{"id":898,"date":"2012-09-07T07:30:00","date_gmt":"2012-09-07T13:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/?p=898"},"modified":"2017-08-07T07:30:49","modified_gmt":"2017-08-07T13:30:49","slug":"los-parlamentos-deben-estar-siempre-al-servicio-de-las-mejores-causas-de-la-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/los-parlamentos-deben-estar-siempre-al-servicio-de-las-mejores-causas-de-la-humanidad\/","title":{"rendered":"Los parlamentos deben estar siempre al servicio de las mejores causas de la humanidad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg\" alt=\"Discurso\" width=\"500\" height=\"335\" class=\"aligncenter size-full wp-image-640\" srcset=\"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso.jpg 500w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-300x201.jpg 300w, https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/discurso-60x40.jpg 60w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p><em>Oscar Arias S\u00e1nchez<br \/>\nEx presidente de la Rep\u00fablica de Costa Rica<br \/>\nXI Asamblea General Confederaci\u00f3n Parlamentaria de las Am\u00e9ricas (COPA)<\/p>\n<p>Quebec, 7 de setiembre de 2011<\/em><\/p>\n<p>Amigas y amigos:    <\/p>\n<p>Agradezco profundamente la invitaci\u00f3n a estar con ustedes una vez m\u00e1s, como lo hice hace 14 a\u00f1os, durante la primera asamblea de la Confederaci\u00f3n parlamentaria de las Am\u00e9ricas. El honor de acompa\u00f1arlos es el mismo, pero nuestra Am\u00e9rica es otra. Al comienzo de mi carrera pol\u00edtica, hace 40 a\u00f1os, esta reuni\u00f3n hubiera sido imposible. Un encuentro que reuniera a tantos representantes democr\u00e1ticamente electos, entre ellos numerosas mujeres, no habr\u00eda pasado de ser una quimera, porque en aquel momento no todos nuestros pueblos gozaban del privilegio de la democracia. No todos los seres humanos eran iguales ante sus leyes y constituciones pol\u00edticas. No todos los pueblos eran libres, y muchos tampoco disfrutaban de derechos fundamentales. Los Congresos que ustedes representan son el testimonio vivo del avance de nuestras naciones en la construcci\u00f3n de sus sue\u00f1os democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Salvo por el caso de Cuba, rige en todos los estados del Hemisferio la voluntad popular que se materializa en elecciones peri\u00f3dicas, pluralismo pol\u00edtico y respeto por las libertades individuales. Aunque a veces se nos olvida, en nuestra regi\u00f3n han habido avances, y no son peque\u00f1os. Nuestros pa\u00edses deben recordar que cualesquiera que sean las carencias de nuestras Asambleas Legislativas, tener un Congreso democr\u00e1ticamente electo es un signo inequ\u00edvoco de madurez pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Ese es el mensaje m\u00e1s poderoso que hoy estamos enviando al resto del mundo: que aqu\u00ed no hemos venido a ensayar la democracia, sino a evaluarla. Que aqu\u00ed no hemos venido a instaurar la democracia, sino a defenderla. Que aqu\u00ed no hemos venido a cuestionar la democracia, sino a mejorarla. Que la causa de la democracia nos es familiar. Que estamos convencidos de que a\u00fan la m\u00e1s imperfecta de las democracias, respeta m\u00e1s la dignidad humana que la m\u00e1s iluminada de las dictaduras.<\/p>\n<p>La democracia es un logro fundamental de nuestro continente. Ahora sabemos que el futuro de todas nuestras naciones se escribir\u00e1 en clave de democracia y de libertad, o no se escribir\u00e1. Los parlamentos son sin\u00f3nimos de democracia, de paz y de respeto por la igualdad de g\u00e9nero. Cuando en ellos se discute y se negocia, cuando en ellos hay intercambio de ideas, se manifiesta, de forma inobjetable, la voluntad de los hombres libres. Soy un convencido de la trascendencia que los parlamentos tienen en la vida de las naciones. En un mundo que ha rebasado las barreras de la distancia, y es cada vez m\u00e1s complejo y ego\u00edsta, la fuerza pol\u00edtica y la fuerza moral de los parlamentos deben estar siempre al servicio de las mejores causas de la humanidad.<\/p>\n<p>Yo fui miembro de la Asamblea Legislativa de mi pa\u00eds. Ah\u00ed aprend\u00ed que el parlamento es di\u00e1logo, transacci\u00f3n y b\u00fasqueda permanente de acuerdos, y que para ello es indispensable saber ceder y nunca sentirse poseedor exclusivo de la verdad. Aprend\u00ed que en la lucha constante por alcanzar acuerdos es necesario escuchar al elector, al compa\u00f1ero de partido y al adversario. Aprend\u00ed, tambi\u00e9n, que cuando se lucha por causas que son esenciales para el fortalecimiento de la democracia y para la convivencia humana, la derrota no existe y la espera no implica ni renuncia ni claudicaci\u00f3n de principios.<\/p>\n<p>Hoy la palabra \u201cdemocracia\u201d forma parte del lenguaje com\u00fan de miles de millones de personas alrededor del mundo. Y, casi sin excepci\u00f3n, esa palabra representa lo que es bueno, lo que es justo, lo que es esperanzador. Pero yo no soy del criterio de que las cosas buenas permanecen por inercia. Para cuidar la democracia no s\u00f3lo se requiere de participaci\u00f3n ciudadana y libertades individuales, de elecciones libres y desarrollo humano, sino tambi\u00e9n de reflexi\u00f3n, de pensamiento y de autocr\u00edtica. Se requiere, sobre todo, de un permanente llamado a la racionalidad y a la cordura, algo de lo que suelen carecer nuestros parlamentos latinoamericanos. La democracia depende tanto de lo que hagamos como de lo que dejemos de hacer. Como bien lo resume un reconocido acad\u00e9mico en la materia: \u201cdemocracy will not persist by default\u201d.<\/p>\n<p>Los hijos de este continente tenemos muchas razones para preguntarnos cu\u00e1n profunda y sostenible es esa democracia que tanto cost\u00f3 alumbrar en la regi\u00f3n. Hoy Am\u00e9rica habla, con sana preocupaci\u00f3n, de fortalecer sus sistemas democr\u00e1ticos que, con todas sus carencias y precariedades, siguen siendo infinitamente mejores que las satrap\u00edas del pasado. Nunca debemos perder la fe de que la democracia es el \u00fanico sistema de gobierno capaz de construir un mundo nuevo, digno de ser vivido. Nunca debemos perder la fe de que la democracia es el \u00fanico sistema pol\u00edtico que nos da, a todos, la posibilidad de participar activamente en la construcci\u00f3n de un futuro mejor.<\/p>\n<p>Tenemos, entonces, la tarea de hacer que la democracia sea un logro permanente en el continente. Para ello, debemos reflexionar y actuar cuidadosamente frente a tres grandes retos: el primero, el de c\u00f3mo mejorar nuestras democracias sin destruirlas, evitando tentaciones populistas y autoritarias; el segundo, el de c\u00f3mo hacer nuestras democracias m\u00e1s eficientes, para que sean un medio id\u00f3neo para satisfacer nuestras aspiraciones de desarrollo; y el tercero, el de c\u00f3mo construir democracias completas, a trav\u00e9s de una mayor participaci\u00f3n pol\u00edtica de las mujeres. Sobre estos tres grandes desaf\u00edos es que quiero hablarles hoy.<\/p>\n<p>Sobre el primero de esos retos, algunos dir\u00e1n que no hay manera de destruir la democracia, si nuestra intenci\u00f3n es mejorarla. Yo no estoy tan seguro de ello. Los libros de historia est\u00e1n llenos de h\u00e9roes de la democracia, que terminaron convirti\u00e9ndose en enemigos de sus pueblos. Que terminaron confundiendo la voluntad popular con la suya propia. Que terminaron suprimiendo las libertades individuales con el \u00fanico fin de perpetuarse en el poder. El dilema que esto presenta, y que a\u00fan no hemos logrado resolver, es c\u00f3mo lidiar con democracias en donde los gobernantes se comportan autoritariamente, pero no son dictaduras. Porque, en honor a la verdad, en Am\u00e9rica s\u00f3lo existe una dictadura. Los dem\u00e1s reg\u00edmenes, nos guste o no, son democracias en mayor o menor grado de consolidaci\u00f3n o deterioro.<\/p>\n<p>Una de las grandes falacias pol\u00edticas en Am\u00e9rica Latina y en muchas otras partes del mundo, consiste en vender la idea de que cada lugar puede desarrollar una democracia espec\u00edfica, o un sistema de libertades particular. Muy a menudo, esas justificaciones no son m\u00e1s que disfraces para ocultar una vocaci\u00f3n opresiva o autoritaria. Yo estoy plenamente convencido de que las reglas democr\u00e1ticas son universales y que los pa\u00edses son m\u00e1s o menos democr\u00e1ticos, dependiendo de cu\u00e1nto se acercan o cu\u00e1nto se alejan de ese sistema que esbozaron los griegos, que perfeccionaron los estadounidenses y los canadienses, que sofisticaron los n\u00f3rdicos y que hoy intentamos impulsar, con mayor o menor \u00e9xito, muchos pa\u00edses de la Tierra.<\/p>\n<p>El poder democr\u00e1tico es siempre un poder limitado. Por definici\u00f3n, un gobernante dem\u00f3crata tiene oposici\u00f3n pol\u00edtica, es controlado por los medios de comunicaci\u00f3n, recibe cr\u00edticas por parte de grupos de presi\u00f3n, es supervisado por el Poder Legislativo y el Poder Judicial, tiene un periodo fijado para ejercer sus funciones, tiene un marco legal definido en el que debe operar, y se encuentra siempre sujeto al escrutinio ciudadano y a la evaluaci\u00f3n p\u00fablica de su gesti\u00f3n. \u00c9stas son las reglas incuestionables del poder democr\u00e1tico, y cualquiera que pretenda saltarlas incurre en vicios autoritarios, aunque haya sido elegido por el pueblo.<\/p>\n<p>Algunos gobiernos en Am\u00e9rica Latina, y en otras partes del mundo, han ca\u00eddo en la trampa de creer que al recibir el apoyo electoral, el mandato del pueblo les permite modificar esas reglas para llevar adelante su proyecto pol\u00edtico. Tengamos mucho cuidado. Las elecciones son una parte esencial del proceso democr\u00e1tico, pero no son el proceso democr\u00e1tico. Si un gobernante coarta las garant\u00edas individuales, si limita la libertad de expresi\u00f3n y si restringe injustificadamente la libertad de comercio, subvierte las bases de la democracia que lo hizo llegar al poder.<\/p>\n<p>Pretender derrocar esos gobiernos, o removerlos de alguna forma violenta o contraria a la Constituci\u00f3n y las leyes, es caer en el mismo juego autocr\u00e1tico que pretendemos combatir. Si algo nos ha ense\u00f1ado la dolorosa experiencia de Honduras, es que un golpe de Estado es siempre una p\u00e9sima idea. La \u00fanica v\u00eda para restarle poder a quienes lo han concentrado luego de recibir el apoyo popular, es minando ese apoyo popular con educaci\u00f3n c\u00edvica, con oportunidades y con ideas. Hace 14 a\u00f1os, dije ante esta Asamblea General:<\/p>\n<p>\u201cEs imprescindible educar para consolidar la democracia, para que los habitantes se conviertan en ciudadanos, para que desechemos, de una vez por todas, una ficci\u00f3n que venimos arrastrando desde hace dos siglos: la creencia de que es posible fundar rep\u00fablicas sin republicanos. Es necesario educar para que cada ciudadano est\u00e9 en condiciones de contribuir creativamente al progreso de la sociedad de la cual forma parte. Es necesario educar para evitar que nuestros pueblos sucumban al verbo f\u00e1cil de demagogos y d\u00e9spotas, para que conozcan sus derechos y responsabilidades c\u00edvicas, reclamando esos derechos y cumpliendo esas responsabilidades con plena conciencia de su significado. Es necesario educar para que cada habitante de nuestras tierras no pierda en las miasmas de la ignorancia, la oportunidad de desarrollar su destino \u00fanico y trascendente, axioma b\u00e1sico que sostiene toda la doctrina de los Derechos Humanos.\u201d<\/p>\n<p>Lamentablemente, 14 a\u00f1os despu\u00e9s, no hemos aprendido a apartar los espejismos de la demagogia y del populismo, porque el problema no son los falsos Mes\u00edas, sino los pueblos que acuden con palmas a celebrar su llegada. De nada le sirve a Am\u00e9rica Latina deshacerse de l\u00edderes con delirios autoritarios, tan s\u00f3lo para ser sustituidos por nuevas estrellas del teatro pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Esto me lleva al segundo tema del que quiero hablarles: la necesidad de hacer nuestros sistemas democr\u00e1ticos m\u00e1s eficientes, particularmente los parlamentos, para evitar que ante las necesidades insatisfechas nuestros pueblos sucumban a las falsas promesas de l\u00edderes autoritarios. En 1997, compart\u00ed en esta misma asamblea, con los parlamentarios de entonces, las siguientes palabras: \u201c\u00bfcu\u00e1nta pobreza soporta la democracia? La pregunta no es ret\u00f3rica. El entusiasmo que salud\u00f3 en nuestra Am\u00e9rica el ascenso al poder de nuevos reg\u00edmenes popularmente electos, durante los a\u00f1os ochenta, ha ido desvaneci\u00e9ndose, con pocas excepciones de manera continua y generalizada. Nuestras democracias libran todos los d\u00edas una pelea decisiva para mantenerse a flote, anegadas por descontrolados niveles de violencia social y apat\u00eda que las ponen al borde de la ingobernabilidad.\u201d<\/p>\n<p>Hoy, para contestar esta pregunta, es necesario que echemos un vistazo al pasado. Am\u00e9rica Latina no siempre fue la regi\u00f3n que conocemos. Lo cierto es que iniciamos la carrera en iguales o mejores condiciones que otras regiones. Fuimos nosotros los que nos quedamos rezagados. Cuando la Universidad de Harvard abri\u00f3 sus puertas en Boston en 1636, y la Universidad de Laval fue fundada en esta ciudad, en Quebec, en el a\u00f1o 1663, hab\u00eda ya universidades consolidadas, y casi centenarias, en Santo Domingo, en Lima, en Ciudad de M\u00e9xico, en Sucre, en Bogot\u00e1, en Quito, en Santiago y en C\u00f3rdoba. En 1750 el ingreso per c\u00e1pita en Am\u00e9rica Latina era pr\u00e1cticamente similar al de los Estados Unidos, y para 1820 ya se hab\u00eda reducido a la mitad. Actualmente, nuestro ingreso per c\u00e1pita es, aproximadamente, una quinta parte del de Estados Unidos y del de Canad\u00e1. Adquirimos nuestra independencia 100 o 150 a\u00f1os antes que pa\u00edses como Corea del Sur y Singapur, que a pesar de haber sido colonias de imperios que tambi\u00e9n se aprovecharon de ellas, y a pesar de carecer de recursos naturales considerables, hoy superan, varias veces, nuestro ingreso por habitante.<\/p>\n<p>Repartir culpas y buscar enemigos es muy f\u00e1cil. Lo dif\u00edcil, pero tambi\u00e9n lo esencial, es reconocer nuestra propia responsabilidad en el curso de la historia. Con muy pocas excepciones, los pa\u00edses latinoamericanos son los que han luchado durante m\u00e1s a\u00f1os, desde el momento de su independencia, por alcanzar el umbral del mundo industrializado. Y, sin embargo, casi dos siglos despu\u00e9s de haberse separado de Espa\u00f1a o Portugal, no existe en la actualidad una sola naci\u00f3n latinoamericana desarrollada.<\/p>\n<p>Somos nosotros los responsables por la direcci\u00f3n que hemos tomado. Es cierto que hay potencias que han influido en los designios de nuestros pueblos, pero es cierto que las naciones desarrolladas tambi\u00e9n recibieron presiones hegem\u00f3nicas. No ser\u00eda justo decir que solo Am\u00e9rica Latina ha tenido que enfrentar dif\u00edciles obst\u00e1culos en su camino hacia una mayor prosperidad. Pero parece que los latinoamericanos seguimos siendo al\u00e9rgicos a autoconfesarnos. Nuestra regi\u00f3n sigue siendo un muestrario de lemas nacionalistas y diatribas antiimperialistas. La victimizaci\u00f3n sigue siendo el sentimiento de mayor venta en nuestros pueblos, y nuestros gobiernos y parlamentos siguen siendo expertos en inventar pretextos, en lugar de rendir resultados.<\/p>\n<p>El precio que pagamos por la negativa a autoexaminarnos es el de una poblaci\u00f3n cada vez m\u00e1s desilusionada de la pol\u00edtica. No es casualidad, que en las diferentes ediciones del reconocido estudio Latinobar\u00f3metro, nuestros parlamentos sean sistem\u00e1ticamente mal calificados por los ciudadanos. Es por eso que actividades como \u00e9sta son tan importantes: porque nos da la oportunidad de evaluarnos. Porque Am\u00e9rica Latina necesita una campanada que haga despertar a quienes siguen golpeando su frente en un muro de los lamentos; un grito que ponga de pie a una regi\u00f3n que no gasta zapatos porque est\u00e1 acostumbrada a andar de rodillas. Si Am\u00e9rica Latina reconociera que ella misma es responsable por su rezago, entonces podr\u00eda comprender que ella misma es capaz de escribir una historia nueva.<\/p>\n<p>Lograrlo, comienza por aceptar que hay rasgos de nuestra tradici\u00f3n e institucionalidad que han subvertido cr\u00f3nicamente nuestra posibilidad de alcanzar un mayor desarrollo: la resistencia al cambio y la falta de emprendedurismo; la ingobernabilidad y la inseguridad jur\u00eddica; el proteccionismo comercial y la falta de competitividad; el descontento pol\u00edtico y la vigencia de la tutela militar.<\/p>\n<p>Am\u00e9rica Latina es la regi\u00f3n del mundo que m\u00e1s se resiste al cambio. Uno podr\u00eda comprender mejor la resistencia al cambio en pa\u00edses como Estados Unidos o Canad\u00e1, que han alcanzado envidiables niveles de desarrollo humano y que quieren seguir repitiendo una f\u00f3rmula que les ha servido. Pero la resistencia al cambio en pa\u00edses como los latinoamericanos resulta verdaderamente sorprendente. En muchos casos, el impulso conservador no nace de un af\u00e1n por preservar el statu quo, sino de un temor a lo desconocido y, peor a\u00fan, de un desmedido inter\u00e9s por proteger privilegios establecidos. Vivimos bajo la consigna de que es \u201cmejor viejo conocido que nuevo por conocer\u201d, y nos aferramos incluso a nuestros dolores y necesidades, porque tememos perder las certezas de nuestro presente. Le apostamos a todo menos al futuro.<\/p>\n<p>Si bien es natural que lo ignoto nos genere ansiedad y temor, para nadie es un secreto que en Am\u00e9rica Latina ese temor es paralizante. No s\u00f3lo genera expectaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n catatonia. Y esto se agrava ante el hecho de que muchos de nuestros l\u00edderes pol\u00edticos no han desarrollado la paciencia, y las destrezas necesarias, para acompa\u00f1ar a los ciudadanos en los procesos de reforma.<\/p>\n<p>Recuerdo que, durante mi primer gobierno como Presidente de Costa Rica, la mayor\u00eda de los costarricenses estaba a favor de una soluci\u00f3n militar para acabar con los conflictos b\u00e9licos en Centroam\u00e9rica. Mi tarea, entonces, fue convencerlos de que la guerra iba a significar m\u00e1s dolor y sufrimiento para todos, y que el \u00fanico camino posible para Centroam\u00e9rica era la paz. Al final, despu\u00e9s de una larga lucha, prevaleci\u00f3 la soluci\u00f3n pac\u00edfica. 20 a\u00f1os despu\u00e9s, durante mi segundo gobierno, los costarricenses estaban atemorizados sobre las oportunidades que la globalizaci\u00f3n les ofrec\u00eda, manteniendo monopolios p\u00fablicos obsoletos y neg\u00e1ndose a integrarse comercialmente con el mundo. Inici\u00e9, as\u00ed, un proceso profundo de apertura de monopolios p\u00fablicos y de integraci\u00f3n comercial, estableciendo relaciones diplom\u00e1ticas y comerciales con potencias mundiales. Afortunadamente, luego de un largo proceso de convencimiento, los costarricenses comprendieron la importancia que ten\u00edan esas reformas para su futuro. Por eso muchas veces he dicho que gobernar es educar, no complacer. Gobernar es decidir, no procrastinar.<\/p>\n<p>Y si la educaci\u00f3n pol\u00edtica es importante, lo es m\u00e1s la educaci\u00f3n de nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes en nuestras escuelas, colegios y universidades. Am\u00e9rica Latina nunca podr\u00e1 dar el salto al desarrollo con la cobertura y la calidad actual de su educaci\u00f3n. Al inicio de este a\u00f1o, el peri\u00f3dico New York Times public\u00f3 los resultados de la \u00faltima evaluaci\u00f3n PISA que realiza la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n Econ\u00f3mica y el Desarrollo (OCDE), en la que se mide el nivel de conocimiento de los estudiantes de 15 a\u00f1os de 65 pa\u00edses en las \u00e1reas de lectura, matem\u00e1ticas y ciencias. Se trata de la medici\u00f3n m\u00e1s reconocida de la calidad educativa en el mundo. En el \u00e1rea de lectura, los estudiantes de Shanghai obtuvieron el puntaje m\u00e1s elevado, seguidos por los de Corea del Sur, Finlandia, Hong Kong y Singapur. Estados Unidos ocup\u00f3 el puesto n\u00famero 17, Uruguay el 47, M\u00e9xico el 48, Colombia el 52, Brasil el 53, y Argentina el 58. Los resultados fueron tambi\u00e9n muy similares en las \u00e1reas de matem\u00e1ticas y de ciencias. En contraste, las cifras para la provincia de Quebec fueron 6, 5 y 10 respectivamente.<\/p>\n<p>En esto quiero ser muy enf\u00e1tico: nuestras universidades no est\u00e1n formando los profesionales que nuestro desarrollo demanda. Am\u00e9rica Latina grad\u00faa seis profesionales en ciencias sociales, por cada profesional en ciencias exactas y por cada dos profesionales en ingenier\u00eda. Los cient\u00edficos sociales son necesarios, pero no son tres veces m\u00e1s necesarios que los ingenieros. Nuestra regi\u00f3n no podr\u00e1 avanzar en el tanto su sistema educativo refleje sociedades prescritas. Visitar los campus universitarios latinoamericanos es realizar un viaje al pasado. Es devolverse a las confrontaciones ideol\u00f3gicas de la d\u00e9cada de los sesenta o setenta, como si el Muro de Berl\u00edn nunca hubiera ca\u00eddo, y como si China y Rusia no tuvieran hoy sistemas productivos que emulan a los de Estados Unidos, Canad\u00e1 o Europa occidental. Estamos preparando a nuestros j\u00f3venes para una realidad que dej\u00f3 de existir. En lugar de otorgarles herramientas pr\u00e1cticas para desenvolverse en un mundo globalizado, como las herramientas tecnol\u00f3gicas, idiom\u00e1ticas y el apoyo a la iniciativa empresarial, muchos de nuestros centros educativos se dedican a ense\u00f1ar autores que muy pocos leen y a repetir doctrinas en las que ya nadie cree.<\/p>\n<p>Eso debe cambiar. Nuestras naciones deben comenzar a premiar a quienes se atreven a innovar y a crear. Deben privilegiar la iniciativa privada y reconocer el \u00e9xito personal. Deben invertir en ciencia y tecnolog\u00eda y reformar su oferta acad\u00e9mica. Deben ampliar las opciones de cr\u00e9dito y simplificar los tr\u00e1mites para quienes deciden comenzar su propio negocio. Deben atraer inversi\u00f3n y promover la transferencia de conocimientos. Deben comprender que el pragmatismo es la nueva ideolog\u00eda universal, y que, como bien dijera Deng Xiaoping, no importa si el gato es negro o si el gato es blanco, lo que importa es que cace ratones.<\/p>\n<p>Otro de los obst\u00e1culos al desarrollo de Am\u00e9rica Latina es la falta de confianza y la inseguridad jur\u00eddica. Tendemos a ignorar que el valor primordial de un mundo globalizado es la confianza. Un tal\u00f3n de Aquiles de Am\u00e9rica Latina, y una de las actitudes que m\u00e1s urgentemente debemos cambiar en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, es que somos una regi\u00f3n de sorpresas, en el peor sentido de la palabra. Hay pa\u00edses en donde los empresarios son expropiados sin ninguna justificaci\u00f3n, en donde se revocan permisos por presi\u00f3n pol\u00edtica y los casos judiciales se resuelven sin fundamento en la ley.<\/p>\n<p>Es urgente, tambi\u00e9n, que reformemos nuestros aparatos estatales. La esclerosis que hasta ahora ha caracterizado a nuestros Estados es la peor trampa para nuestro desarrollo, y para la estabilidad de nuestras democracias. Hacer m\u00e1s fluida la respuesta p\u00fablica a las demandas ciudadanas, y aumentar los recursos de nuestros fiscos cobr\u00e1ndoles impuestos a las personas m\u00e1s ricas, es esencial para asegurar un cambio hacia una verdadera cultura de libertad. Pero no basta con aumentar los ingresos p\u00fablicos. Hay que gastarlos con consciencia. Hay que establecer prioridades y hay que planificar pensando en el desarrollo humano. Y en esto Am\u00e9rica Latina tiene una deuda inmensa, no s\u00f3lo porque ha gastado poco, sino tambi\u00e9n porque ha gastado mal.    La presencia de m\u00e1s armas, ej\u00e9rcitos y soldados conspira contra el desarrollo de nuestra regi\u00f3n. Ir\u00f3nicamente, la reducci\u00f3n del gasto militar es un tema que nunca entr\u00f3 en la discusi\u00f3n sobre las mejores formas de afrontar la crisis econ\u00f3mica internacional. Fuimos testigos de apasionados debates sobre rescates financieros y planes de recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica en diferentes parlamentos del mundo, pero nadie dijo nada de los 1630 billones de d\u00f3lares que en el a\u00f1o 2010 el planeta destin\u00f3 al gasto militar, a alimentar el vientre de los misiles y no de los ni\u00f1os, a pagar hordas de soldados y no de doctores. Muchas naciones recortaron, y contin\u00faan recortando, sus programas sociales a causa de la crisis internacional, pero absurdamente el gasto militar contin\u00faa en ascenso rampante.<\/p>\n<p>El \u00faltimo tema del que quiero hablarles es la necesidad de que cada vez m\u00e1s mujeres se integren a la pol\u00edtica, para hacer de nuestro continente una regi\u00f3n m\u00e1s justa y verdaderamente democr\u00e1tica. Si bien es cierto que el tren de la Historia ha marchado incontenible, en el pasado reciente, en la direcci\u00f3n de la libertad pol\u00edtica y del derecho de los ciudadanos de elegir a sus gobernantes, pr\u00e1cticamente no se ha movido, en cambio, para superar formas de violaci\u00f3n a los derechos humanos mucho m\u00e1s a\u00f1ejas y arraigadas. Si es bueno recordar que una vez hubo un muro en Berl\u00edn que durante d\u00e9cadas impidi\u00f3 ejercer a millones de seres humanos el derecho de elegir su destino, es a\u00fan m\u00e1s importante tener claro que hoy persisten muros de miseria en cada pueblo y ciudad de los pa\u00edses subdesarrollados, y muros de subordinaci\u00f3n de la mujer en muchos hogares de nuestro planeta.<\/p>\n<p>Debemos ser part\u00edcipes de profundas transformaciones del destino humano, y no debemos ser indiferentes ante la suerte de los discriminados por m\u00faltiples causas. Hoy me interesa mencionar, en particular, la necesidad, la pertinencia y la urgencia de no cesar nunca en la lucha contra una forma ancestral de discriminaci\u00f3n: la que contin\u00faa afectando a las mujeres. Las mujeres, secundadas por un n\u00famero creciente de hombres, descubren d\u00eda a d\u00eda nuevas formas de acci\u00f3n dirigidas a poner en marcha lo que podr\u00eda ser la m\u00e1s importante revoluci\u00f3n de la historia: el desmantelamiento de una cultura humana injusta y unilateralmente sexista. Una revoluci\u00f3n destinada a acabar con la persistente e insidiosa explotaci\u00f3n de la mitad de la familia humana.<\/p>\n<p>Creo que no habr\u00e1 paz social permanente ni democracia estable mientras no se desmantele una de las formas m\u00e1s perniciosas de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n: las que ejerce un g\u00e9nero sobre el otro. Todos sabemos que la discriminaci\u00f3n de la mujer se manifiesta como desigualdad en el empleo, en la atenci\u00f3n de la salud, en el acceso a la educaci\u00f3n y en la calidad y pertinencia de esa educaci\u00f3n. Desigualdad en las oportunidades econ\u00f3micas, pol\u00edticas, laborales y salariales.<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme mencionar un punto m\u00e1s general. Nunca debemos olvidar que la violencia y la exclusi\u00f3n tienen un v\u00ednculo directo entre s\u00ed. La violencia que hoy asfixia a la humanidad en todas partes, es el resultado de la negaci\u00f3n de la diversidad, la participaci\u00f3n y la igualdad; es el resultado de excluir sistem\u00e1ticamente a muchos seres humanos de aquello que les confiere dignidad, en particular la oportunidad de decidir el propio destino y contribuir a definir el de su comunidad. Nuestro planeta est\u00e1 enfermo de violencia porque est\u00e1 enfermo de exclusi\u00f3n. Por ello, la causa contra la desigualdad de la mujer, como la causa contra el racismo, como la causa contra la pobreza, como todas las causas que reivindican el elemental derecho de cada ser humano de participar en igualdad de condiciones en su sociedad, son causas esenciales para toda la humanidad: combatir la exclusi\u00f3n y propiciar la participaci\u00f3n igualitaria son, finalmente, maneras de erradicar la semilla de la violencia que hoy nos abruma.   <\/p>\n<p>Durante mucho tiempo he pregonado que la educaci\u00f3n es uno de los instrumentos m\u00e1s eficaces en la lucha contra la desigualdad y la miseria. Pero ese esfuerzo debe orientarse de manera que favorezca principalmente a los m\u00e1s desprotegidos y, tiene que contemplar, prioritariamente, las necesidades educativas de la mujer. El reto no consiste s\u00f3lo en educar a la mujer, sino tambi\u00e9n en educarla para su realizaci\u00f3n, y no para su sujeci\u00f3n. Es valorizando a la mujer como debemos iniciar la recuperaci\u00f3n de la humanidad de ese empo\u00acbrecimiento absoluto que significa la ignorancia. Como he dicho muchas veces: si se educa a una mujer no se educa \u00fanicamente a una mujer, se educa a una familia.<\/p>\n<p>La caracter\u00edstica m\u00e1s hermosa y enriquecedora de la vida humana es su diversidad. Cada g\u00e9nero, cada grupo, cada individuo se manifiesta de una manera distinta e irremplazable. Cada uno de ellos posee una porci\u00f3n de sensibilidad, de inteligencia y de capacidad creativa absolutamente irrepetibles y cuya eventual represi\u00f3n solo puede significar, para la especie humana, un empobrecimiento. El futuro del mundo ser\u00e1 grandioso cuando la palabra \u201cnosotros\u201d se refiera a todo el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Amigas y amigos:<\/p>\n<p>No hay que permitir que este siglo sea como el que hemos dejado atr\u00e1s. Debemos dedicarnos, en cuerpo y alma, a crear un mundo con m\u00e1s solidaridad y menos ego\u00edsmo; con m\u00e1s transparencia y menos corrupci\u00f3n; con m\u00e1s educaci\u00f3n y menos ignorancia; con m\u00e1s integraci\u00f3n comercial y menos proteccionismo; con m\u00e1s equidad y menos injusticia. Si bien ni la globalizaci\u00f3n, ni el crecimiento econ\u00f3mico, ni las instituciones democr\u00e1ticas nos ofrecen certezas, s\u00ed nos ofrecen numerosas oportunidades que debemos aprovechar.<\/p>\n<p>Nuestro destino debe ser cambiado, no como un fruto del azar sino de nuestras decisiones. Ese es el tama\u00f1o de sus tareas como representantes populares, esa es la dimensi\u00f3n de sus mandatos: mejorar la vida de quienes los sit\u00faan transitoriamente en sus cargos. Ustedes son, pues, instrumentos del bien com\u00fan, depositarios de los m\u00e1s caros valores democr\u00e1ticos, custodios de la tolerancia, la paciencia, el desprendimiento y la altura de miras que demanda una convivencia pol\u00edtica civilizada.<\/p>\n<p>En uno de sus aforismos, el fil\u00f3sofo Ludwig Wittgenstein nos advert\u00eda que \u00abQuien s\u00f3lo se adelanta a su \u00e9poca, ser\u00e1 alcanzado por ella alguna vez\u00bb. Es crucial que recordemos esto. Es vital que los hijos e hijas de este Hemisferio levantemos la vista, que nos adelantemos a esta \u00e9poca y a la que sigue, que pensemos en grande y con verdadero sentido hist\u00f3rico, que proyectemos nuestras aspiraciones mucho m\u00e1s all\u00e1 del horizonte. Si no levantamos la vista, nuestra \u00e9poca nos alcanzar\u00e1 una y otra vez, y el futuro no ser\u00e1 otra cosa que una infinita repetici\u00f3n del presente.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oscar Arias S\u00e1nchez Ex presidente de la Rep\u00fablica de Costa Rica XI Asamblea General Confederaci\u00f3n Parlamentaria de las Am\u00e9ricas (COPA) Quebec, 7 de setiembre de 2011 Amigas y amigos: Agradezco profundamente la invitaci\u00f3n a estar con ustedes una vez m\u00e1s,&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":640,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-898","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-discursos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/898","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=898"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/898\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media\/640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscararias.cr\/sitioweb\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}