{"id":890,"date":"2011-03-22T07:17:16","date_gmt":"2011-03-22T13:17:16","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=890"},"modified":"2017-08-07T07:22:22","modified_gmt":"2017-08-07T13:22:22","slug":"el-caliz-del-intelecto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/el-caliz-del-intelecto\/","title":{"rendered":"El c\u00e1liz del intelecto"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg\" alt=\"Discurso\" width=\"500\" height=\"335\" class=\"aligncenter size-full wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg 500w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-300x201.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-60x40.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p><strong>Entrega Doctorados Honoris Causa<br \/>\nUniversidad Cecilio Acosta, Universidad Rafael Urdaneta y Universidad del Zulia<br \/>\nOscar Arias S\u00e1nchez<br \/>\nEx Presidente de la Rep\u00fablica de Costa Rica<br \/>\nMaracaibo, Venezuela<\/p>\n<p>22 marzo 2011<\/strong><\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>Alrededor del mundo, millones de personas viajan largas distancias para visitar los lugares donde nacieron, estudiaron, o iniciaron sus carreras los grandes hombres y mujeres de la historia. Es as\u00ed como miles de personas peregrinan todos los d\u00edas gran cantidad de kil\u00f3metros hasta Salzburgo, para conocer la casa donde el peque\u00f1o Mozart le rob\u00f3 sus primeras melod\u00edas al clavicordio. Es as\u00ed como estudiantes de todas las profesiones sacan un rato de su tiempo para recorrer los pasillos de la Universidad de Cambridge en Inglaterra, donde el joven Newton estudi\u00f3 por primera vez el trabajo de los maestros de la astronom\u00eda. Pero ning\u00fan peregrinaje, ninguna marcha, ning\u00fan recorrido puede ser m\u00e1s grato para m\u00ed en estos momentos que el viaje a Maracaibo, para recibir los Doctorados Honoris Causa con que me honran la Universidad Cat\u00f3lica Cecilio Acosta, la Universidad Rafael Urdaneta y la Universdad del Zulia. Hoy, la inmensa generosidad de estas universidades me permite no s\u00f3lo visitar una tierra hermosa y una provincia pr\u00f3spera, sino tambi\u00e9n compartir opiniones con ustedes sobre uno de los temas que m\u00e1s me interesa y que m\u00e1s me apasiona: la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme que hoy traiga al recuerdo una obra del c\u00e9lebre fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Miguel de Unamuno: Amor y Pedagog\u00eda, para ilustrar mi mensaje. Esta devastadora historia de Unamuno retrata los desvar\u00edos de un padre obsesionado con educar a un genio. Aquella novela tr\u00e1gica, que no disimula su moraleja, constituye una met\u00e1fora de lo que ocurre cuando la educaci\u00f3n es un sencillo compendio de datos sin valores o una transmisi\u00f3n de ideas sin emociones. De lo que pasa cuando educamos eruditos y no sabios; cuando formamos exegetas y no seres humanos. Aunque suene a lugar com\u00fan, lo cierto es que la educaci\u00f3n o se usa para transformar radicalmente al mundo, o no vale la pena. Si la educaci\u00f3n no es el motor de cambio por excelencia en nuestras sociedades, habr\u00e1 fallado en su misi\u00f3n hist\u00f3rica. Pero la educaci\u00f3n no es un fin, sino una senda. No basta con decir \u201ceducamos\u201d. La educaci\u00f3n es una v\u00eda de superaci\u00f3n de una especie en eterna adolescencia que lucha, desde hace milenios, por alcanzar la madurez. Hay que preguntarnos: \u201c\u00bfpara qu\u00e9 educamos?\u201d y \u201c\u00bfa qui\u00e9nes educamos?\u201d Hay que preguntarnos cu\u00e1l es el tipo de personas que estamos educando y cu\u00e1l es la sociedad que queremos construir con las artes y las ciencias.<\/p>\n<p>Viendo el mundo desde este catalejo de Maracaibo, parece ser obvio que estamos educando para construir sociedades m\u00e1s pr\u00f3speras. El siglo XX fue, sin duda, el m\u00e1s prol\u00edfico multiplicador de riqueza que haya conocido nuestra historia. Cientos de millones de personas emergieron de la pobreza en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en gran parte gracias a los procesos mundiales de globalizaci\u00f3n e integraci\u00f3n comercial. Por primera vez, desde que existe memoria, m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n mundial pertenece hoy a la clase media. Un planeta que crece a un ritmo exponencial ha logrado enfrentar, con sorprendente ingenio, la escasez de recursos que su expansi\u00f3n significa. La tecnolog\u00eda ha conectado las esquinas del mundo, componiendo un morral con todos los seres humanos que viven en husos horarios diametralmente opuestos. Ustedes mejor que nadie saben eso. Me aventuro a decir que tan s\u00f3lo unos pocos de ustedes no tienen una cuenta en Facebook o en Twitter, que les permite comunicarse con sus amigos y familires en cualquier parte del mundo. Ahora bien, no crean que s\u00f3lo los j\u00f3venes universitarios hacen uso de este tipo de redes socials cibern\u00e9ticas. Yo tambi\u00e9n tengo una cuenta en Facebook, y si me quieren enviar un \u201cfriend request\u201d, son m\u00e1s que bienvenidos.<\/p>\n<p>Todo esto se los digo para ilustarles que, materialmente, la humanidad nunca ha estado mejor. Ahora bien, a simple vista resulta evidente que ese desarrollo material, aunque indispensable, se ha quedado corto. El mismo siglo XX, caudal de fortunas y de oportunidades, fue tambi\u00e9n vidriera inmensa de una barbarie sin precedentes, de un salvajismo que nunca despleg\u00f3 ni el m\u00e1s primitivo de los trogloditas durante la era de piedra. Nunca antes el ser humano logr\u00f3 asesinar masivamente. Nunca antes el odio envenen\u00f3 tanto las palabras. Nunca antes la muerte rein\u00f3 con tal impunidad en las comarcas de todas las razas y religiones. Nunca antes tantas l\u00e1grimas rociaron los caminos de dolor e indiferencia. Nunca antes tantas mentes, tantas ideas, se despe\u00f1aron en el barranco de la ignorancia, de la intolerancia y de la violencia. \u00bfY cu\u00e1l fue el papel de la educaci\u00f3n en todo esto, si acaso hubo alguno? \u00bfDe qu\u00e9 manera la academia contuvo el declive del esp\u00edritu humano? \u00bfFueron acaso analfabetos los gestores del peor genocidio jam\u00e1s registrado? \u00bfFue acaso la ignorancia de los textos, de los c\u00f3dices, de los pensamientos de los sabios, la culpable de las guerras civiles en que se aniquilaron millones de hermanos? \u00bfFue que nos faltaron maestros, o fue que nos sobraron soldados?<\/p>\n<p>Perdonen que lo diga, pero la educaci\u00f3n simplemente no fue suficiente. Las lecciones de paz, solidaridad y humanismo nos llegaron tarde. En esta ocas\u00f3n les digo que al mundo le hizo falta introducir en su curr\u00edculo una asignaci\u00f3n que se llamara Paz y Pedagog\u00eda, otra que se llamara Libertad y Pedagog\u00eda, y otra Democracia y Pedagog\u00eda. Le hizo falta ponerle coraz\u00f3n al pensamiento. Le hizo falta sentar al amor en la clase.<\/p>\n<p>Al hablar de Paz y Pedagog\u00eda quiero decir educar para la paz y con la paz. Todo es in\u00fatil si forjamos letrados que no comprenden el valor de una vida humana. Nada hacemos con formar catedr\u00e1ticos para quienes la guerra y la tortura se justifican. Nada hacemos con graduar estudiantes para quienes da lo mismo que mueran decenas de personas cada d\u00eda, en la m\u00e1s cruenta, la m\u00e1s absurda, la m\u00e1s aberrante de las violaciones a los derechos humanos: el enfrentamiento armado. S\u00e9 bien que toda universidad alberga reservas en torno a mezclar las cuestiones acad\u00e9micas con las \u00e9ticas. De lo contrario, no ser\u00eda una buena universidad. Es cierto que pretender darle una orientaci\u00f3n \u00e9tica a la educaci\u00f3n puede ser, con demasiada facilidad, una trampa para el adoctrinamiento en determinado credo o ideolog\u00eda. Y \u00e9se es un riesgo siempre presente en la ense\u00f1anza: el riesgo de pretender pasar, como visi\u00f3n de mundo, lo que no es m\u00e1s que la opini\u00f3n de unos cuantos, o incluso de la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Pero el relativismo axiol\u00f3gico no puede ser llevado al extremo de que nos vuelva sordos ante el clamor de las v\u00edctimas de Egipto y de Libia, de Colombia y de Sud\u00e1n, de Somalia y de Myanmar. No puede ser llevado al extremo de que nos importe muy poco que la gran mayor\u00eda de las muertes de guerra en la actualidad, las sufren los civiles inocentes y no los ej\u00e9rcitos enviados por quienes deciden pelear. No puede ser llevado al extremo de que nos resulte nada m\u00e1s un hecho curioso de la ciencia moderna que existan 23.000 ojivas nucleares, aguardando un descuido o una locura en los bodegones de las potencias militares. No puede ser llevado al extremo de que nos d\u00e9 lo mismo que haya en el mundo m\u00e1s de 640 millones de armas peque\u00f1as y livianas, tres cuartas partes en manos de civiles, y que esas armas fluyan libres a trav\u00e9s de las fronteras. El poder de destrucci\u00f3n de las armas convencionales ha probado ser mucho m\u00e1s letal que el de las armas nucleares. Las batallas de pandillas en nuestros barrios resultan m\u00e1s letales que las declaraciones de guerra entre las naciones. \u00bfQui\u00e9n dijo que matar a miles, de un golpe, es peor que matar a miles, poco a poco, todos los d\u00edas? No importa cu\u00e1n objetiva pretenda ser nuestra educaci\u00f3n, no puede ser tan objetiva que permanezca impasible ante estos niveles de violencia.<\/p>\n<p>Les aseguro que no ser\u00e1n los extremismos ideol\u00f3gicos los que nos abrir\u00e1n los ojos. No hay que seguir ninguna ideolog\u00eda, ni socialista ni liberal, para comprender que es una insensatez que el mundo gaste 4.000 millones de d\u00f3lares diarios en armas y soldados, mientras una quinta parte de la humanidad vive con menos de un d\u00f3lar al d\u00eda. No hay que seguir ninguna ideolog\u00eda, ni de de derecha ni de izquierda, para comprender que es el peor signo de miop\u00eda que los pa\u00edses ricos gasten diez veces m\u00e1s en apertrechar a sus ej\u00e9rcitos, que en ayudar a las naciones en v\u00edas de desarrollo. No hay que seguir ninguna ideolog\u00eda, ni la oficial ni la de oposici\u00f3n, para comprender que con una fracci\u00f3n de lo que destinamos a la industria de la muerte, podr\u00edamos preservar la vida en el planeta; podr\u00edamos cumplir, finalmente, la quimera de la alfabetizaci\u00f3n universal, el sue\u00f1o de un mundo en donde todos tengan acceso al agua potable y a la electricidad, el milagro de un planeta que logre controlar el calentamiento global. Con s\u00f3lo una fracci\u00f3n y nada m\u00e1s. Si las universidades no pueden ense\u00f1ar esto. Si las escuelas y los colegios fallan en transmitir la elemental preocupaci\u00f3n por la paz. Si fracasa como v\u00eda para sanar los dolores de la humanidad y como terreno para balancear las opiniones sobre cu\u00e1l es la mejor manera de calmar esos dolores, la educaci\u00f3n fracasa como instrumento de cambio.<\/p>\n<p>Educar para la paz y con la paz quiere decir reconocer todas estas cosas. Y quiere decir, adem\u00e1s, construir en las aulas el mundo que queremos ver en las calles. Muy a menudo, hay un af\u00e1n competitivo y violento en nuestras escuelas. Se les permite a los estudiantes una guerra de palabras que es el germen de la guerra con las armas. Se les ense\u00f1an valores patri\u00f3ticos que rayan en la xenofobia, y hay un \u00e9nfasis continuo en retratar al \u201cotro\u201d como el enemigo a vencer. Se les educa en un mundo dividido por fronteras y nacionalidades, cuyo avance hist\u00f3rico s\u00f3lo se mide en triunfos b\u00e9licos y campa\u00f1as militares. En ning\u00fan lugar es esto m\u00e1s claro que en Latinoam\u00e9rica, en donde los estudiantes son m\u00e1s capaces de narrar las glorias de caudillos tropicales, que la vida de los luchadores por la paz mundial. Y esto es preocupante, porque si hacemos de la paz una asignaci\u00f3n extracurricular, acabar\u00e1 por ser una actitud extracurricular, una rareza de los bohemios y los so\u00f1adores, y no la misi\u00f3n de los estudiantes y los profesores.<\/p>\n<p>Para educarse en la paz, nuestros j\u00f3venes necesitan desarrollar empat\u00eda con quien vive en circunstancias diversas. Necesitan comprender que hay un mundo m\u00e1s all\u00e1 de sus narices y de sus fronteras. Necesitan hablar y pensar en idiomas extranjeros. Necesitan viajar, aunque sea a un barrio m\u00e1s pobre o a una aldea cercana pero diferente. Necesitan tener una idea de cu\u00e1n interconectado est\u00e1 el destino de todos los seres humanos, porque s\u00f3lo entonces entender\u00e1n que la seguridad est\u00e1 en declararle la paz al mundo, y no s\u00f3lo a los aliados o a los amigos. Junto con todo esto, nuestros j\u00f3venes necesitan comprender el valor de su libertad y la de sus vecinos. Deben entender cu\u00e1n inmensa es su capacidad de transformar el curso de las cosas. Deben aceptar, aunque les cueste, que son responsables por el ejercicio de cualquier derecho o prerrogativa que les haya sido concedida o arrebatada, y que en el ejercicio de esa libertad pueden cambiar el mundo para bien o para mal.<\/p>\n<p>Libertad y Pedagog\u00eda es el segundo tema de mi exposici\u00f3n. Encontrar un equilibrio entre educaci\u00f3n y libertad es, quiz\u00e1s, uno de los m\u00e1s antiguos dilemas de la ense\u00f1anza. Es la tensi\u00f3n entre el adiestramiento y la ilustraci\u00f3n; entre la memoria y la imaginaci\u00f3n, que se mueve como un p\u00e9ndulo en las diversas etapas de la historia pedag\u00f3gica. Esta ma\u00f1ana quiero decirles que una educaci\u00f3n para la paz, s\u00f3lo puede ser una educaci\u00f3n para la libertad; s\u00f3lo puede ser una educaci\u00f3n creativa en el m\u00e1s amplio sentido de la palabra. Los reg\u00edmenes totalitarios han sido siempre excelentes adiestradores, pero nunca han educado de verdad, pues nunca han educado para la libertad. En un mundo en donde las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes dominan herramientas que derrocan y erigen reg\u00edmenes pol\u00edticos. En un mundo en donde se produce m\u00e1s conocimiento en cinco a\u00f1os que en toda la historia de la humanidad. En un mundo en donde un reproductor de m\u00fasica de 10 cent\u00edmetros contiene tecnolog\u00edas m\u00e1s complejas que las que pusieron a un hombre en la Luna, nuestros estudiantes necesitan direcci\u00f3n m\u00e1s que informaci\u00f3n, discernimiento m\u00e1s que adiestramiento. Necesitan comprender su capacidad de transformaci\u00f3n y, sobre todo, ejercer esa capacidad.<\/p>\n<p>Hoy, con total seguridad les digo: no hay que tenerle miedo a la libertad. No hay que tenerle miedo a ese galope creativo que destruye a su paso los dogmas y los prejuicios. No hay que tenerle miedo aunque demuela las paredes del pensamiento antiguo; aunque revuelva el polvo de las tradiciones que han permanecido intocables durante siglos; aunque se les acuse de traidores y rebeldes. En verdad les digo que un mundo mejor no est\u00e1 escondido en los archivos; no vendr\u00e1 del acervo de costumbres que en el pasado nos han llevado, una y otra vez, al borde del abismo. Un mundo mejor vendr\u00e1 de la imaginaci\u00f3n. Vendr\u00e1 del germen inquieto del ingenio humano. Hay que confiar en ese germen. Hay que poner en \u00e9l toda la esperanza que hemos rescatado de las fauces de la frustraci\u00f3n. Hay que creer que el futuro es nuestra m\u00e1s conmovedora oportunidad y que depende, enteramente, de la libertad que les demos a nuestros pueblos, y a nuestros estudiantes, para rectificar el rumbo.<\/p>\n<p>Un \u00faltimo tema me resta por mencionar, y es la imperiosa necesidad de ense\u00f1ar en nuestros curr\u00edculos la importancia de la democracia. Antes que venezolanos o costarricenses; antes que japoneses o indios; antes que sudafricanos o congoleses; antes que alemanes o ingleses, nuestros estudiantes deben ser ciudadanos. Nunca en la historia de la humanidad dos verdaderas democracias han ido a la guerra. Nunca en la historia de la humanidad pueblos con libre albedr\u00edo han decidido exterminarse mutuamente. Hay una planta sembrada en el centro del \u00e1gora griega, que env\u00eda a los cuatro vientos las esporas de su racionalidad. Es nuestra responsabilidad ser un campo f\u00e9rtil para que esas esporas logren traernos, con la democracia, el fruto de la paz, particularmente en Am\u00e9rica Latina. La nuestra es una regi\u00f3n que a\u00fan tiene visibles sobre la espalda las marcas del cepo dictatorial. Es una regi\u00f3n que alberga todav\u00eda el recuerdo de abominables satrap\u00edas ejecutadas en nombre del bien p\u00fablico o del inter\u00e9s nacional. Es una regi\u00f3n que ha visto a sus mejores hijos e hijas huir hacia el exilio, y que perdi\u00f3 una generaci\u00f3n entera de pensadores, ahora desperdigados por el mundo.<\/p>\n<p>En Latinoam\u00e9rica, ning\u00fan movimiento experiment\u00f3 m\u00e1s opresi\u00f3n que el movimiento estudiantil; ning\u00fan habitante sufri\u00f3 traumas m\u00e1s profundos que los alumnos de las universidades. En aquellas \u00e9pocas oscuras, Latinoam\u00e9rica fue un campus en donde siempre sonaba la trova de V\u00edctor Jara y de Violeta Parra, la voz de Mercedes Sosa cantando al sol como la cigarra. Fue una edad en la que los estudiantes comprendieron la trascendencia de su libertad. En la que se dieron cuenta de que la pol\u00edtica no era s\u00f3lo el oficio de presidentes y generales, sino de todos los individuos de una sociedad. Sin embargo, apenas dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, Am\u00e9rica Latina ha vuelto a ser noticia mundial por el triste acontecimiento de un golpe de Estado en Honduras, y en general, por un fen\u00f3meno difundido de abulia pol\u00edtica y de desidia ante los eventos que tejen y destejen el destino de nuestros pueblos. No s\u00f3lo en la Rep\u00fablica de Honduras, sino en buena parte de Latinoam\u00e9rica la poblaci\u00f3n no parece entender el costo de sus derechos, ni la importancia de su democracia; no parece entender la necesidad de que las reglas del juego sean leg\u00edtimas, ni la obligaci\u00f3n de obedecerlas; no parece entender el riesgo de volver al pasado si no evitamos conductas como las que antecedieron, y sucedieron, al rompimiento del orden constitucional en una naci\u00f3n hermana.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas horas habr\u00e1n dedicado nuestros profesores a los acontecimientos del 28 de junio en Tegucigalpa? \u00bfCu\u00e1ntos, en su demencial carrera por acabar el programa del curso, se empe\u00f1aron en motivar en sus estudiantes un an\u00e1lisis cr\u00edtico de las circunstancias? \u00bfCu\u00e1ntos han expresado preocupaci\u00f3n ante las alarmantes compras de armas que este a\u00f1o impulsar\u00e1n a la regi\u00f3n a gastar, en sus ej\u00e9rcitos, casi 60.000 millones de d\u00f3lares? Y no me refiero s\u00f3lo a profesores de Derecho o de Ciencias Pol\u00edticas. Me refiero a profesores de Matem\u00e1ticas y de Biolog\u00eda, de Artes Pl\u00e1sticas y de Ingenier\u00eda. \u00bfO es que s\u00f3lo necesitamos consciencia democr\u00e1tica en los que quieren dedicarse al gobierno y a la pol\u00edtica? \u00bfEs que en nuestro curr\u00edculo la democracia es una materia optativa? Si hemos de forjar estudiantes-ciudadanos; si hemos de crear una verdadera consciencia pol\u00edtica en nuestra sociedad, hay que empezar por construir una cultura de Democracia y Pedagog\u00eda. Hay que empezar por ense\u00f1arles a nuestros j\u00f3venes el valor de una instituci\u00f3n electoral, lo sagrado de una Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, el respeto a una autoridad civil, la trascendencia de una resoluci\u00f3n judicial. Hay que empezar por ense\u00f1arles la compleja red de instituciones que hacen posible el ejercicio de garant\u00edas que dan por sentado, desde su libertad de tr\u00e1nsito hasta su libertad de pensamiento. Hay que empezar por ense\u00f1arles aquello que alguna vez dijera Jorge Debravo, el m\u00e1s grande poeta de mi pueblo, que \u201cla paz no es una medalla \/ la paz es una tierra esclavizada \/ y tenemos que ir a libertarla\u201d. Todos los d\u00edas. En todas las horas. En cada universidad, en cada lecci\u00f3n y en cada asignatura.<\/p>\n<p>La paz, la libertad, la democracia, son obras eternamente inconclusas, libros de tinta siempre fresca en los anales del tiempo. Si la educaci\u00f3n no toma la pluma, si la academia no empu\u00f1a el grafito, perderemos a\u00fan m\u00e1s p\u00e1ginas en garabatos violentos, en el galimat\u00edas inescrutable de la guerra, del odio y del enfrentamiento, que ha llenado ya demasiados tomos en la historia de nuestros pueblos. Pero si la universidad act\u00faa, si las escuelas y los colegios asumen con mayor vehemencia su papel en la transformaci\u00f3n del mundo, no habr\u00e1 destino de error para quienes apuesten por el conocimiento con prop\u00f3sito, por la ense\u00f1anza que responde a un \u201cpara qu\u00e9\u201d. \u00c9se es el reto que, juntos, tenemos pendiente. Es el reto de una mayor educaci\u00f3n, pero es ante todo el reto de una mejor educaci\u00f3n. De una educaci\u00f3n que ponga coraz\u00f3n al pensamiento. Hoy m\u00e1s que nunca hay que colmar la raz\u00f3n con el vino puro del sentimiento universal. Hoy m\u00e1s que nunca hay que beber del c\u00e1liz del intelecto.<\/p>\n<p>Cuando el mundo gasta en armas lo que deber\u00eda gastar en comida, en medicinas y en techo; cuando la humanidad destruye, por codicia, el planeta que es la \u00fanica morada que conocemos; cuando las naciones amenazan con seguir siendo v\u00edctimas del odio y del enfrentamiento, es necesario saciarse de raz\u00f3n, colmarse de las libaciones de todos los lugares y de todos los tiempos. Hay que volver a la universitas, a la aspiraci\u00f3n por alcanzar la universalidad del conocimiento, pero tambi\u00e9n de la paz, de la democracia y de la libertad; la aspiraci\u00f3n que es la llave para entender al pr\u00f3jimo y para entenderse a uno mismo. Hoy que muchos exclaman, como aquel siniestro general, \u201c\u00a1Muera la inteligencia!\u201d, debemos extraer de las aulas y de los libros el coraje para convencer y no vencer. Convence el di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n. Convence la libertad y la imaginaci\u00f3n. Convence la amistad entre los pueblos y el respeto entre las culturas. Vence la fuerza y la violencia. Vence la intolerancia y la opresi\u00f3n. Vence la miop\u00eda que nos dice que hay una \u00fanica visi\u00f3n correcta.<\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>Las universidades Cecilio Acosta, Rafael Urdaneta y del Zulia, me han colmado de gratitud al otorgarme una distinci\u00f3n que me honra como hermano latinoamericano. Me enorgullece formar parte de estas universidades. Me enorgullece llamarme amigo del pueblo marabino. Y me enorgullece compartir con ustedes, los j\u00f3venes de Venezuela, que han tenido el privilegio de sentarse en las aulas de una universidad para que su vida tenga un nuevo desenlace. \u00c9sta es la empresa que hemos asumido. Estamos escribiendo un nuevo cap\u00edtulo en la epopeya de la humanidad: uno que, como las epopeyas antiguas, no lo escribir\u00e1 un \u00fanico autor, sino muchos. Cada canci\u00f3n de paz, cada estrofa de progreso, determina el final de esta historia. Si todos ponemos de nuestra parte; si cada profesor y cada estudiante asume con seriedad las verdaderas necesidades de la humanidad; si cambiamos, aula por aula, los paradigmas de la violencia que han gobernado la historia universal, entonces concluiremos con una gloriosa victoria. La victoria de la tolerancia sobre la crueldad. La victoria de la sabidur\u00eda sobre la violencia. La victoria de la paz en nuestros tiempos.<\/p>\n<p>Dejo constando en este recinto universitario que he escuchado las voces de los siglos, que creo en la supervivencia de la inteligencia. Que creo en la mente de los j\u00f3venes, cuyas gotas componen el vino del universo. Que creo que el ingenio humano habr\u00e1 de redimirnos de los dolores del pasado, alejarnos de los del presente, y librarnos de los del futuro. Dejo constancia que el d\u00eda de hoy asist\u00ed a la lecci\u00f3n m\u00e1s hermosa de mi carrera pol\u00edtica y acad\u00e9mica que, en tierra venezolana, jam\u00e1s me hayan regalado. Me encuentro supremamente feliz de haber viajado una larga distancia desde Costa Rica hasta Maracaibo para visitar sus universidades, y para conocer a los hombres y mujeres que construir\u00e1n un destino superior para Venezuela.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrega Doctorados Honoris Causa Universidad Cecilio Acosta, Universidad Rafael Urdaneta y Universidad del Zulia Oscar Arias S\u00e1nchez Ex Presidente de la Rep\u00fablica de Costa Rica Maracaibo, Venezuela 22 marzo 2011 Amigas y amigos: Alrededor del mundo, millones de personas viajan&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":640,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-890","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discursos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/890","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=890"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/890\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=890"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=890"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=890"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}