\u00e1 una tarea f\u00e1cil. Erigir democracias \u2013aun simples democracias electorales\u2013 es mucho m\u00e1s dif\u00edcil y prolongado que derribar reg\u00edmenes autoritarios. La ca\u00edda del tirano es tan s\u00f3lo el inicio de la aventura. En Am\u00e9rica Latina, por ejemplo, una generaci\u00f3n ha pasado desde nuestra primavera democr\u00e1tica, y lo cierto es que la mitad de nuestras conversaciones pol\u00edticas contin\u00faan siendo sobre las carencias \u2013a\u00fan muy serias\u2013 de nuestras democracias. La democracia, a fin de cuentas, es una construcci\u00f3n permanente; un viaje colectivo y no un puerto de llegada.<\/p>\n<p>Pero debemos tener cuidado. Si bien ese estado inacabado de las cosas deja espacio para la imaginaci\u00f3n, lo deja tambi\u00e9n para las amenazas. Lo que aconteci\u00f3 en T\u00fanez y en Egipto, y que posiblemente suceda en otras naciones, presenta riesgos considerables de reversi\u00f3n. Sin duda alguna, los procesos de democratizaci\u00f3n ser\u00e1n activamente boicoteados por los fundamentalismos isl\u00e1micos \u2013incluido el r\u00e9gimen iran\u00ed\u2013 y por las fuerzas ligadas a los reg\u00edmenes autoritarios que han perdido much\u00edsimo, y a\u00fan tienen mucho que perder. Eventualmente, se dar\u00e1 la paradoja de que ambas fuerzas, los aut\u00f3cratas y los fundamentalistas, quienes por d\u00e9cadas han sido enemigos mortales en el mundo \u00e1rabe, terminen uniendo esfuerzos contra los movimientos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Debemos estar alertas: ahora que nuestra atenci\u00f3n est\u00e1 puesta en el despertar de la libertad en el Medio Oriente, no debemos permitir que lo que all\u00ed acontece sea dejado a la suerte, o quede en las manos equivocadas. Surgir\u00e1n todo tipo de excusas aduciendo que \u00e9ste no es el mejor momento para ayudar a los libertadores, y que hablar de democracia traer\u00e1 m\u00e1s inestabilidad en una regi\u00f3n en plena efervescencia. Por ello es crucial que la comunidad internacional apoye un proceso gradual de transformaci\u00f3n democr\u00e1tica en esos pa\u00edses, no s\u00f3lo porque es importante en s\u00ed mismo, sino porque puede ofrecer la mejor oportunidad para alcanzar la paz en la regi\u00f3n, lo cual, a su vez, es fundamental para garantizar la paz y la seguridad internacionales.<\/p>\n<p>Algo que tiene casi el status de una ley en las relaciones internacionales es que las democracias no van a la guerra entre ellas. Ahora bien, la autenticidad de este precepto est\u00e1 en suspenso hasta tanto no se logre poner punto final a un conflicto que nos ha quitado el sue\u00f1o por d\u00e9cadas: el conflicto entre Israel y Palestina. Lo acontecido en T\u00fanez y en Egipto ha cambiado las reglas del juego, y es casi seguro que despertar\u00e1 los esfuerzos por buscar una soluci\u00f3n pac\u00edfica a ese conflicto. Por una parte, la posici\u00f3n de Israel como la \u00fanica democracia verdadera del Medio Oriente\u2013 fuente importante de su legitimidad internacional en el marco del proceso de paz\u2013 tiene, casi con certeza, los d\u00edas contados. Por otra parte, se hace m\u00e1s evidente la cruel iron\u00eda de que el \u00fanico Estado \u00e1rabe democr\u00e1tico, Palestina, no haya sido debidamente reconocido por Occidente. No deja de sorprender que varias naciones occidentales se hayan apresurado a reconocer a K\u00f3sovo, cuando llevan d\u00e9cadas neg\u00e1ndose a reconocer a Palestina como un Estado. Ya es hora de poner fin a esta comedia diplom\u00e1tica que no hace m\u00e1s que alentar a los extremistas y darle fuerza a los grupos terroristas afincados en Teher\u00e1n. Apoyar la democracia en el Medio Oriente significa apoyar todas las verdaderas democracias, y no s\u00f3lo aquellas que m\u00e1s nos gusten.<\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n, en mi pasada Administraci\u00f3n tom\u00e9 la decisi\u00f3n reconocer a Palestina como Estado independiente. Me complace saber que otros pa\u00edses de la regi\u00f3n como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Rep\u00fablica Dominicana y Uruguay han seguido nuestro ejemplo. Pero todos sabemos que, aunque necesarios, estos reconocimientos por parte de la comunidad internacional siguen siendo insuficientes para lograr la paz en el Medio Oriente. Es crucial poner un plazo a la negociaci\u00f3n entre Israel y Palestina. Han transcurrido 60 a\u00f1os para establecer un Estado palestino de conformidad con lo decidido por la Asamblea General de las Naciones Unidas\u2026 y seguimos esperando la paz. Han pasado m\u00e1s de 10 a\u00f1os desde que se venciera el plazo establecido en la Declaraci\u00f3n de Principios de los Acuerdos de Oslo para alcanzar un arreglo\u2026 y seguimos esperando la paz. Se contin\u00faan relegando a etapas posteriores temas medulares como el status de Jerusal\u00e9n, los miles de refugiados y la creaci\u00f3n de asentamientos\u2026 y seguimos esperando la paz.<\/p>\n<p>Hace 24 a\u00f1os, cuando los presidentes de Centroam\u00e9rica procur\u00e1bamos alcanzar un acuerdo de paz que pusiera fin a la guerra civil que azotaba la regi\u00f3n, resolv\u00ed seguir el ejemplo de Franklin Delano Roosevelt y encerrar a mis colegas presidentes en la habitaci\u00f3n de un hotel, en la capital guatemalteca, hasta que firm\u00e1ramos el Plan de Paz que hab\u00eda propuesto para acabar con la guerra en el istmo. S\u00f3lo cerrando la puerta trasera, la de la f\u00e1cil salida hacia la guerra, logramos atravesar el umbral de la paz que se nos fue develando. Por el contrario, Israel y Palestina han retrocedido demasiadas veces por esa puerta trasera. Al encarar la salida de la paz, se toparon con una puerta muy angosta para permitir que ambos pasaran con todas sus pretensiones, y dejaron un poco de su carga en la mesa del di\u00e1logo: tanto en los acuerdos de Oslo en 1993, que le merecieron a Rabin, a Peres y a Arafat el Premio Nobel de la Paz, pero que toparon luego con la falta de voluntad en su ejecuci\u00f3n; como en Camp David en el a\u00f1o 2000, cuando las partes hab\u00edan alcanzado consenso en el 95% de los temas, pero fueron incapaces de ceder en el 5% restante.<\/p>\n<p>Es una pena que el presidente Bill Clinton no haya encerrado tambi\u00e9n a Ehud Barak y a Yasser Arafat en una habitaci\u00f3n, y que \u00e9stos no tuvieran el valor que hace 24 a\u00f1os demostramos los presidentes de Centroam\u00e9rica al comprender que no hab\u00eda precio demasiado alto para la paz. A\u00fan as\u00ed, me niego a creer que el Medio Oriente est\u00e9 condenado a la eterna violencia. Israel y Palestina merecen una segunda oportunidad. Y una tercera. Y una cuarta. Y todas las que sean necesarias para solucionar pac\u00edficamente ese conflicto. La soluci\u00f3n es m\u00e1s que conocida, y est\u00e1 delimitada en la Hoja de Ruta y en los cuasi-acuerdos de Camp David del a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p>Mientras Israel demanda garant\u00edas para su seguridad y viabilidad demogr\u00e1fica como estado jud\u00edo, nacido como respuesta al Holocausto, el pueblo palestino demanda un estado soberano con un territorio viable y una capital de su escogencia. En resumen, ambas partes demandan paz. Sin embargo, debe notarse que la aceptaci\u00f3n de estos elementos conlleva un sacrificio considerable para el pueblo palestino, que renuncia al derecho de regreso de los refugiados, a algunos atributos de soberan\u00eda como la decisi\u00f3n de desmilitarizarse, y a su derecho de impugnar la creaci\u00f3n de los asentamientos israel\u00edes actuales en Cisjordania.<\/p>\n<p>Ahora bien, a\u00fan cuando la Hoja de Ruta es nuestra apuesta, creo que es hora de reconocer que est\u00e1 mortalmente falseada. Es una gu\u00eda sin destino. Es una especie de itinerario que carece de un objetivo claro. Por ello, considero que todo el proceso de la Hoja de Ruta debe invertirse, es decir, que se debe empezar por el final. Los par\u00e1metros y contornos de la soluci\u00f3n deben plasmarse y conocerse desde el inicio con toda claridad. El ep\u00edlogo debe conocerse de antemano como garant\u00eda para que los acuerdos intermedios y transitorios, que son necesarios para avanzar hacia la soluci\u00f3n definitiva se cumplan, y para asegurar que el proceso se vuelva irreversible. Las partes deben estar comprometidas con el destino \u00faltimo, o de lo contrario seguiremos dando vueltas sin sentido de orientaci\u00f3n. As\u00ed mismo, ya es hora de que tanto Israel como Palestina acepten que no es responsabilidad de los actores internacionales, particularmente de los Estados Unidos concebir, y mucho menos negociar, una soluci\u00f3n pac\u00edfica a este conflicto.<\/p>\n<p>Ya viene siendo hora de que el Medio Oriente comprenda que es imposible continuar por el camino de la guerra. Esto lo comprendi\u00f3 Centroam\u00e9rica cuando prob\u00f3 que para solventar sus conflictos era imprescindible renunciar a una soluci\u00f3n por medio de las armas. Centroam\u00e9rica prob\u00f3 que cuando hay voluntad, pueden encontrarse soluciones pac\u00edficas a las diferencias, por m\u00e1s grandes que sean. Centroam\u00e9rica prob\u00f3 que para resolver los conflictos es imprescindible que le demos la espalda a las armas, y le demos la cara al adversario. Por eso, hoy debemos repetir, de puerta en puerta, las palabras de Bertrand Russell y Albert Einstein: \u201chablamos como seres humanos ante seres humanos: recuerden a la humanidad, y olviden el resto\u201d.<\/p>\n<p>Eso es lo que deseamos para Israel y Palestina: que abandonen el campo de batalla y que se sienten, de nuevo, a la mesa del di\u00e1logo. Aquellos que buscan la paz no deben prestar atenci\u00f3n a los pesimistas que los rodean, a ese coro que grita algunas veces con m\u00e1s fuerza y que, como dijo alguna vez el fil\u00f3sofo franc\u00e9s Guizot, \u201clos pesimistas no son m\u00e1s que espectadores\u201d, \u201cson los optimistas los que han transformado el mundo\u201d. La historia no la escriben aquellos que predicen el fracaso ante cada nueva oportunidad, o los que se rinden frente al desaf\u00edo m\u00e1s grande. La historia la escriben los que se atreven a decir palabras de concordia frente a enormes discrepancias. La historia la escriben aquellos que se dan cuenta de que el acto m\u00e1s consumado de valent\u00eda no es tomar las armas, sino deponerlas. No dudo de que, con el esfuerzo de los optimistas, tanto en Israel como en Palestina la paz, alg\u00fan d\u00eda, ser\u00e1 liberada.<\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>Como ex Presidente de la Rep\u00fablica y como Premio Nobel de la Paz, pero sobre todo como un miembro m\u00e1s de la familia humana, tengo que alzar la voz por lo que actualmente est\u00e1 aconteciendo en Libia, particularmente la sistem\u00e1tica violaci\u00f3n de los derechos humanos. En estos momentos el silencio significa la verg\u00fcenza, significa el rechazo a la dignidad humana y a la vida. Por eso debo alzar la voz, y me uno al lamento mundial por las muertes de hermanos libios en los \u00faltimos d\u00edas. Que estas muertes no sucedan en vano. Si no nos manifestamos, si no comunicamos con palabras y acciones nuestra fe inquebrantable en la paz, esta lucha ser\u00e1 una ofrenda perdida para la memoria de estos hermanos y hermanas cuya luz se extingui\u00f3 tempranamente por culpa de la locura humana. La convocatoria a este evento por la Fundaci\u00f3n Arias Para la Paz y el Progreso Humano, por FLACSO y por FUNGLODE para hablar sobre la paz en el Medio Oriente me llen\u00f3 de gran satisfacci\u00f3n, porque creo que ning\u00fan costarricense debe permitir que prevalezca la intransigencia sobre el di\u00e1logo, el rencor sobre el perd\u00f3n, o la violencia sobre la paz. El mandato de todo costarricense es pregonar la paz.<\/p>\n<p>Debemos ser pregoneros de la paz en el Medio Oriente. Ser pregoneros para que Israel y Palestina sepan que deben de nuevo lanzar al mar las redes del di\u00e1logo, que a\u00fan en medio de la tempestad producen pescas milagrosas. Ser pregoneros para que los pueblos \u00e1rabes recuperen la confianza en un mejor destino. Ser pregoneros de este mensaje de paz, para abonar la esperanza hasta en el coraz\u00f3n de los m\u00e1s incr\u00e9dulos y pesimistas. No pretendemos conocer los caminos que T\u00fanez, Egipto, Libia, Israel y Palestina tomaron, tampoco conocer los obst\u00e1culos y los peligros que han enfrentado. Pero s\u00ed hemos recorrido la senda del pacificador y sabemos que es una senda empinada, pero no imposible. Queremos decirles a los pueblos del Medio Oriente que la paz es posible, incluso si se requieren mil intentos fallidos por uno que funciona. Hoy, que millones de hermanos luchan finalmente por salir de los laberintos del pesimismo y la desesperanza, quiero recordarles las hermosas palabras del gran dramaturgo noruego, Henrik Ibsen, \u201cuno nunca deber\u00eda ponerse sus mejores pantalones para salir a luchar por la verdad y la libertad\u201d. Lo mismo, pienso, vale para la paz.<\/p>\n<p>Cuando uno sale a luchar por la paz debe vestir al alma con ropa de trabajo. Hay que estar dispuesto a darlo todo, y despu\u00e9s dar otro poco m\u00e1s. Hay que estar dispuesto a caerse y levantarse, a vendarse las heridas y a volver a empezar. La paz no es labor de un d\u00eda, ni de una semana, sino de una vida dedicada a la fr\u00e1gil construcci\u00f3n de una obra siempre inconclusa. Eso es algo que desde hace mucho tiempo entend\u00ed. Por eso no debemos darnos por vencidos. Debemos aprender a no fijar la mirada en las piedras del camino, sino en el fin del sendero y a poner en pr\u00e1ctica la m\u00e1s evidente lecci\u00f3n hist\u00f3rica en materia de conflictos b\u00e9licos: la absoluta necesidad del di\u00e1logo. Bien dijera Gandhi que no hay camino hacia la paz, sino que la paz es el camino. La paz debe ser hoy nuestro dogma en la \u201cprimavera democr\u00e1tica\u201d que comienza a colorear de libertad el Medio Oriente. Debe ser tambi\u00e9n nuestro argumento inquebrantable para que el hielo que hoy congela las negociaciones entre Israel y Palestina se derrita, y d\u00e9 lugar al nacimiento de nuevos brotes de optimismo y esperanza. S\u00f3lo as\u00ed, podremos aprovechar la maravillosa oportunidad que nos brinda la historia de hacer posible en el Medio Oriente no una, sino dos \u201cprimaveras democr\u00e1ticas\u201d.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Arias S\u00e1nchez Ex Presidente de la Rep\u00fablica Foro Internacional Alianza Latinoamericana por la Paz en el Medio Oriente \u201cEl papel de las sociedades civiles de Am\u00e9rica Latina\u201d San Jos\u00e9, Costa Rica 10 de marzo de 2011 Amigas y amigos:&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":640,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-888","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discursos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=888"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/888\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}