Premio Nobel de La Paz

Premio Nobel

Premio Nobel de La Paz

La paz es un proceso que nunca termina, es el resultado de innumerables decisiones tomadas por muchas personas en muchos países. Es una actitud, una forma de vida, una manera de solucionar problemas y de resolver conflictos. No se puede forzar en la nación más pequeña ni puede imponerla la nación más grande. No puede ignorar nuestras diferencias ni dejar pasar inadvertidos nuestros intereses comunes. Requiere que trabajemos y vivamos juntos”.

Extracto del discurso de aceptación del Premio Nobel de Las Paz, Oslo Noruega, 10 de diciembre de 1987.

A mediados de la segunda mitad del siglo veinte, América Central experimentó una profunda crisis política, económica y social. Pero sus problemas no eran nuevos: fueron el resultado de una serie de factores que se conjugaron, desde los tiempos de la colonia, para dar paso a injustas estructuras, a recurrentes tiranías militares, al analfabetismo, a la enfermedad, al hambre y a la desesperación.

Las dificultades alcanzaron límites intolerables en esa época. A las pugnas internas se unieron los problemas derivados de la lucha entre los grandes bloques ideológicos del mundo. La situación desembocó, finalmente, en la guerra de guerrillas, que se estableció con crudeza al menos en dos de las cinco naciones del istmo. Sería ocioso insistir en lo grave que resultó para el desarrollo económico, social y político de Centroamérica la existencia del conflicto bélico. Mientras no hubiera paz, no era posible que estos pueblos trabajaran juntos en busca de la solución de sus dificultades y en pro del bienestar que merecían.

Tales circunstancias pusieron de relieve la trascendencia de la propuesta que bajo el título «Una hora para la paz», presentó el presidente de Costa Rica Dr. Oscar Arias Sánchez, a los mandatarios de El Salvador, Guatemala y Honduras, el 15 de febrero de 1987, en San José, en el sentido de poner en práctica un «procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica». Esa propuesta fue la expresión de la voluntad popular, reiterada por el Jefe de Estado costarricense al tomar posesión de su cargo, el 8 de mayo de 1986, oportunidad en la que manifestó:

«Cumpliremos fielmente el compromiso de defender y robustecer la paz y la neutralidad. Mantendremos a Costa Rica fuera de los conflictos bélicos centroamericanos y lucharemos, con medios diplomáticos y políticos, para que en Centroamérica no sigan matándose hermanos».

La propuesta se convirtió luego en el Plan de Paz para Centroamérica, conocido entonces como «Plan Arias», aprobado en Guatemala el 7 de agosto de 1987 por todos los presidentes centroamericanos, incluido el de Nicaragua. El Plan de Paz es la culminación de un largo proceso de negociaciones en cuyos inicios intervinieron varios países latinoamericanos, particularmente Colombia, México, Panamá y Venezuela, que formaron el llamado Grupo de Contadora. Pero ese plan es fruto de la perseverancia de un hombre que cree en la paz como uno de los valores supremos de la humanidad: el Dr. Oscar Arias Sánchez.

Todo ese esfuerzo y perseverancia de don Oscar Arias, fue reconocido cuando en 1987, se le otorgó el máximo reconocimiento universal: el Premio Nobel de La Paz.

Adaptado del texto de Jorge Emilio Regidor Mattey, por la Fundación Arias para La Paz y el Progreso Humano.